| Buen
disco de una banda gaditana que lleva en esto del metal como diez
años y que tras los típicos avatares de las formaciones
que empiezan y luego de demostrar más por activa que por
pasiva dichas buenas dotes por su tierra e incluso aventurarse
a algún festival conocido o como "suporter" de
gente como Obús o Mago de Oz.
La
intro "Porto suite" sienta los parámetros de
ese toque sinfónico que tienen temas como "Santa Maldad"
o "Sangre de Egipto" en donde a pesar de tener unas
bases de bajo, José Pineda y batería, Carlos Delgado,
bastante potentes y rápidas. En general, suenan muy al
estilo del metal de finales de los 80's pero cercano a la nueva
hornada. Manuel Rodríguez abarca muchos registros vocales
y estira la voz como un chicle tanto en los temas que tiene que
tirar de agudos, como en los que la modula a su antojo en temas
como la balada "Llanto en soledad". Donde llama la atención
lo melodiosa que puede llegar a ser. Además de que la producción
corrió a cargo suyo, se atreve con el piano en "Nostalgia"
con muy buen resultado. Otra de esas canciones en las que hay
constantes cambios de ritmos. Otro de los temas en que suceden
buenos pasajes letrísticos como nota predominante a lo
largo de todo el disco es sin duda "El cielo puede esperar",
lo cual sigue demostrando que el rock, el heavy metal, en castellano
tienen muchos más recursos frente al inglés y eso
que muchos siguen denotando esto como un handicap. Tal vez sí
con respecto al plano internacional, pero desde hace muchos años
el público anglosajón incluso bilingüe también
ha demostrado ser bastante abierto y querer abrirse a los sonidos
"frescos" latinos que venían de Europa, si no
tenemos el ejemplo de Angeles del Infierno.
El
trabajo de las guitarras, Justi Bala y Santi Suárez es
excelente con tremendos solos que se van sucediendo en cada uno
de los temas que conforman este "Mar de dioses". Con
"Mentiras" llega la inspiración y la catarsis
para Manuel y compañía en donde denuncian a aquellos
malos amigos y baretos que no dejan de ser eso, malos tugurios
que encierran muchas mentiras, garitos de poca monta que se aprovechan
de la falta de cobertura para con las bandas de rock y ponen siempre
condiciones pésimas tanto para los músicos, como
para el público. Por desgracia, tienen la ley de su parte,
la que los impresentables de los políticos nos hacen tragar
con cucharones de palo. En fin, puede que como dice la letra:
"... La mentira llegue a ser verdad." y que esos gusanos
al estilo de los que hemos tenido o aún tenemos por el
Sur al más puro estilo de "cacique" de mente
retorcida y cuadriculada los pongan en su sitio. No es lógico
que Málaga, vecina de Cádiz, no tenga una sala decente
en la capital y hayan acaparado todo el posible circuito, chupando
la sangre de mala manera a la basca de la música.
La
versión "I want it all" de Queen muy buena, de
hecho la intro despista algo porque es muy al estilo del grupo,
imprimiéndoles un toque muy personal y respetando al esquema
original pero llevándola al terreno más progresivo
con guitarras heavies afiladas, una vez se va desarrollando el
corte. El disco se cierra con la canción del mismo título
genérico, "Mar de dioses", un tema en el cual
puede resumirse la identidad de la formación gaditana,
ya que además de un gran colofón final para este
trabajo, se suceden todos los recursos de los que se valen a lo
largo del mismo: buenas letras, buenos coros, fuerza en las composiciones,
intercalando cambios de ritmo de medio tempo con otros más
veloces y de mayor fuerza y sobre todo, un tema claramente progresivo
ayudado por su larga extensión y sinfónico en el
ambiente.
Comentario:
José Francisco Fernández de Guevara Ferri
(Fecha de publicación: 04/12/2003) |