“Kill the rock stars we were” es el segundo álbum
de Bloomington, banda de Cáceres que inaugura el emergente
sello catalán Alond Music. Un disco, que en primer lugar,
destaca por un diseño y presentación muy cuidados.
Edición en digipack que incluye las letras de canciones
(interpretadas en inglés), demos de las canciones y el
videoclip “A quiet life with my wife”.
Si soy sincera, poco había
escuchado de esta banda llamada Bloomington, pero hay que decir
también, que viendo a los miembros que la componen, todo
apuntaba a un buen proyecto, que ya va por su segundo trabajo.
Con un total de 14 canciones
que hacen que descubramos el verdadero talento de esta banda.
Uno de los aspectos que más me llama la atención
de este nuevo trabajo es la variedad de los temas. “Introducing
the rock” es el primer corte que funciona a modo de intro
(introduciendo el rock). Le sigue “ American” que
comienza como un corte lento pero que resulta bastante movidito.
Siguiendole “The Call”. Con “A quiet life with
my wife” llega la primera balada del disco, un bonito corte,
sin duda. Para volver al rock con los dos siguientes temas: “
Julia” y “The rumble sea”.
Llegamos a un tema más
lento y bonito “New days to brave” . Los ambientes
oscuros predominan en el álbum, dejando también
espacio para temas más delicados y de melodías amables
como 'Last Chance To The Hope', que cierra el álbum. Juegan
con esa ambivalencia: lo mismo les da por ponerse en plan Fugazi,
Sonic Youth o Sunny Day Real State, como se dejan llevar por las
olas pop de bandas como Lemonheads o Teenage Fanclub.
“The lighthouse man” es uno de
esos temas que vienen a encumbrar un trabajo bien hecho, con uno
de esos estribillos muy inteligentes, muy pegadizos y melódicos,
con un cierto aroma ochenteno. Como broche definitivo el disco
acaba con dos temas: “My goddess child” y “The
last chance to hope” en una línea muy cuidada e interesante.
Estoy segura de que no os
va a decepcionar en absoluto, por lo menos si sois unos puristas
del género, claro. Un disco muy recomendable de uno de
los pocos BLOOMINGTONs que saben mantener ese feeling que sólo
las bandas antiguas tenían. Cierto es que no son unos innovadores,
pero en un estilo donde todo el mundo imita las nuevas “leyendas”
es un gusto ver que haya gente anclada en el rollo de la vieja
escuela que en este caso es la del rock o el grunge. Así
que lo dicho, seguidores de bandas en la línea de Nirvana,
Sonic Youth y demás, lanzaos a por esto.
Comentario
por: Cristina
Cuenca .
(Fecha de publicación: 26/02/2004)
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