| Muse,
grupo inglés que se consagra con este tercer disco “Absolution”,
tras sus dos anteriores, “Showbiz”(1999) y “The
origin of simetry”(2001). Estos chicos tienen la rara habilidad
de no dejar indiferente a nadie; o les amas o les odias. Quizás
en esto tenga mucho que ver el histrionismo lírico característico
de su cantante, compositor, multiinstrumentista y en definitiva
alma mater, Mathew Bellamy. Siempre se les ha comparado con Radiohead,
aunque a mi parecer, hay bastante terreno de por medio entre ellos,
lo único que quizás les une de manera evidente,
es esa forma de cantar de Mathew y Thom Yorke, que mana directamente
del inalcanzable Jeff Buckley. Sin embargo Bellamy exagera su
entonación de forma que resulta casi operística
(a veces parece un castratti), convirtiéndose de esa manera,
en una marcada seña de identidad del grupo, que encanta
a los seguidores de la banda y exaspera a sus detractores.
En
este disco, se conjuga la contundencia de su debut, con la marcada
tendencia barroca y dramática presente, a veces en exceso,
en su segundo trabajo. Todo esto lo mezclan hábilmente
con una muy cuidada evolución sonora, donde las orquestaciones,
los momentos duros y los toques electrónicos, operísticos
o incluso clásicos, ocupan su lugar con naturalidad. Desde
luego han sabido cimentar de manera perfecta su carrera, a la
par que ha abierto puertas que le permiten no estancarse en su,
parece que buscada, carrera por encontrar nuevas formulas sonoras.
Entrando
de lleno ya en el disco en cuestión, lo primero que descubrimos
es que la disposición de sus temas te lleva, en su escucha,
a una montaña rusa llena de subidas y bajadas, con una
estructura que recuerda vagamente a una opera-rock con intro,
interludio y final. Esto no es de extrañar teniendo en
cuenta la pasión de Bellamy por la música clásica,
en especial de finales del XIX, principios del XX, tan presente
en las orquestaciones, pianos e incluso riffs guitarreros ( su
segundo disco es todo un ejemplo de esto) que utiliza al componer.
Una evidencia de esto es la canción “Butterflies
and Hurricanes” (con una estructura interna muy similar
a la que posee el disco en su conjunto), o la preciosa y conmovedora
“Sing for Absolution”. Al parecer el disco en su inicio,
fue concebido como un disco experimental con una gran orquesta,
incluso se llego a grabar algún tema con 32 instrumentos
diferentes, sin embargo, la guerra de Irak y la conflictiva situación
mundial, tan presentes en la época de grabación
del disco, dieron lugar al resultado final, donde estas circunstancias
se ven reflejadas indirectamente(o algunas veces no tan indirectamente)
en las afectadas y confusas letras de Mathew Bellamy. “Thoughts
of a dying Atheist” o “Time is running out”
(me encanta el video), son una prueba de ello.
Sin
embargo todo esto, no evita que halla temas 100% Muse, auténticos
trallazos sonoros con vocación de single imperecedero que
se te clavan en el cerebro con precisión milimétrica.
Este es el caso del primer single “Time is running out”
(supongo que ya escuchado por todos), o el poderoso riff metalero
de “Stockholm Syndrome” (muchas bandas de metal soñarían
con tener un riff como los que abren y cierran la canción),o
”Hysteria” ,tremebunda canción donde se pone
de manifiesto que la banda no solo cabalga a lomos de Mathew Bellamy,
sino que tiene dos escuderos de lujo , que responden al nombre
de Chris Wolstenhome(bajo) y Dom Howard (bateria), capaces de
recrear pasajes que no tienen nada que envidiar a grupos con poderosas
bases rítmicas como Rage against the machine o Mars volta
(recordemos que el productor de este disco es Rich Costey, el
cuál ha trabajado con los 2 grupos mencionados anteriormente),
o “T.S.P “(¡¡Como les suena el palm muting
a estos chicos!!)
Tenemos
también preciosas canciones como la ya mencionada “Sing
for Absolution” (me pone los pelos de punta cada vez que
cantan esa frase),”Falling away whit you“(Bellamy
me llega a recordar Freddie Mercury), “Blackout” (maravilla
envuelta en una increíble orquestación) o la lírica
en forma de canción que cierra el disco, “Ruled by
secrecy”.
Por
medio se quedan canciones como la placebiana “Thougts of
a Dying Atheist”, la experimental-medio electrónica
(y no tan brillante) “Endlessly” o la canción
que abre el disco, tras la pertinente intro, la apocalíptica
(nunca mejor dicho) “Apocalypse dudes”.
Sin
duda alguna, Muse ha aprobado la revalida con nota muy alta, con
uno de esos discos que mejoran con la escucha y se acaban haciendo
imprescindibles en tu vida. Y tengo la sensación de que
lo mejor esta por venir......¿Qué no me creéis?...................al
tiempo.....
Comentario:
Pier Vynil
(Fecha de publicación: 20/11/2003) |