ZEN GUERRILLA: "Shadows On The Sun" (CD,
Sub Pop, 2001)
Zen Guerrilla han sido, durante
mucho tiempo, uno de los secretos mejor guardados del underground americano.
Su crecimiento y actual reconocimiento son fruto del trabajo constante
y la fe ciega en sus posibilidades, una actitud que les llevó,
en primer lugar, a captar poderosamente la atención de Jello
Biafra, quien no dudó en reservarles un hueco dentro del apretado
calendario de ediciones de Alternative Tentacles. De allí salieron
el single "Trouble Shake" y el recopilatorio de vinilos "Invisible
Liftee Pad/Gap Tooth Clown" además de "Positronic Raygun",
su primer asalto al olimpo del caos eléctrico en formato largo.
Después llegaría el salto a Sub Pop, con quienes editarían
"Trance States In Tongues" en 1999, y la subsiguiente atención
de los medios que hasta entonces habían ignorado su propuesta.
Por descontado, la prensa no tardó demasiado en relacionar la
naturaleza clásica de su sonido con algunos de los revisionistas
del momento, como Jon Spencer Blues Explosion o The Make Up, y para
variar la metían hasta el cuello. Mientras que al Spencer y sus
secuaces les tiraba demasiado el rollito arty y el vacileo funkoide
previamente filtrados por la comercialidad, Zen Guerrilla se lanzaban
a una vorágine de latigazos eléctricos en la que conviven
(a modo de coraza indestructible y transmutados por la divina gracia
del Rock'n'Roll) Soul, Blues, Punk, Garage y retazos de Funk psicótico.
Ahora bien, si los elementos con los que trabajan están tan vistos,
¿cómo es posible que no resulten un peñazo de proporciones
bíblicas? La clave, amigos míos, es que Zen Guerrilla
no son una entelequia o producto de una moda: Zen Guerrilla se lo creen.
Son Rock'n'Roll en su estado puro, esto es, peligroso, excitante, divertido
y, por encima de todo, ruidoso. No se andan con remilgos cuando se proponen
tostar tus orejas con "Zombies & Hobos" y "Barbed
Wire"; tampoco cuando acometen demenciales orgías de Blues
ultraelectrificado en "Smoke Rings" (¡ese hammond enloquecido!)
o la toma en directo de "Fingers", dedicada al infinito Marvin
Gaye. Incluso en sus momentos decididamente Soul, caso de "Staring
Into Midnight", están más próximos a MC5 que
a Booker T. & The MG's, lo cual no impide que la elegancia de la
escuela Stax aflore en sus interpretaciones menos convulsas. Y por encima
de todo, el inconmensurable Michael Durant, un cantante con la garganta
en llamas, convincente como pocos y comandante de una nave imparable
que completan con sus palpitantes aportaciones Andy Duvall, Carl Horne
y un también fantástico Rich Millman (batería,
bajo y guitarras respectivamente). Si te parecía que últimamente
andábamos cortos de discos convincentes, quizás deberías
darle un repasito a "Shadows In The Sun". Igual te quemas
los dedos.
Comentario: Jorge X.
(Fecha de la publicación: 24/01/2002)
[ Volver a la sección
de Discos Internacionales ]