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INTRODUCCIÓN
El
Festimad, un festival que lleva nueve años celebrándose
en la localidad de Móstoles en Madrid, hace ya
tiempo que se consolidó como uno de los eventos
musicales más llamativos y seguidos en nuestro
país. En la edición de este año,
que contó con más de 20.000 asistentes cada
día y se celebró los días 30 y 31
de Mayo, la organización instaló tres escenarios
para ofrecer música en vivo desde las dos de la
tarde hasta las primeras horas de la madrugada. Además,
durante toda la noche tres carpas continuaban con la fiesta
orientando su programación hacia el techo, el rock
y hacia la música más atrevida (jazz electrónico,
house break, drum’n’bass, etc.) respectivamente.
Y como complemento a la parte musical, los asistentes
pudieron disfrutar de un certamen nacional de graffitti
y varias performance, sin olvidar la zona de acampada,
que es un buen lugar para descasar y también para
conocer gente.
Como
viene siendo tradición, el lugar para acoger todas
las instalaciones del Festival fue el Parque del Soto
en Móstoles. Un bonito lugar y realmente grande.
Los
escenarios para las actuaciones en vivo eran “Tipo”,
el más pequeño y el único cubierto
de los tres, “El Lago”, de tamaño mediano
y “Festimad”, el más grande. Los criterios
para la repartición de los grupos entre los escenarios
fueron su tamaño (en número de seguidores
potenciales) y cuestiones de coordinación de horario
(algo bastante conseguido, pues al menos los tres grupos
cabeza de cartel de cada noche no se pisaron).
En
cuanto a las carpas para el festejo nocturno, éstas
se llamaban “Carpa Festidanz”, para el ambiente
techno, “Boxes Festidanz”, para la zona más
innovadora, y “Carpa Rock”, donde DJs ponían
clásicos del rock’n’roll con una técnica
bastante menos depurada que la de sus compañeros
de los otros espacios.
PROGRAMACIÓN
Los
grupos programados para el primer día, por escenario
fueron:
Escenario
Festimad: Marilyn manson Deftones, Disturbed,
Afi, Kannon y Coilbox.
Escenario
El Lago: Hm, Evanescence, Skin, Hamlet y Uzzhuaïa.
Escenario
Tipo: Skunk D.F., Orujo de Brujas, Sway, Amimishock
y Revelbeat.
Y
para el segundo día:
Escenario
Festimad: Audioslave, Public Enemy, Asian Dub Foundation,
Ojos de Brujo y Sfdk.
Escenario
El Lago: Molotov, Radio 4, Iffy, Hell is for Heroes,
Standstill y Sorkun.
Escenario
Tipo: Sugarless, Ndno, Hedtrip, El Tío Calambres
y Norwich.
En
cuanto a las carpas Festidanz la programación fue
para el primer día:
Carpa:
Gran Gratti, Justin Robertson y DJ C1. Y Boxes:
Fat Naked Lady con Tovar y Bug in the Attiz.
Y
el segundo día:
Carpa:
Eddie Richards y X Press 2. Boxes: DJ
Lord (de Public Enemy) con H. Barriga y DJ Key, Asian
Dub Foundation Sound System y Plump DJ’s.
PLANTEAMIENTO DEL REPORTAJE
Desde La Factoría del Ritmo este año organizamos
la cobertura del festival en torno a Félix Vera
y F-MHop, dos veteranos de nuestra revista que hacía
tiempo que no podían trabajar juntos y que afrontaron
el festival con especial ilusión. Su planteamiento
fue disfrutar de la música y palpar el ambiente
del festival, pero sin supeditar el vivir dos días
inolvidables a esclavizarse por cubrir todas las actuaciones
de forma exhaustiva… algo de todas formas imposible
sólo con dos personas (esperamos que la organización
el próximo año pueda ofrecernos alguna acreditación
más, aunque aprovechamos para agradecer su abierta
y atenta colaboración con nuestra publicación).
Eso
sí, de forma adicional hemos solicitado a los colaboradores
de La Factoría del Ritmo que asistieron al festival
que nos escribieran sus impresiones de los conciertos
que los dos enviados se perdieron (Nota: esta sección
la iremos actualizando poco a poco).
A
partir de aquí viene el relato de dos días
de música, vivido por nuestros dos reporteros y
redactados por Félix Vera (el primer día)
y F-MHop ( el segundo).
PRIMER DÍA: VIERNES 30 DE MAYO
Si
uno fuera un profesional de la música, en el sentido
económico del término, me podría
haber permitido el lujo de llegar sobre las dos de la
tarde, que era cuando comenzaban los primeros grupos,
y escudriñar el ambiente desde el principio al
fin. Pero dado que uno se gana las habichuelas como puede,
no fue hasta que no acabé con mis obligaciones
laborales, cuando llegué al Festimad, acompañado
por el compañero, (y sin embargo amigo, jejé)
F-MHop.
Llegamos
hacia las 8 al Parque del Soto, el cual estaba tomado
por una variopinta fauna, como suele ocurrir en los grandes
festivales, pero de entre los cuales destacaba el negro
y una moda que por muy original que se crean algunos,
no es más que una recreación con algunos
toques heavys de los cánones estéticos de
aquellos siniestros que se desplazaban como sombras por
el Madrid de principios de los 80. ¿El culpable
de todo esto? El personaje elegido para despertar esta
edición del festival madrileño: Mister Marilyn
Manson.
Nada
más llegar, nos encontramos con la primera sorpresa
agradable de la tarde. La organización hace gala
de su nombre y en un periquete nos encontramos con la
pulsera en la mano y dentro del recinto.
La
primera vuelta siempre sirve para situarse un poco, y
no sólo a nivel espacial, sino también musical,
y en este último sentido, la jornada del viernes
tenía un claro referente, el nu-metal en algunas
de sus variantes. Riffs pesados se escuchaban por doquier.
Finalmente,
nos sentamos alejados del escenario Festimad, para comer
nuestro humilde (pero sabroso) bocadillo y empezar a imbuirnos
del evento. Mientras, oímos a Disturbed. Su propuesta
en principio debía haber llevado un componente
electrónico que en el escenario brilló por
su ausencia, así que nos tuvimos que conformar
con las guitarras afiladas y el buen hacer de sus componentes.
Su música es de un metal duro y agresivo, aunque
en las fotos tienen más cara de malotes que lo
que en vivo trasmiten. Espatarrado en el césped
(ya reseco, que la primavera lentamente nos abandona)
del Parque del Soto mis oídos se vieron de repente
sorprendidos por una proclama del cantante de la banda:
“Ya sé que muchos habéis venido a
ver a Marilyn Manson, pero él no es más
que gilipollas. Marilyn Manson predica para la virtualidad”.
¡Coñe con el melenas! Y como dando a entender
donde está su concepción de realidad terminó
con un (me temo) poco original: “¡¡Let
me see the sign of true heavy metal in the sky!!”.
Como es habitual, la gente que no estaba en el escenario
no se coscó demasiado y casi mejor así,
porque desde luego los seguidores de Manson eran legión.
El
concierto siguió su curso y cuando se despidieron
lo hicieron con las siguientes palabras: Nuestros respetos
para los artistas que compartirán escenario esta
noche con nosotros: “Deftones y Marylin Fucking
Manson”. Bueno, pues ahí queda eso.
Acto
seguido, con el fin de tomar nota de las conferencias
de prensa, nos presentamos en la carpa de prensa (insuficiente
mini-carpa, más bien) donde al poco tiempo comparecieron
los responsables del Festimad. Transmitieron un mensaje
de satisfacción. La asistencia había llegado
a las previsiones máximas, que rozan la nada despreciable
cifra de 20.000 personas. También se felicitaron
por la ausencia total de incidentes. De hecho, según
sus propias palabras, la mayoría de las visitas
a la Cruz Roja eran debidas a problemas alérgicos.
Después, en el turno de preguntas se habló
de su postura contra la guerra (en un principio el festival
se denominó “Festimad, la guerra mata”).
Según contaron, eso les costó el que MetroSur
se desligase del proyecto, lo cual, según sus propias
palabras, ha repercutido en el precio final de las entradas
en unos 6 euros. También se mencionaron las dificultades
que habrá que afrontar en próximas ediciones,
ya que el nuevo regidor de Móstoles, del Partido
Popular, se ha negado en principio a que el festival vuelva
a realizarse en el Parque del Soto.
Tras
esto, se anunció que la rueda de prensa del astro
americano (¿hace falta decir de quién?)
se aplazaba porque el avión de Marilyn Manson había
llegado tarde y actualmente se encontraba “con la
parafernalia”(sic). Así que nos dirigimos
a la carpa Tipo. Esta carpa tiene menos capacidad que
los dos escenarios restantes (Lago y Festimad), y está
dedicada a que grupos menos mayoritarios puedan mostrarse
al publico en un festival de estas características.
Sea como fuere, bienvenidas sean siempre estas iniciativas.
El
escenario estaba un tanto alejado del principal y había
que dar un rodeo, pero el paseo no debió de importarle
a los fans de Skunk D.F., que abarrotaban el recinto y
sustentaron a la banda, los cuales, todo hay que decirlo,
ofrecieron un concierto en el que derrocharon energía
y ganas. Pura esencia del metal. Caña y garra.
No han inventado nada, pero la audiencia quedo más
que servida.
El cambio en la rueda de prensa de Mr.
Manson tuvo para nosotros la consecuencia de que pasáramos
fugazmente por el escenario Festimad donde Deftones (una
de las bandas que queríamos escudriñar)
ya habían dado comienzo a su set. Mucha sobriedad,
tanto musical, como de puesta en escena para una propuesta
que no tuvimos tiempo de saborear. Es una pena, pero la
curiosidad, cebada sin duda por ese extraño magnetismo
que despierta ese ser mitad celeste mitad demoníaco
fue mayor y nos dirigimos a la carpa de prensa.
Al
llegar ya nos dimos cuenta de que aquello se iba a quedar
a todas luces pequeño y desde luego así
fue. Cuando apareció Manson, allí hubo casi
tortas por sacar fotos. Apareció enfundado en un
traje de tela gris y una gorra de policía que le
tapaba la mitad del rostro. Visto así, podría
dar apariencia de vulnerabilidad, pero esa lentilla luciferina
te hace desechar pronto cualquier idea remotamente paternalista.
En
vista del caos, la organización convino (a voces)
en que los fotógrafos pasaran a primer plano durante
3 minutos, pero claro, luego hubo gente que, en un gesto
poco profesional, no quería dejar hueco para que
los redactores se sentaran. La escena fue, desde luego,
un tanto caótica y muy típica del cliché
hispano: gritos, tacos, desorden... En fin., cuando alguno
nos temíamos que ante la sarta indiscriminada de
flashazos Manson se mosqueara y se fuera, se inició
una breve rueda de prensa en la que desde luego no se
aportó nada nuevo. Manson ya tiene el disco puesto
y el discurso fue bastante genérico. Algo sobre
la censura del poder contra él (parece que también
ha habido presiones en su contra en el Festimad, pero
no dispongo de fuentes fiables), el significado del grotesco
en su nuevo trabajo... las mismas respuestas poco originales
para las mismas preguntas aún menos imaginativas
de los tres afortunados que tuvieron la ocasión
de tomar el micro.
Finalmente,
al irse una joven le increpó el que en sus ruedas
de prensa se hablara siempre de política y no de
música, a lo cual Manson respondió que la
música era ilusión, materia vana... ante
esto la joven respondió: ¡¡pero tú
eres músico!! El del ojo pipi se giró y
respondió: ¡No... yo soy un artista!.
Y
así, escoltado por un guardaespaldas negro que
le debía triplicar en peso desapareció fugazmente.
Tras
salir del espacio virtual propuesto por Manson nos dirigimos
hacia el mundo real representado por Him y por un foso
de fotógrafos donde el intrépido F-MHop
tuvo que dejarse casi los dientes para conseguir retratar
a la banda finlandesa. Tras esto, salimos de la zona de
prensa para poder disfrutar del directo de Ville Valo
y sus muchachos. Llegado a este punto he de decir que
por Him siento una especie de contradicción. Si
bien musicalmente me parecen poco arriesgados, no puedo
evitar sentirme atraído por lo pegadizo de sus
temas y por la voz de Valo. Así que asistí
con una mezcla de atracción y recelo al concierto.
Pues bien, Him saben poner escena sus temas y tienen claro
quién manda sobre el escenario. Ataviado demasiado
elegantemente para lo que uno está acostumbrado
a verle y con el pelo recogido, el frontman y la banda
presentaron temas de su ultimo trabajo contrastados con
los temas que les han hecho multiventas en medio mundo.
A destacar la puesta en directo de la cañera versión
del “Wicked Game”, de Chris Isaac, que se
marcaron para deleite del personal.
Y
finalmente, nos esperaba el plato fuerte de la noche.
El escenario Festimad se quedó pequeño para
poder dar cobijo a la multitud congregada para asistir
a la propuesta de Manson.
La
primera cosa que me llamó la atención es
que su influencia magnética llega a límites
insospechados, porque según se iba retrasando el
concierto me di cuenta de que nadie protestaba ni abucheaba.
Uno, que ha visto abucheos a grandes bandas por causas
menos graves, llega a la conclusión de que la expectación
era mayor que la impaciencia. Finalmente, tras casi media
hora de retraso empezaron tímidamente los silbidos
de descontento, pero no fue hasta rozar los 3 cuartos
de hora, y eran ya la 1:10 de la noche cuando el personal
no empezó a despertar de su letargo.
Finalmente,
sobre la 1:20 salió el siniestro manson acompañado
por la no menos siniestra tropa de músicos acompañantes.
Y fue entonces cuando uno les perdonó la tardanza.
Realmente, ha sido el único grupo que ha montado
un show, y ciertamente, te guste más o menos su
música, el espectáculo merece la pena. Manson
es más que un cantante, es un showman que acompaña
sus actuaciones un sinfín de coreografías
escénicas en las que su figura espectral es la
parte central del espectáculo. Sin duda la parte
más llamativa fue la representación del
mObscene, donde aparecieron un par de siliconadas bailarinas
que hacían bueno el título del tema. Pero
no quedó aquí la cosa. A lo largo de la
noche hubo cambio de vestuario y decorado, destacando
la parte en la que, subido a un estrado con su símbolo,
Marilyn jalea a las masas ataviado con unas orejas de
Micky Mouse mientras decoran las paredes fotos suyas enmascarado.
Todo
un espectáculo que aunque musicalmente se quedo
corto (una hora y media entre repertorio y bises) escénicamente
estuvo bien medido. Más nos hubiera empachado.
Y
para terminar la noche... esa ardua tarea que es volver
a casa: las colas de salida del parque (la multitud debe
salir por una pequeña puerta y se forman aglomeraciones)
y la cola de espera para subir al autobús que nos
llevaría de vuelta a casa.
Por
cierto, una frase para la posteridad. El conductor del
autobús estaba hablando por radio con la central
de autobuses de la situación y su posible trayecto
y desde la central le dijeron que tras dejarnos debería
volver otra vez a Móstoles porque “esta era
una situación excepcional... ¡¡que
no estaba prevista!!” (¿Serían los
autobuseros los únicos en no saber que ese fin
de semana se celebraba el Festimad?... ¡ah, misterios
sin resolver!...)
SEGUNDO DÍA: SÁBADO
31 DE MAYO
Dado
que nos teníamos que desplazar desde Madrid y que
necesitábamos un lógico descanso para recuperarnos
del día anterior, habíamos decidido y teníamos
planificado llegar a la actuación de SFDK, sacrificando
algunos grupos anteriores. Por desgracia los planes se
retrasaron levemente y cuando nos acercábamos al
Soto nos encontramos con El Chojín, que nos comentó
que justo acabada de terminar el concierto de los de Sevilla.
¡Mierda!. Así que decidimos darnos una vuelta
por la zona del mercadillo y hacer unas compras antes
de ir a ver el que sería nuestro primer concierto
del día: Ojos de Brujo.
Era
algo antes de la siete y el escenario estaba repleto de
gente… el grupo son diez personas… y el césped
correspondiente (estábamos en el escenario principal)
acogía a un buen número de asistentes…
no había tanto público como con los grupos
de las horas estrella, pero la cantidad no era nada desdeñable.
Estos
catalanes se lo hacen bien… son divertidos, cercanos,
y suenan realmente bonito. Combinaron las canciones de
sus dos discos, sobre todo del último, con un espacio
para el lucimiento de sus dos percusionistas y otro para
que una bailarina acompañase al grupo y fuera durante
un buen rato la protagonista. En el primero de estos espacios
hubo algún momento divertido, como cuando uno de
los miembros bailo break-dance siguiendo a las percusiones
flamencas. Tal vez lo mejor de esta actuación no
estuvo arriba, sino abajo, con un público dispar
y desenfadado pasándolo bien… ¡¡hasta
brazos con tachuelas se veían moviéndose
con entusiasmo!!.
Después
nos fuimos a la zona de ruedas de prensa, con la intención
de asistir a las de Sugarless y la de Public Enemy (¡¡todo
un sueño preguntar a Chuck D la cuestión
que teníamos preparada!!).
Los
Sugarless hablaron del festival, sobre su nuevo disco
y tuvieron que contestar alguna pregunta incómoda
(con relación a la ilegalización de Herri
Batasuna) y otras que rodaban el absurdo… algún
periodista que no se toma demasiado en serio su función
confundió datos, mezcló situaciones dispersas
y soltó un batiburrillo apenas inteligible al que
tuvieron que contestar con buena voluntad y tacto.
Justo después estaba prevista la rueda de prensa
de los Public, pero se pospuso y finalmente se suspendió…
¡¡¡una pena y un gran chasco nosotros,
que somos grandes seguidores suyos!!! (tuvimos que dejar
nuestra pregunta para mejor ocasión).
Después de hacer algunos contactos y saludar a
algunos artistas… a Patxi, cantante de Los Jacobos,
a Tonino Carotone, un miembro de Kannon, a los miembros
de Molotov… nos fuimos de nuevo al escenario Festimad
para disfrutar de la música de Asian Dub Foundation.
¡Y vaya si disfrutamos!… era la segunda vez que
yo les veía en directo y no tenía un gran
recuerdo de aquella ocasión (en San Sebastián,
junto a Rage Against the Machine hace unos cuatro años)
pero esta vez todo fue muy distinto: toda una banda que
mezclaba con naturalidad y agilidad sonoridades Hip Hop,
break-beat y drum’n’bass, con aires indios
y con dos MCs y raggamuffers. Geniales. La gente disfrutó
de lo lindo… bailó, escuchó y resistió
cuando comenzó a llover (algo que tuvo una intensidad
mediana y que no duró demasiado).
De
allí nos fuimos al escenario Tipo para ver a Sugarless.
A este grupo ya les he visto tres veces en los últimos
diez meses y la verdad es que su discurso no me sorprende…
una versión española de los grupos americanos
en la onda Rage Againt The Machine y derivados…
pero también es cierto que sus directos están
llenos de energía y que saben cómo conectar con
el público (aunque creo que el secreto está
en que ellos se lo pasan bomba actuando). Los asistentes
la gozaron y ellos se mostraron sólidos y con dominio
de la escena. Están en un buen momento, se han
pateado toda la península, y ahora se enfrentan
a su nuevo disco… un momento especialmente importante,
pues ha llegado la hora de demostrar plenamente su personalidad
y superar las referencias (más o menos evidentes)
a otras bandas.
Nada
más terminar el concierto salimos zumbando a ver
a Public Enemy… personalmente soy seguidor de esta
banda desde el año 88 y podría recitar muchas
de sus canciones de memoria, por ello tenía una
mezcla de ganas enormes de verles y temor a que me defraudasen:
era la primera vez que tenía oportunidad de verles
en directo y sus últimos trabajos no son tan brillantes
como los de hace años, los comentarios que había
leído sobre algunos de sus conciertos de los últimos
años no eran positivos y el hecho de que Terminator
X no esté ya en la formación no me auguraban
nada bueno.
Pero me equivoqué. ¡¡¡Bien!!!.
Y asistimos a un concierto fantástico. Lo primero
que nos sorprendió fue la formación con
la que se presentaron: dos MCs principales, varios haciendo
coros, los SW1s, DJ Lord, un batería, un guitarra,
un bajista… en total 13 personas sobre el escenario.
Pero
lo mejor es que no se han convertido en un grupo rap-metal
o nu-metal, algo que temí al ver a los músicos
salir al escenario, sino que sonaban a Public Enemy, tal
vez reinventados, pero eran total y netamente ellos. El
sonido denso, bronco y a la vez netamente negro salía
de los altavoces y se metía por los poros de los
asistentes.
Tal vez no sean ya un grupo de Hip Hop, al menos en sentido
habitual del término, pero da la impresión
que han sabido aprender de los que fueron sus discípulos
(desde Rage Againt the Machine o Asian Dub Foundation
a otras bandas como Negu Gorriak o Def Con Dos que tal
vez ni conozcan) y lo han asimilado para dar como resultado
un grupo de rock negro y de los buenos. Ya no son los
Public Enemy de los primeros 90, pero son unos nuevos
Public Enemy muy aprovechables.
En
el concierto, el carisma de Chuck D y Flavor Fla era evidente,
también que el público se vio gratamente
sorprendido y lograron gustar sin reparos a la gran mayoría
(al menos a todos con los que he hablado y a todos a los
que vi entregados durante la actuación). Recorrieron
muchos de sus clásicos y varios de los temas de
su último disco.
Algo
llamativo fue el interludio, en el que DJ Lord se quedó
a los platos (buenísimo durante todo el concierto)
y donde le acompañó Flavor Flav y, ¡¡¡
gran sorpresa ¡!!, un MC desconocido: joven, blanco,
rimando en castellano y de Granada. ¡Ahí
es ná!. Se trataba de H Barriga, un tipo tan joven
como desconocido, pero que demostró un gran talento…
toda la gente se preguntaba quién era ese chaval…
y bueno, nosotros tampoco le conocíamos, pero ya
hemos pactado una entrevista que os ofreceremos en breve.
Tras
un concierto brillante, y un bis reclamado con energía
por el público, el grupo se retiró y yo
seguí alucinando con la pedazo de actuación
que había visto: realmente me encantaron.
Respiré
hondo, comenté mis sensaciones con Félix
y salimos pitando a ver a Molotov.
Yo no soy un gran fan de esta banda mexicana… me
parecen una versión chicana de los Rage Against
The Machine, donde le han añadido un cierto componente
de humor y poco más. Bien, partiendo de aquí
y de que no esperaba grandes sorpresas… no las tuve.
El grupo sonó correcto, se lo pasaron genial en
el escenario, el público disfruto de lo lindo y
su discurso musical sumó el rap-metal (onda RATM),
el uso recurrente de insultos mexicanos y lo que más
me gustó: los temas en que cambiaban radicalmente
de estilo para soltaron bocajarros punk directos y vertiginosos.
Los
miembros de Molotov son gente sencilla y parece que no
se les ha subido nada la fama a la cabeza: lo pudimos
comprobar en el backstage, les vimos bailando en el concierto
de Public Enemy y en el escenario supieron meterse al
público en el bolsillo con naturalidad (incluso
invitaron a varias chicas a bailar junto a ellos en una
canción). Fueron curiosas sus rotaciones en los
instrumentos… hasta el batería cedió
su instrumento y se encargó de cantar en una canción
y de tocar la guitarra el otra.
Un directo divertido: toda una fiesta roquera para un
grupo que, desde mi punto de vista, es poco original.
Con el final del concierto, y tras el bis, nos fuimos
a ver a Audioslave, el grupo que cerraba la noche en el
escenario grande y que había generado mucha expectación:
no en vano se trata de la suma de la base sonora de Rage
Againt the Machine y la voz de Soundgarden.
Pero
vaya… lo cierto es que nos defraudó. Chris
Cornell dejó muy claro al principio del concierto
que Audioslave son una banda y esperaban grabar muchos
discos juntos. Pero a nosotros simplemente nos aburrió.
Además nos dimos una vuelta amplia por entre el
público y esta impresión parecía
generalizada: caras poco entusiastas y bostezos eran demasiado
habituales. Lo único que nos sorprendió,
y a mí personalmente lo que más me gustó,
fue el tema que interpretaron con Chuck D y Flavor Flav
a las voces.
Con
Audioslave los escenarios “roqueros” se daban
por cerrados, pero la fiesta continuaba en las carpas
y allí nos fuimos… aunque antes estuvimos
hablando con unos amigos y atendiendo una entrevista para
una televisión local de Extremadura, de forma que
llegamos a los Boxes Festidanz una media hora después
de que comenzara la sesión de DJ Lord, algo que
no era muy problemático, pues esta duró
más de dos horas.
El
nuevo DJ de Public Enemy se lució junto a DJ Key
y las rimas e incitaciones al baile de H Barriga. La sesión
fue, casi plenamente, por los senderos del drum’n’bass
y lo cierto es que hicieron disfrutar a todos los asistentes
que se contagiaron de los ritmos vertiginosos de ese estilo
musical. Además se asomaron de vez en cuando Chuck
D y Flavor Flav al escenario, aunque de forma puntual
y anecdótica. Especialmente brillante fue la conversión
del “We will rock you” de Queen en un tema
drum’n’bass.
Después
de ellos subieron al escenario la tropa de los Asian Dub
Foundation con los MCs turnándose al micro y el
DJ pinchando drum’n’bass, sobre todo, y otros
estilos, donde no dejaron pasar por alto los sonidos indios.
Muy bien.
Estas dos sesiones fueron las que más seguimos,
pero entre tanto nos dimos unas vueltas por las otras
dos carpas…
La
de rock nos pareció bastante frustrante. No es
que la música fuera mala, y el ambiente era distendido,
pero los pincha tenían una técnica muy rústica
y además en una de las visitas se fue totalmente
la luz y la música se apagó durante un buen
rato.
En cuanto a la dance, por allí pasaron esa noche
Eddie Richards y X Press, dos figuras rutilantes de la
escena techno. La carpa, que era la misma que acogía
el escenario Tipo por el día, estaba hasta los
topes, había un juego de luces espectacular y pantallas
gigantes con imágenes. Todo muy atractivo y “petado”
de gente. Pero lo cierto es que nos costó conectar
con los ritmos cuadrados de bombos constantes y paramos
poco en esa carpa… tal vez nuestros corazones rockeros
y raperos no estén preparados para un “bum,bum,bum,bum,bum”
de esa envergadura.
Sobre
las cinco de la mañana, con la sesión de
Asian Dub Foundation bastante avanzada, decidimos retirarnos
a descansar… una labor ardua pues entre la caminata
hasta la parada, el autobús y un taxi nos esperaba
una hora y media de viaje. Pero sin duda nos íbamos
satisfechos… en la rueda de prensa de los organizadores
estos dijeron que aquello no era más que una fiesta:
¡¡¡y vaya si lo fue!!!.
Ah!, para finalizar una anécdota: de camino al
autobús se paró un coche a nuestro lado
(de esos que van con el “bum,bum” a toda pastilla)
y nos pregunto cómo se llegaba al “Fiesta
Mil”… tras unos instante de desconcierto nos
dimos cuenta… iba a la carpa dance del Festimad,
le indicamos el camino y bueno… ¿qué
podemos decir?… estos bacalatas van de fiesta en
fiesta... ¡y no se enteran de nada!.
LOS OTROS CONCIERTOS
STANDSTILL
Los
barceloneses Standstill aparecieron en escena bajo un
cielo encapotado que constituía un símil
inmejorable para su oscura música. Con una imagen
cautivadora y un sonido perfecto se mostraron dispuestos
a desplegar su arriesgada propuesta: Es decir, una equilibrada
mezcla entre Fugazi, los últimos Refused y las
atmósferas reivindicadas por bandas como Anathema
o Isis. Durante su actuación, que apenas superó
la media hora se dedicaron a dar un pequeño repaso
a sus dos últimas obras: “The Ionic Spell”
y sú más reciente “Memories Collector”.
La
banda acusó el hecho de que el set tuviera una
duración tan corta: La música de los de
B-Core precisa tiempo para desarrollarse y posteriormente
explotar, demostrando así toda la intensidad que
el grupo puede irradiar. En mi opinión deberían
de haber utilizado para esta ocasión sus temas
más directos y contundentes ya que las circunstancias
así lo requerían: Tiempo muy limitado y
a primera hora de la tarde ante un público que
en su mayor parte no les conocía demasiado bien.
No obstante, he de alabar su audacia al decidirse a mostrar
su lado más intimista y complejo: Hay que recordar
que acaban de editar un E.P. con seis temas del ya citado
“Memories Collector” en versión acústica.
Un buen concierto. Me quedo con ganas de verles en una
sala más pequeña y con más tiempo:
Puede ser alucinante.
IFFY
Seguía
amenazando lluvia. Yo ya me había perdido catorce
veces y gracias al Cielo Iffy vinieron a rescatarme. No
me pidáis que os diga a que hora fue el concierto
ni cuanto duro, porque si afirmara algo estaría
mintiendo. El caso es que la propuesta de IFI es de esas
que ya sobre el papel, a poco inquieto que seas –musicalmente
hablando-, te atrae sin remisión: Soul, funk, psicodelia,
electrónica y de vez en cuando un guitarrazo para
mover nuestras cabezas al compás de los pies y
las caderas. Seré franco, aun no he podido escuchar
el disco en mi casa, así que me he visto en la
obligación de revisar diversas fuentes bibliográficas:
Muchas de ellas coinciden en establecer parecidos y paralelismos
entre estos vecinos de Minneapolis y los reyes del champú
de frutas: Big Soul. Perfecto, porque esto me permite
confirmar que un importante sector de la prensa musical
anda pelín despistada. Yo tuve la desgracia de
comprarme hace años el disco de Big Soul titulado
Love Crazy, pero mis desdichas no terminaron ahí;
También asistí a su predecible directo en
la edición del Festimad del pasado año y,
lo que no es de recibo, y constituye una injusticia para
con Iffy es que se les compare con esa banda formada por
un par de panolís y una valquiria de tetas imposibles.
Iffy son una buena banda, con un sonido inteligente y
una mente abierta, que llevan años explorando sonidos
bajo distintos nombres( Run Westy Run era su anterior
banda. Realmente saben asimilar años de historia
de la música popular y plasmarlos magistralmente
en menos de una hora. Supieron arrastrar al público
con el groove imparable de su sección rítmica
y con la magistral interpretación de su vocalista,
Kirk Jonson, que te hace preguntarte si Curtis Mayfield
no se habrá levantado de la silla de ruedas y,
posteriormente, tomado posesión del cuerpo de un
muchacho blanco. Todo un compendio de color, ritmo y actitud
para una de las sorpresas más gratas de esta multitudinaria
edición del Festimad.
GALERÍA DE FOTOS
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Molotov
+ Patxi (Los Jacobos) |
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