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Por
fin llegaba el esperado día 27 de Junio, o lo que es lo
mismo, una cita ansiada por muchos, la que suponía la nueva
edición de uno de los festivales más importantes
de nuestro país, el Derrame Rock. Si el año pasado
ya fue un gran festival, este año se consolidaba aún
más, con un recinto lleno de gente entusiasmada por ver
a muchos de los grupos, y es que una de las cosas que más
ha llamado la atención de este año, ha sido que
la organización ha apostado por un conjunto de bandas diferentes
entre sí, algo que se notó en el público
asistente, donde tanto amantes del heavy metal, el punk, el hip
hop o el rock nacional se reunieron para asistir al gran evento.
A las 4:00 de la tarde hice acto de presencia en el recinto, ya
que antes tuve que esperar para acreditarme, mientras podía
escuchar desde fuera Red Wine con un buen sonido y que sin duda
dejaron a los presentes un buen sabor de boca. Ahora sí,
aquí va lo que una vez dentro se pudo ver en esta edición
del Derrame Rock 8.
Beethoven
R: Aún con poca gente enfrente del escenario salían
estos chicos dispuestos a tocar y darlo todo. El concierto estuvo
muy en su línea, aún faltaba gente por llegar pero
había muy buen ambiente. El sonido era bastante bueno.
Tocaron sus temas más conocidos intercalados con otros
de su esperado disco. Kiko consiguió animar bastante al
público a pesar de la hora que les había tocado.
Pero
el que de verdad es todo un maestro levantando al público
es Óscar Sancho, cantante de Lujuria.
Tras los Beethoven R saltaron al escenario los segovianos con
una gran dosis de fuerza, un sonido potente y muchas ganas de
pasarlo bien. Tras las primeras canciones el público se
iba animando mientras Óscar no paraba de hacer de las suyas
en el escenario. Tanto se animó la cosa que acabó
bajando y sentándose en las vallas de contención
para sentirse más cerca de su gente. Un concierto muy divertido,
reivindicativo y con un sonido arrollador. El único fallo
a mi modo de ver fue que tocaron demasiadas canciones del último
disco y se dejaran en el tintero muchos temas del recuerdo.
Eran
ya las 18:00 y les tocaba el turno a los asturianos Biotech
que con su música tan particular muy al estilo de Sôber
o Tool (en castellano), aunque quizás con un poco más
de fuerza, consiguieron alzar al público que coreaba todas
las canciones. Quizá fue la descarga más brutal
hasta el momento, con toda la banda entregada, y con su vocalista
dejándose la piel en cada corte que sonaba.
Con
una puntualidad casi británica saltaron al escenario los
míticos Barón Rojo. El set list
estuvo bien elegido aunque el sonido no les acompañó.
Pudimos observar que la gente sigue reaccionando mejor ante los
clásicos como “Incomunicación”, y “Anda
suelto satanás”. Pero para sorpresa de todos el repertorio
también canciones no tan clásicas como: “
Te espero en el infierno” y “La voz de su amo”,
que dejan al público un poco frío. Aún así,
Barón Rojo saben muy bien lo que se hacen y tras las innovaciones
vuelven a calentar el ambiente con “Concierto para ellos”,
“Famosas” y “Las flores del mal” , y por
si fuera poco comienzan a sonar los acordes del clásico
de Queen “Another one bites the dust” que sirven como
intro a una apoteósica “Cuerdas de acero”.
Se echaron en falta muchos clásicos como “Larga vida
al Rock and roll”, “El pobre”, o “Herencia
letal” pero aún así Barón Rojo son
y serán una institución dentro del Heavy metal.
¡ Larga vida a Barón Rojo!.
A
las 20:00 horas les tocó el turno a Jacky Trap.
El haber sido ganadores del concurso de maquetas de los 40 principales
de Asturias es sólo ya un hecho histórico en su
biografía, el disco que han grabado merced a ese premio
ha empequeñecido todos sus logros anteriores de tal forma
que se puede decir que su historia comienza a partir de ahí.
El concierto en general estuvo bien, aunque contó con menos
afluencia de público que cualquiera de los anteriores,
quizás por el hecho de no ser tan conocidos en el panorama
musical del momento.
Llegaba
el turno para uno de las bandas que más gente congregaría,
Hamlet, y es que como dije antes, numerosa parte
del público venía a presenciar las actuaciones de
los grupos más extremos y oscuros. En torno a las 21:00
salieron al escenario lo que supuso un pequeño handicap
para la banda, ya que aún entraba la luz del día
lo que restaba espectáculo a su directo; aún así
estuvieron brutales y lo dieron todo en el escenario. Nos deleitaron
con temas como: “Limítate”, “ Queda mucho
por hacer”, “Irracional”, “No lo entiendo”,
“Esperaré en el infierno”, entre otros.
A
las 22:15 subían al escenario los madrileños Sôber.
Las luces se encendieron mientras sonaban los primeros acordes.
A pesar de los problemas con la guitarra rítmica, con el
consiguiente cabreo del guitarrista, el concierto fue uno de mis
preferidos. Pudimos escuchar canciones como “Diez años”,
“Loco”, “Arrepentido”, “Mis cenizas”,
entre muchas otras. El sonido sublime, un enérgica puesta
en escena y un público muy entregado que coreaba todos
los temas (muy bien elegidos para la ocasión).
El
siguiente concierto que nos esperaba era el de los asturianos
Warcry que subieron al escenario a las 23:30.
A pesar de no ser de mis preferidos he de reconocer que en el
concierto se portaron, sus seguidores les mostraron un gran apoyo
y les dieron una gran acogida. Aunque se vieron obligados a recortar
su set –list habitual, quizás por eso se quedaron
fuera alguno de los temas que Victor cantaba con Avalanch y que
suele tocar en sus conciertos; así que tocaron sus temas
más conocidos y dejaron al público con un buen sabor
de boca.
Tras
ellos saltaron Avalanch al escenario de al lado
mientras íbamos tomando posiciones para el concierto de
Saratoga. Desde allí disfrutamos del concierto de los de
Rionda. Mucho se ha hablado en los últimos meses de esta
formación, de todos sus problemas y de sus directos, con
lo que había mucha expectación por ver que serían
capaces de hacer estos asturianos, ya con su nuevo álbum
de estudio en la calle. Tocaron su último disco “Los
poetas han muerto” entero con una excelente ejecución
de los temas por parte de todo el grupo. Sin embargo, las canciones
de los discos anteriores sonaron algo más flojas, tal vez
se deba a que el nuevo cantante las da otro giro al interpretarlas
completamente distinto al de Victor, aún así, salió
del paso con buena nota.
Después
de hora y media de concierto llegaba el turno de Saratoga,
uno de los momentos más esperados de la noche. Los nervios
se notaban a flor de piel, como si se hubieran invertido los papeles
y quien tuviera que actuar ante la banda fuera el público.
Las ganas de soltar la adrenalina acumulada eran enormes. Los
movimientos reflejos hacían que nuestros ojos buscaran
entre los laterales del escenario las sombras de quienes queríamos
ver de una vez por todas en acción. En medio de ese ambiente
por fin aparecen en el escenario las figuras de Daniel Pérez
(batería), Niko del Hierro(bajo), Jerónimo Ramiro(Guitarra)
y Leo Jiménez (vocalista). La acogida fue inmensa t la
explosión llegó con los primeros compases de la
intro 11901, con un Leo hiperactivo y con un chorro de voz que
nos dejó a todos anonadados. Estuvieron sublimes, como
siempre. No sin muchos esfuerzos Leo consiguió levantar
un público que en principio se mostraba agotado después
de tantas horas de conciertos pero que acabó entregándose
totalmente al grupo y disfrutando a tope del concierto. Sus seguidores
más acérrimos vibraban y quemaban las últimas
energías mientras Leo se dejaba una vez más la voz
al frente del micro. Como siempre empezaron con la intro 11901
seguida de “con mano izquierda”, les sucedieron “Perro
Traidor”, “Tras las rejas”, entre otros temas
que demostraron su magnífica puesta en escena y su potencia
en el escenario. Después llegaron las baladas: “Manos
unidas”, “Lejos de ti” y “Parte de mí”
que fueron uno de los momentos más emotivos de la noche.
No podía faltar el pique entre Niko y Jero que una vez
más sorprendió en incluso hizo reír al público.
Técnicamente, impresionantes, no podían defraudarnos.
Lo único que echamos de menos fue el sólo de batería
de Dani, que junto con algunas canciones tuvo que quedarse fuera
de lo que es su repertorio habitual debido al tiempo concedido
por la organización. Aún así, Dani volvió
a demostrar ser uno de los mejores baterías (si no el mejor)
dentro del panorama nacional. Tras una hora y cuarto de imparable
fuerza en el escenario y debajo de él, llegaba la esperada
“Vientos de Guerra”, que todo el mundo disfrutó
como la última ya que es la canción con la que habitualmente
cierran sus actuaciones. Sin embargo, viendo la entrega del público,
ésta vez les concedieron un tema más, y para gran
alegría mía el tema elegido fue “Resurrección”,
uno de mis preferidos. Una vez más, Saratoga fueron uno
de los mejores y no defraudaron a nadie. Dejaron claro que son
uno de los grandes del Heavy Metal.
Los
portugueses Moonspell eran los encargados de
cerrar el viernes. Con un impresionante decorado y vestuario y
una inigualable puesta en escena hicieron delicias entre los presentes.
A pesar del horario y el cansancio acumulado ellos dieron todo
en el escenario, notabas que los preparativos han sido tratados
con mimo, simulando un paraje místico y presidiendo en
el centro, justo al lado de la batería de Mike Gaspar el
símbolo de la M que adorna la portada de su último
trabajo, tomando vida propia cada vez que era iluminada. Antorchas
y otros montajes que simulaban ramas de árboles creaban
ese ambiente tan propio de Moonspell. Todo acompañado de
un potente y nítido sonido que, junto a las luces, hacia
que cada cosa resaltara en el momento más adecuado. Por
el bien de la música, espero que Moonspell nos sigan haciendo
pasar noches como esta. Qué grandes señores....
28
Junio
Los encargados de inaugurar los conciertos del
día 28 fueron los “currantes del Rock and Roll”
como ellos mismos se definen, Silencio Absoluto.
Después de varios cambios en su formación y numerosos
conciertos en la mochila parecen haber encontrado su propio sonido.
El concierto gozó de un buen sonido y desde el primer momento
se veía que habían salido a tocar con ganas, así
que estoy segura de que la historia de Silencio Absoluto no acaba
aquí. Su música será nuestra compañera
de viaje durante muchos años más.
Tras
45 minutos de concierto era el turno de los mejicanos Vantroi
que subieron al escenario con una gran furia, sin duda un buen
concierto de Rock duro y reivindicativo.
Otro
de los grupos a destacar de la jornada fueron Los muertos
de Cristo no ya por su sonido o la calidad de su puesta
en escena, si no más bien por todo lo contrario. Sinceramente
creo que el espectáculo fue bastante lamentable. Aparecieron
en escena con la cara pintada de blanco y la nariz roja de payaso.
El sonido tampoco les acompañó a lo largo del show.
Por todo ello me temo que no volverán a actuar en el Derrame
Rock, ya que durante su concierto no sólo pusieron a parir
a la monarquía, a Ussía y compañía,
si no que además hicieron comentarios muy contundentes
contra la organización del Derrame.
La
Fuga
A
las siete de la tarde llegaba el momento del día más
esperado. No necesito palabras para expresar lo que aquella tarde
escuché, sentí y ví. El semblante alegre
del gentío a la conclusión del show, descubría
que algo grande, de carácter casi místico, se había
apoderado de nuestros corazones. La magia de La Fuga embargó
a jóvenes y veteranos, demostrando que el rock de reminiscencia
clásica, con muchos matices propios, no entiende de modas,
ni está reñido con el mercado musical actual.
El
Derrame Rock volvió a ser testigo de excepción de
un espectáculo sin igual en la escena rockera nacional,
y en el que brillaron con luz propia cuatro estrellas de una calidad
extraordinaria. El hielo de aquella tarde comenzó a derretirse
una vez que el cuarteto se hizo dueño y señor del
recinto con las notas de “En Vela”, canción
con la que iniciaron el concierto y desde la que ya nos demostraron
su potencia en el escenario. A continuación, La Fuga logró
desatar la pasión de sus seguidores con al fuerza que el
rock and roll les otorgó en “Conversación,
habitación”. Siguieron canciones como “Miguel”
(en la nueva versió eléctrica), “Sueños
de papel”, “P’aquí p’allá”,
“Las Musas”, “Buenas noches amigo”, entre
otras.
Sin
darnos cuenta, Nando nos hechizó dulcemente con el carisma
y la fuerza que desprende el tamiz de su guitarra. El reconocible
sabor de la guitarra de Fito dando forma al sonido y demostrando
que sabe muy bien lo que hace.; la destreza y la potencia de la
batería de Edu presente en todo momento, que junto con
la enérgica voz de Rulo, que tan solo le basta sonreír
para meterse al público en el bolsillo, hicieron de aquello
una experiencia única. Los ojos se nos inundaban, el bello
se erizaba al máximo y las laringes se rasgaban ante los
himnos que nos sumieron en la mejor de las catarsis colectivas.
Pero el sueño se desvanecía en el mejor momento.
La hora nos presagiaba lo peor. Sabido es que el Derrame tiene
un horario inflexible para los conciertos, y cual centinela, el
tiempo se acababa (mucho antes de medianoche). Así pusieron
punto y final a una actuación memorable en todos los aspectos.
Aunque
la hora que duró el concierto se nos hizo claramente insuficiente,
lo que más se acusó fue la ausencia de temas en
el repertorio como :”Primavera del 87”, “ Por
verte sonreír”, “Balada del despertador”...
entre otras. Aún así, podríamos definir la
actuación de La Fuga como un verdadero “Sueño
de Papel”. El equilibrio y la perfección del sonido
subrayó las pericias de Nando sobre las seis cuerdas de
su Fender Stratocaster y envolvió su sentimiento en una
burbuja imaginaria que fue paseándose por cada rincón
del lugar. Lástima que las dimensiones del escenario no
fueran proporcionales al tamaño de quienes lo ocuparon.
Una vez más, comprobamos que La Fuga no son un mera sombra
con forma de leyenda, si no una absoluta realidad!
Los
siguientes en coger el relevo fueron Los Ilegales.
Su directo sigue siendo puro karaoke, un repertorio de quitar
el hipo, un rosario de éxitos imperecederos y tan vigentes
como el primer día y un sonido de aplastante nitidez son
los ases de su manga.
Llegaba el turno de Rosendo. Brindis por ese
que sigue subido a un escenario después de tanto tiempo,
con la juventud que da el colgarse esa mágica Fender Stratocaster,
soltando esa ristra de riffs maravillosos y enrevesados. Amplio
repaso el que hizo el de Carabanchel por una trayectoria a la
que ahora hay que añadir su dorado nuevo trabajo. Un sonido
sin fisuras y un juego de luces que daba mucho más brío
a un repertorio de Rock genuino. Esta actuación fue un
aviso de lo que se encontrará el personal durante la extensa
gira de presentación de este nuevo trabajo.
Los
siguientes conciertos, Fe de ratas, Boikot y Reincidentes
estuvieron en su línea habitual, dando todo en el escenario,
abarrotados de gente y desprendiendo rabia, potencia, furia y
energía con cada nota.
Los encargados de cerrar la octava edición
del festival Derrame Rock fueron los madrileños del barrio
de Hortaleza, Porretas, un grupo festivalero
por excelencia, que una vez más, demostraron ante todos
su buen hacer sobre las tablas del escenario.
En
fin, esto es todo lo que dio esta nueva edición del Derrame
Rock, que le afianza como uno de los festivales más interesantes
dentro de nuestro país, con un arriesgado cartel, pero
que parecía funcionar por la gran cantidad de público
que hizo rebosar el recinto, así que, ¡Hasta el próximo
año!.
GALERÍA
DE FOTOS
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Beethoven R. Foto:
Cristina Cuenca |
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Lujuria. Foto: Cristina
Cuenca |
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Moonspell. Foto:
Cristina Cuenca |
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La Fuga (Rulo). Foto:
Cristina Cuenca |
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La Fuga (Nando). Foto:
Cristina Cuenca |
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La Fuga (Fito). Foto:
Cristina Cuenca |
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Texto
y fotos: Cristina Cuenca
(Fecha de publicación: 14/08/2003)
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