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Fue parte esencial de Barón
Rojo en su etapa legendaria. Aportó composiciones
musicales, su buen hacer al bajo, y, junto a su mujer Carolina
Cortés, letras llenas de poesía, que suponían
el complemento perfecto para la aportación más
dura que hacían los hermanos de Castro.
Juntos los cuatro barones, con la baronesa
en la sombra, escribieron páginas de oro de nuestro
rock.
Pero el tiempo ha pasado, hace mucho
que Sherpa dejó la formación, y también
mucho que no volvía abrazarse al rock. Por ello este
nuevo disco es tan especial… Nos reencuentra con un
músico de gran trayectoria, ha habido muchas experiencias
en otros ámbitos tras Barón Rojo, y nos acerca
a un universo personal donde la lucha y el dar un paso más
ha sido la constante.
Charlamos con él a finales de
julio y nos encontramos con un buen conversador, con la
cabeza llena de ideas en ebullición, y con una persona
entusiasmada por lo que significa su nuevo disco. “Guerrero
en el desierto” ha sido una autoproducción
total… luchando por todo el concepto en todos los
aspectos, desde lo musical a la portada y pasando por toda
la cuestión técnica, económica y de
promoción.
Once cortes que harán disfrutar
a los aficionados al rock, muy atentos los fanáticos
de Barón Rojo, y que además, como “detalle”
extra, se hace acompañar del libro “Dando la
nota”, donde Sherpa recoge algunas de sus más
curiosas anécdotas de sus años junto a Barón
Rojo.
· Escuchando tu disco uno saca
muchas conclusiones y una de ellas es la importancia que
tuvo para ti la ruptura de Barón Rojo y lo mucho
que te marcó. ¿Este nuevo disco va a servir
para cerrar la herida?
Yo creo que sí, aunque creo que
la herida ya estaba cerrada, pero si quedó alguna
cicatriz este disco es la cirugía plástica.
Sí, además necesita de alguna manera exhortizar
los viejos fantasmas del pasado, como digo en la canción
“Guerrero en el desierto”. Y me ha venido muy
bien. Hacía ya años que me rascaba la llamada
de la sangre del rock y hace ya dos años que me puse
en serio a pensar en el disco. Y el año pasado me
puse en serio a trabajar en el disco. Y me ha llevado prácticamente
un año… escribir todos los arreglos, escribir
todas las letras…
· A muchos seguidores
de Barón Rojo nos pasó que una vez que se
produjo esa ruptura nos costó mucho aceptar que los
hermanos De Castro siguieran con el nombre de Barón
Rojo y fueran permutando las formaciones, porque nos parecía
que faltaba el 50%. ¿Has escuchando los discos han
seguido editando bajo el nombre de Barón Rojo?
No. Y en un principio podía ser
por estar quemado, pero luego no ha sido por menosprecio
ni nada. Si no porque prácticamente no me he querido
interesar por el rock y lo he hecho aposta incluso, como
para curarme la herida. Y he estado haciendo otras cosas
en la música, otro tipo de producciones, otro tipo
de canciones para otra gente… también para
sobrevivir. Lo he podido hacer bien, no he necesitado galas
ni nada para poder vivir, “yo soy un pobre que vive
bien”, siempre digo eso. Y no he escuchado nada que
te pueda decir… pero por los comentarios que he oído,
y lo digo sin ningún rencor ni ánimo peyorativo,
a gente que conoce su discografía me han dicho que
no hay grandes cosas, que no hay nada comparable con nuestra
época anterior.
· ¿Y has
vuelto a tener algún tipo de contacto con ellos?
Muy poco, porque al principio quedamos
muy mal, francamente. Quedamos de abogados y todo. La cosa
estaba jodida. Porque el nombre era de los cuatro. La antigua
Zafiro era una empresa para olvidar… que malos recuerdos
tengo yo de esa empresa, que mal nos trató, que forma
más mísera de tratarnos… nos puso la
trampa de que si queríamos irnos de la compañía,
después de estar 10 años con ellos, teníamos
que comprarles el nombre… el nombre que era nuestro.
Pero Zafiro se lo apropió como se apropiaba de todo
en aquella época. Eran auténticamente miserables
y nos pillaron con un contrato leonino y dijimos…
“¿qué hacemos para recuperar el nombre?”.
Y para recuperarlo tuvimos que firmar que renunciábamos
de por vida a “royalties” y derechos de las
canciones. ¡Alucina!.
· ¿Esto
como se arregló?
Pues con la Zafiro actual, que son gente
seria y llegamos a un acuerdo y recuperamos parte de los
“royalties” que ha generado. Y gracias a Ariola
(Nota: compañía que compró Zafiro)
se palió esa historia. Lo que pasa que como nuestra
relación no era nada buena… había dos
bandos… los hermanos por un lado y Hermes y yo por
otro… ¿Cómo se solucionaba eso?. Yo
no podía seguir en el grupo con el mal rollo que
había, era de no hablarnos durante meses, era una
cosa espantosa. Al final la cosa se quedó en que
podía haber habido dos Barón Rojo perfectamente.
Hermes y yo podíamos haber hecho una formación
y los hermanos haber hecho otra… Y eso a mí
me parecía tan espantoso, tan horrible, que preferible
alejarme del asunto y el tiempo dirá… Y yo
creo que el tiempo ha dicho.
· ¿Y con
Hermes has seguido en contacto?
Hermes
es una de las mejores personas, y más nobles, que
yo me he encontrado en mi vida. Y gracias a él el
grupo duró 10 años, porque si no hubiera estado
Hermes de por medio templando ánimos, creo que yo
al tercer año habría salido rebotado de la
historia. Porque hubo muchos malos rollos y yo tuve que
tragarme muchos sapos, supongo que los hermanos por su lado
también se los tragaron conmigo evidentemente…
Cada uno tiene su versión y yo no pretendo tener
la razón. Ahora, lo que yo sí te digo, es
que yo siempre puse el corazón en todo lo que hice
y di mucho al grupo, creo que fui bastante generoso con
el grupo, yo aporté idea, canciones, letras, portadas,
el anagrama de Barón Rojo, que Zafiro ni me lo pagó
y se apropió de él de forma fraudulenta. Yo
creo sinceramente, que he dado mucho y he dado mucho cariño
a mis compañeros y que no ha sido la recíproca.
Yo he recibido muchas puñaladas y he sufrido, porque
soy una persona sensible. Soy un guerrero, pero un guerrero
que siente, un guerrero que acusa los golpes… y ha
habido muchos golpes que me han dolido mucho, mucho, mucho…
Y luego durante muchos años se han dicho cosas de
mí, que han sido muy ofensivas.
Yo he estado callado porque no quería
meterme en esas historias chungas, de rencores. Pero estamos
en otro tiempo y para adelante… en la carretera de
nuevo.
· Para los que
conocimos Barón Rojo un poco tarde, por cuestión
de edad, percibimos aquella época desde el 81 hasta
el 85 o como algo mítico con el rock duro y heavy
metal arriba de las ventas y llenando estadios. ¿Fue
realmente así? ¿Hubo una relación con
el público tan especial?
Sí, lo fue así. Y sin
ánimo de darme ningunas ínfulas, ni poner
a mi grupo por delante de nadie. La verdad es que a Barón
Rojo el rock español debe agradecerle el que le subiera
de categoría. Lo digo de una forma absolutamente
sincera. Barón Rojo con sus letras y con la aportación
de Carolina Cortés, mi mujer, que era la quinta barón,
y con la clase y la cultura que se imprimió en nuestras
letras. Por primera vez en la historia del rock español,
hubo gente como Paco Umbral, como Joaquín Leguina
cuando era presidente de la Comunidad, e incluso Felipe
Gonzalez, e incluso periodistas y afamados escritores que
se confesaban fans del Barón. Porque éramos
un grupo serio, que decíamos las cosas de forma culta
y de forma seria. Y gracias a Dios ahora nos lo reconocen
muchos compañeros… “la verdad es que
fuisteis la locomotora para nosotros”. Y es más…
cuando Barón se eclipsó, se eclipsó
el rock otra vez.
· Resulta curioso,
que en aquella época estuvísteis vosotros,
estuvo Obús, Bloque, Asfalto… Un montón
de grupos fantásticos y sin embargo mucha gente piensa
que solo existió lo que se llamó “la
movida madrileña”…
Sí, desgraciadamente nosotros
éramos gente incómoda, porque éramos
gente que protestaba y no es lo mismo decir “criminales
disfrazados, seres sin razón, ni piedad, no hay palabras
en el mundo que definan vuestra maldad, resistiré
hasta el fin”, que decir “terror en el hipermercado,
horror en el ultramarinos”… Qué tenía
su rollo también eso… tenía su rollo
cachondo. Pero nosotros éramos los incómodos,
éramos los melenudos.
Te voy a contar una anécdota
que me dolió muchísimo, y no quiero con esto
dar la sensación de estar resentido, aunque sí
lo he estado durante muchos años… Cuando Barón
Rojo estaba arriba, La Cruz Roja española hizo una
campaña televisiva, para el Oro de la Cruz Roja,
en el que salían muchos artistas diciendo “compra
los lingotes de la Cruz Roja…”. Entonces pidieron
la colaboración de los artistas que más sonaban
en aquella época… Radio Futura, Gabinete Caligari,
Miguel Bosé y en el rock… Barón Rojo.
Entonces el productor que iba a hacer el spot, porque era
un spot cantado, me llamó y me dijo “estaría
muy bien meter a Barón Rojo aquí, porque me
lo han pedido”… “ha, estupendo, ¿cuándo
quedamos?”. Nos citó a mí y al grupo
a una hora determinada un día concreto y justo ese
mismo día, dos o tres horas antes, me llama el productor
musical y me dice… “oye Sherpa… en fin
es que no sé como decírtelo… que no
vengáis al estudio”. “¿Y esto?,
¿qué problema hay?… háblame claro”.
“Es que el presidente de la Cruz Roja me ha dicho
que no quiere pelos largos”. Fue un golpe a mi dignidad
y a la del grupo.
Pero aún así, te das cuenta
de que nunca nos podemos quitar el estigma de ser los hijos
de Caín, esos gruñones que protestan y que
van con los pelos largos, aunque luego, cuando nos conocen,
como nos conocían en muchos hoteles que íbamos,
nos decían… “se ve con esa pinta tan
agresiva y luego resulta que sois unos caballeros”.
Claro que éramos unos caballeros, porque no está
reñido lo cortés con lo valiente. Y nosotros
éramos unos tíos que en el escenario adoptábamos
una aptitud roquera dura, pero nuestras canciones no incitaban
a la violencia, incitaban a pensar… a reflexionar
libres, que es muy distinto.
· ¿Y la
relación con el público?
Siempre ha sido fantástica. Mira,
curiósamente… nunca hemos tenido altercados
de rollo violento. Jamás. Porque nuestras canciones
apaciguaban. Nuestras canciones tenían una válvula
de escape que era la marcha. Y la marcha te libera, porque
es como una catarsis. Pero nuestras letras eran para pensar
y de hecho actos violentos en nuestros conciertos ha habido
los mínimos. Porque nosotros no éramos como
el movimiento punk, que escupía, sacaba los cuernos
y vomitaba a la gente. Nosotros éramos de otra historia.
Yo siempre lo comparaba con caballeros
templarios o con los cruzados de la tabla del rey Arturo.
Y nuestro grial era la libertad.
· Algo que caracterizaba
al público en aquella época es que estaba
muy delimitado la gente que le gustaba el heavy metal, la
gente que le gustaba el punk, la que le gustaba el pop…
Y eso ha ido evolucionando… ¿has costado esa
evolución? ¿cómo la consideras?
Yo soy un tío que no me he cerrado
nunca a ningún movimiento musical, ni a ningún
movimiento artístico. Yo aunque estaba muy desconectado
un día iba en el coche oyendo la radio y oí
un grupo que dije… “qué grupo más
bueno, ¿qué grupo es éste?”.
Y era Sôber. Ni tan siquiera me quedé con el
nombre. Y decían, “decir sí a ser libre”.
Sin embargo no es heavy metal clásico, ni tan siquiera
sé los nombres que se da a esos estilos… yo
le llamo rock tenebroso en el sentido de que tiene acordes
muy graves. Para mí sería rock undeground,
que quiere decir que sale de debajo de la tierra, que tiembla
cuando suena por los acordes graves que tiene y las melodías
y las armonías… Y luego, he visto otros grupos…
por ejemplo a mí, hay ciertos raps que me encantan
y hay cierto Hip Hop que me gusta. A mí me gustan
muchísimo Red Hot Chilli Peppers, por ejemplo. Y
también Papa Roach y Linkin’ Park, aunque estos
me aburren ya un poco porque repiten demasiado la fórmula.
Y Marilin Manson y Slipnot. No te digo que me pudiera dar
un atracón de ello, pero mira que riffs más
potentes y más acojonantes. Y ¿es que eso
no es heavy metal?. ¿Y quien sería capaz de
decir lo que es heavy metal?. ¿Quién sería
capaz de negar a Deep Purple, Metallica, Motorhead o AC/DC?...
Si comparas a AC/DC con Deep Purple
no tienen nada que ver y sin embargo se les acepta. Y por
que los chavales, lo que no lo aceptan, no lo hacen en el
mismo bloque a grupos como Sôber o como Sherpa…
Si todos hacemos música hecha con el alma, con el
corazón, y bien hecha, y profesional.
· Pero supongo
que cuando hayas ido a conciertos habrás visto esa
apertura… Que en un concierto de metal hay gente con
camisetas de rap.
Sí, si lo he visto y me gusta.
Pero en aquella época estaba muy radicalizado todo.
Demasiado. Y a mí lo radical no me gusta. Yo no soy
radical. Lo detesto. Porque todo tiene una época
y la época radical ya pasó, ahora llega la
época de reflexionar, de pensar, y de ser más
inteligente de lo que hemos sido.
Nosotros, por ejemplo, tenemos mucha
culpa de que la movida nos segregara, porque había
gente que decía en el micrófono “Mecano
son unos moñas y unos gilipollas”. Pues Mecano
tenía unas canciones “cojonudas”, queramos
o no queramos, otra cosa es que tú vibres con esas
canciones, pero no tienes que dejar de reconocer que sus
canciones eran “conjonudas” y no en vano eran
los número uno de su estilo. Y otra gente las tenía…
y yo escucho a Isabel Pantoja y digo, esta canción
es “cojonuda”… en su rollo, en su historia.
Yo no me compro un disco de Isabel Pantoja, como ella no
se lo comprará de mí. Pero no dejo de reconocer
que es una cosa hecha de “puta madre” y que
en su estilo es la mejor. Y eso es pensar con un poquito
de inteligencia y no ser radical. Y no decir “estos
son unos moñas” y los otros “esos del
heavy metal llevan los pelos sucios y son unos guarros”.
Pues eso nos hizo mucho daño.
· ¿En
qué proyectos estuviste antes de Barón Rojo?
Antes yo estaba un poco perdido, porque
a mí me querían lanzar en plan cantante guapito
y roquero, cuando era delgadito y joven. Y yo no me veía
en ese rollo, a mí me gustaba la caña, me
gustaba el rock and roll. Yo quería sonido de grupo,
a mí me encantan las guitarras eléctricas,
la batería, el bajo y los punteos. Es lo que me pide
mi hígado y mis pulmones. Entonces estaba ahí,
que sí, que no, medio solista, medio grupo. Hasta
que me metí en el conservatorio y estudie cinco años
de solfeo y tres de contrabajo. Y ahí conocí
a los hermanos De Castro y un día nos juntamos para
hacer unas galas como el grupo Coz. Y después dijimos…
“bueno chicos, ha sido un placer, hasta luego”…
y de repente “pero porqué nos vamos a separar,
si esto suena cojonudo… hay química entre nosotros…
¿porqué no seguimos y hacemos otro grupo?
¿qué ideas tenemos?”. Yo saqué
varias ideas y saqué “El pobre” por ejemplo
y “Barón Rojo”, todavía no había
nacido Barón Rojo pero seguimos los cuatro, hasta
que llegó Vicente Romero y dijo, “eh!, troncos,
darme una maqueta que se la voy a enseñar a Zafiro,
que esto suena “que te cagas””. Y con
el sello Chapa de repente buscamos nombre, nos pusimos Barón
Rojo, comenzamos a vender discos y fue la vorágine.
El sonido de las guitarras de los hermanos
y el sonido de mi bajo, que yo venía además
del jazz-rock… Estaba muy metido en Chick Corea, Stanley
Clark, Weather Report… y de hecho en muchas armonías
de las que hago en con el bajo en las canciones de Barón
Rojo hay reminiscencias de esa época. Escuché
mucho a King Crimson, que es uno de mis grupos favoritos,
tengo todos los discos de Génesis, tengo casi toda
la discografía de Yes, y me gustaba muchísimo
Cream con Eric Clapton.
· En tu nuevo
disco le dedicas una canción a AC/DC, un grupo del
que se notaba la influencia en Barón Rojo. ¿Qué
significó para ti AC/DC y que significa actualmente?
AC/DC era un cañonazo. Ver a
Augus Young, que es el alma del grupo en un escenario, es
electrizante totalmente. Yo me acuerdo que Manuel Vicent,
que es un cachondo, presenció el concierto de AC/DC
en el pabellón de Madrid y decía “ese
guitarrista, que parece un niño furioso al que le
han enchufado un cable de 15.000 voltios en el culo”…
me hace mucha gracia por que el tío estaba flipando
viendo a Augus Young tocando de esa manera. AC/DC son la
hostia. Quizá repiten demasiado también su
fórmula, que es una fórmula muy sencilla,
muy básica, pero tienen unan canciones que para mí
son acojonantes. Con tan pocos medios no se puede hacer
tanto sin talento que tiene estos tíos.
· Antes comentabas
que para hacer éste disco has estado como un año
de preparación y otro más de trabajo. Y sin
embargo los de Operación Triunfo no sé si
tardaban dos o tres semanas en sacar un disco entero. A
quienes además tú les dedicas una canción.
¿Esta gente te da más rabia o pena?
Yo
creo que soy una persona bastante respetuosa, pero hay cosas
que me soliviantan. Yo te pondría un ejemplo…
a mí me gusta mucho la montaña… Imaginemos
que en el monte Everest, que es el más alto del mundo,
en la cima está el poder y la gloria, como decían
Saxon. Imaginemos que todos ansiamos el poder y la gloria.
Y tenemos el derecho a ansiarlo y tenemos la capacidad de
ascender con nuestro esfuerzo. Y entonces todos somos montañeros
y estamos escalando por la cima del Everest hasta llegar
al poder y la gloria, la fama y el dinero… Unos llegan,
otros llegan sin oxígeno, otros medio hechos polvo,
otros se despeñan y se matan, otros se quedan congelados
clavados en una pared y cuando tu estás llegando
a la cima, oyes el ruido de un helicóptero y de repente
se posa en la cumbre y llegan los triunfitos. Y dicen, “hemos
llegado al poder y la gloria”. Joder!, que no es esto
el juego, que os ha traído un helicóptero.
Os ha traído una televisión que os ha estado
promocionando año y medio sin parar todos los días
y a todas las horas. Y a mí me han negado el pan
y la sal y a mis compañeros, a muchos grupos, a muchos
cantantes. Para conseguir un programita de televisión,
hemos tenido que mendigar, que hacer pasillo, que llorar,
que rasgarnos las vestiduras… y eso escuece. Sobre
todo cuando te quitan el trabajo. ¿A quien contratan
los ayuntamientos en verano?. Pues a quien está en
el candelero… en televisión saliendo todo el
día. Y durante tres años los que han trabajado,
los primeros, han sido ellos. Y eso no me parece justo.
Me parece justo que trabajen, pero no que me quiten el trabajo
a mí de rebote. Esa es la historia y yo no hablo
por mi mismo, porque yo no he necesitado galas para vivir,
pero he visto a muchos amigos míos que las han pasado
putas, putas, putas… Y no solo amigos del rock, sino
amigos incluso de orquestas, que las han pasado putas para
llegar a fin de mes. Y veías a Rosa que cobraba 12
millones. ¡¡No hay derecho, tío!!. ¿Porqué
cobras 12 millones?. Porque estás saliendo todo el
día en la tele.
· En esa canción
colabora Fortu, Julio Castejón y Carlos de Sôber.
Y existe esa leyenda de esa rivalidad que existía
entre Obús y Barón Rojo. Y nunca he sabido
si era una rivalidad real o una rivalidad promovida por
la discográfica.
Era una rivalidad real, pero no era
tanto rivalidad artística, porque Obús han
sido lo suficiéntemente inteligentes y sensatos como
para reconocer la valía del Barón. Y nosotros
también éramos lo suficiéntemente sensatos,
para reconocer que los tíos encontraron su público
y sus canciones. Lo que había era una rivalidad territorial,
porque como nos metían juntos en todos los sitios.
Y en aquella época los escenarios no eran “supercalifragilísticos”
y llevábamos “equipatas” de toneladas
y nos pegábamos por colocar nuestros equipos. Era
ese tipo de rivalidad, pero rivalidad artística en
absoluto.
Y además ahora nos llevamos de
puta madre.
· Y luego está
Carlos de Sôber, sabemos que en el Viñarock
saliste al escenario con ellos.
Sí, me invitaron y estuve muy
feliz.
· ¿Cómo
se produjo el contacto?. ¿Casualidades de la vida
o lo buscaste tú?
Casualidades, porque me llamó
el hijo de Papi, del que son los locales de ensayo y me
dijo “Sherpa, a ver si te pasas un día por
aquí, que hace años que no te vemos. Y además
tengo aquí ensayando a Sôber, que de vez en
cuando hablan de vosotros. Y estaría muy bien que
os conociérais.”. Así día les
llamé y le dije que si les gustaría colaborar
en un disco mío. Los tíos encantadores dijeron
que por supuesto y así surgió.
Luego me han comentado, que cuando eran
jovencitos… Porque cuando Barón Rojo estaba
pegando, Carlos tenía 9 años y Jorge tenía
12. Osea que eran unos chavalitos, que se encontraron con
Barón Rojo y con Iron Maiden. Y que los chavales
sepan que Sôber son fans de este tipo de grupos. De
ahí surgió una simpatía y una amistad.
Estuvo muy bonito, cuando salimos a
cantar “Los roqueros” en el Viña Rock,
que la hicieron de puta madre además. Yo estaba un
poco “acojonao”, porque había como 60.000
personas gritando. Pero creo que hice una faena que estuvo
bien.
· Te iba a preguntar
sobre la canción “Guerrero en el desierto”
en la que hablas sobre los libros de Carlos Castañeda.
Y la verdad es que yo no le conozco y me gustaría
que nos hablaras un poco sobre ese autor y sobre los temas
que tratan sus libros.
Lo primero de todo, yo no quiero hacer
proselitismo de las ideas de Carlos Castañeda. Yo
simplemente he contado una experiencia mía, de algo
que me hizo mucho bien, que fue leer su libro. Su primer
libro, porque tiene una saga como de 15 libros. Así
someramente explicado… Carlos Castañeda es
un escritor “best seller” en el mundo entero.
Ha vendido millones de libros y siguen vendiéndolos.
Era un antropólogo que estudió en la Universidad
de California, en Los Ángeles, que como final de
carrera tuvo que hacer una tesina sobre las plantas psicotrópicas
y los usos y costumbres de los indios del desierto de Sonora.
Y se encontró, porque el destino así lo quiso,
con un indio que en apariencia era un viejecito, pero que
resultó ser un gran brujo, un gran hechicero y un
gran sabio. Que le enseñó cosas que se pueden
calificar de espeluznantes, sobre otras realidades que hay
en otras dimensiones, en otros mundos, en otros universos
paralelos. Y éste hombre comenzó a engancharse
con la historia, se olvidó de hacer su tesina. Pasó
de lo de las plantas psicotrópicas y adquirió
otros conocimientos, que poco a poco durante años
el brujo, llamado Juan Matus, le iba proporcionando. Haciéndole
cierto tipo de rituales, de iniciaciones. Y a mi me hizo
mucho bien ese libro, porque cuando estás deprimido,
estás perdido y estás hecho polvo, de repente
encontrar una guía, un faro que te guía durante
un trecho del camino, pues eso se agradece.
Y yo quería hacerle un homenaje,
a Carlos Catañeda, y desde luego aquel que es buscador
y yo me considero un buscador, no digo de categoría,
porque hay buscadores muy aguerridos y muy valientes. Yo
soy un buscador pequeñito, chiquitito, pero busco
el porqué, la verdad. Me gusta la verdad siempre,
odio la mentira y además se me da muy mal mentir
y no quiero mentir. Porque para mentir hay que gastar mucha
energía, hay que organizar muchos esquemas para que
no te pillen. A mi gusta la verdad y me gusta más
la verdad suprema… que coño hago en este planeta,
porque he nacido, para que he nacido y porque me voy a morir.
Yo eso me lo planteo todos los días.
Y como en un momento, cuando era jovencito,
fui un cristiano sincero. Osea que el personaje de Jesucristo
a mi me caló muy profúndamente, luego en otra
época seguí a un Gurú e hice meditación
trascendental, en otra me enganché con la doctrina
de Buda, y que creo que sigo enganchado todavía,
pues también en otro momento me enganché con
el movimiento de Carlos Castañeda y creo que me hizo
mucho bien.
Es ir buscando y usar en el camino lo
que te sirva, es como en el marathon cuando encuentras mesitas
cada “X” kilómetros puestas y cogen una
botella se la beben y la tiran. Pues eso nos pasa en la
vida, a los que vamos buscando… de vez en cuando encuentras
una mesita y bebes de un libro o de una persona que conoces
y eso te refresca y sigues con el camino. Porque no importa
llegar al final.
· Tienes dos
canciones, una dedicada a Fidel Castro y otra al rey de
Marruecos. ¿Hechas de menos esa parte de reivindicación
política que había hace años en el
rock y que ahora se ha perdido o bien se ha quedado en reductos
muy underground?
La verdad es que no lo sé, porque
en esto soy muy paleto. Tengo muy poca información
sobre los grupos de ahora y sobre sus letras. Pero yo sigo
siendo el mismo. Yo soy un protestón, cuando algo
no me gusta protesto y me cabreo.
En una época de mi vida, cuando
era más joven, tenía simpatía por la
revolución cubana. Cuando eres joven ves las cosas
de una manera.. pero cuando la revolución cubana
dura 45 años ya, dices… “aquí
está fallando algo”. Si la gente se tira al
mar en una balsa y es capaz de arriesgar su vida con sus
niños pequeños, agarrados a una balsa y que
se los coman los tiburones, es que están mal…
¡joder!. Es que algo no funciona en ese país.
Por mucho que me quieran poner en los telediarios que hay
un millón de personas escuchando durante 10 horas
un discurso de Fidel Castro. Algo pasa ahí…
Y además la gente no puede hablar libremente. ¿Porqué
la revolución tiene que durar 50 años?. ¿Y
porque un señor tiene que decir lo que tiene que
pensar o lo que tiene que desear una persona?.
Yo hace poco le oí a Fidel Castro
en la televisión que dijo “los que se van en
la balsa, lo que quieren es tener una nevera y un carro,
un coche”. Y digo yo… “Claro que sí,
y ¿quién coño eres tú para censurar
lo que quiere una persona o a lo que aspire una persona?
¿Quién eres tú para decir que alguien
quiere una nevera?. Seguro que tú, en tu palacio,
tienes una nevera y seguro que tienes un buen coche”.
Es que es muy fácil, cuando estás arriba en
el poder, dictar como se debe portar un pueblo. Y eso a
mí me indigna.
Y lo que me indignó sobre todo
fue cuando fusiló a estos pobres chavales que el
mayor creo que tenía 19 años. ¿Cómo
fusilas a unos chavales que no han matado a nadie?. Que
sí… que han intentado secuestrar un barco para
irse a Estados Unidos y que tienen que tener su castigo
ejemplar, porque tal… hasta ahí incluso puedo
llegar… pero que les quites la vida, ¿con qué
derecho?. ¿Con qué derecho matas a unos chicos
jóvenes?. Sobre todo cuando la muerte te está
esperando ya muy cerquita, porque ya tiene una edad…
Vete del mundo, pero no te vayas con esas tres muertes sobre
tu conciencia. Que es horrible, que es una lástima
que hayas fusilado a unos chavales.
Sin embargo muchos compañeros
míos no protestan por eso. Y a mí eso me ha
indignado… que tiparraco, que tipo más miserable,
voy a hacer una canción y le dedica una canción.
Sé que me voy a crear enemistades,
pero me importa una mierda.
· Luego tienes
una canción dedicada al rey de Marruecos… el
caso es que enlazan la una con la otra y al final los extremos
se tocan.
Sí, porque está el sultán
del Caribe y el sultán del Mediterraneo. Aunque en
realidad ni tan siquiera está dedicada al rey de
Marruecos, para mi no tienen ninguna categoría para
dedicarle una canción mía. Está dedicada
a la pobre gente que se muere ahogada intentando llegar
a nuestras costas. Está dedicada a esa pobre gente.
“Cuerpos sin vida, pobre final, que a la deriva flotando
van…”.
Lo que pasa que a mí me choca
muchísimo, un pueblo que vive prácticamente
en la miseria, que tenga su padre espiritual, que se supone
que es el comendador de los creyentes, y sea una de las
mayores fortunas del planeta. A mi eso… me rechinan
los dientes.
Y la gente se está yendo, intentando
llegar a la otra costa y se ahogan y se mueren. Algo terrible
pasa ahí. Y lo ves en los telediarios y te estomaga…
se te quitan las ganas de comer. A esa gente está
dedicada la canción.
Yo ya sé, que… haciendo
amigos. Pero lo siento, a mi edad ya… tengo que decir
lo que siento, porque sino a lo mejor me muero de un cancer
de no decir lo que siento.
· Hasta la grabación
de éste disco has estado apartado del mundo del rock,
pero no del mundo de la música y según la
información que hemos obtenido hiciste un disco de
country, has escrito música sinfónica…
Cuéntanos un poco todo eso…
El disco de country que hice fue para
Coyote Dax, que lo grabé en Nasville, que es el corazón
country de Estados Unidos y por ende del mundo entero. Donde
están los mejores músicos de country e hice
una producción de disfrutar mucho.
Luego hice una producción para
Ariola, de un grupo que se llamaba Tic Tac, un grupo de
niños. Con canciones muy bonitas. Canciones serias,
eh!, no canciones de “Coco gugua”, sino canciones
serias. Con letras bonitas, hechas por Carolina, por mi
mujer. Y se vendieron bastantes discos además.
Luego formamos un grupo para hacer canciones
de los años 60, sobre todo de los Beatles. Para disfrutar,
para reirnos. Hacíamos un show en sitios así
pequeños, en tipo Rock’n’Roll Café,
tipo Hard Rock, y hablábamos con la gente, decíamos
cosas, contábamos chistes.. Y luego tocábamos
“de puta madre” canciones de los años
60. Y disfruté mucho.
Luego he estado haciendo grabaciones
para otra gente, he hecho coros… Realmente estos años
me lo he pasado bien.
· Y lo de la
música sinfónica…
Me encargaron hacer un arreglo para
el himno de Asturias, el “Asturias Patria Querida”,
y yo le hice una overtura que me quedó fráncamente
bonita. Y le hice unos arreglos orquestales que allí
en el teatro, la estrenamos con los Virtuosos de Moscú,
que es una formación de contrabajos, chelos, violines,
trompa, fagot, oboe… los que se escindieron de la
famosa Sinfónica de Moscú. Y aquello sonaba
maravilloso… Fue una experiencia bonita, bonita, y
allí está mi himno de Asturias, que aunque
no es muy conocido, me han dicho que el arreglo que hice
es el más bonito que se ha hecho.
· También
sé que tienes mucha vocación por la pintura.
Sí. La pintura es que es hermana
de la música. Y yo soy muy impresionista expresionista,
que son los roqueros de la pintura. El movimiento este aleman
de pintores como Cocosca y toda ésta gente. Que son
pincelada muy gruesa y todo muy espontáneo…
Muchos oscuros, muchos rojos, muchos blancos y muchos grises.
Y es que mi carácter es así además.
Y curiosamente es la pintura que mejor me sale. Además
he hecho exposiciones y he vendido bastante bien. Y ya te
digo, la pintura es hermana de la música totalmente.
· También
te iba a preguntar por Carolina Cortés, que además
de ser tu mujer, firmó parte de las canciones de
Barón Rojo. También hay una canción
que ella firma contigo en el nuevo disco. Luego me has comentado
las canciones que ella escribió para Tic Tac. Es
como una gran desconocida… a todo el mundo que nos
gusta Barón Rojo sabemos que está ahí,
que su figura fue muy importante, pero no sabemos si antes
estuvo en algún grupo…
Ella es actriz profesional. Además
con carnet de actriz. Carolina hizo la carrera de Arte Dramático
en la Escuela Superior de Arte Dramático que estaba
en el conservatorio de Madrid.
Lo que pasa es que el mundo del teatro
ha estado siempre muy mal. Trabajas por dos pesetas y hacías
dos funciones diarias… Y prácticamente yo no
la dejé irse por ahí a ganar 2.000 pelillas
y hacer dos funciones. Como nos buscábamos la vida
por otro lado, pues bueno… Pero Carolina es una persona
interesantísima y escribe maravillosamente bien.
Tiene dos novelas escritas, que haber si las termina y Carolina
es un artista.
· En otro terreno… el año
pasado estuviste en la convención Barón Rojo.
Y es que una de las personas que lo organiza, Jose Francisco
de Guevara Ferri, es una de las personas que colabora en
La Factoría del Ritmo. ¿Cómo fue ese
encuentro?
Muy bonito, muy cariñoso…
encontrarte con la gente que te quiere y te recuerda…
emocionante.
· Y última
pregunta… Es sobre una anécdota que a mí
me vino varias veces, pero no sé si será cierta…
lo que se contaba es que hubo una actuación que organizó
el Ayuntamiento de Madrid en la que actuaba Barón
Rojo y la Polla Records… Y que hubo altercados porque
se pegaron los heavys y los punkis. Era por preguntarte
si eso fue cierto…
No. Francamente, no me suena. No me
suena el haber actuado con esos chicos, y además
que hubiera una pelea… Porque si hubiera habido una
pelea yo la habría parado, como he parado varias…
Yo en varias ocasiones en estos 10 años yo vi que
se estaba peleando gente y paré de actuar. Y cuando
paras ya la gente dice… “hay, que ha pasado”.
Y dices, oye troncos, a que hemos venido aquí. ¿Hemos
venido a divertirnos, a desfogarnos con la música
o a matarnos?. A ver a que hemos venido… “no,
no, a divertirnos, el rock…”. Es el rock lo
que nos mola o es matarnos, no?. “No, no, el rock”.
Pues venga, pues el rock. Así que… y de repente
era como un hecho mágico… la gente se dejaba
de pegar. Era como un hecho mágico.
Yo en el escenario sentía bastante
poder de convicción. Y si encima los chavales te
entienden y te quieren, pues te hacen caso…
La verdad si hubiera pasado algo de
eso, yo me acordaría.
· Y una despedida
final…
Quería
decir a los colegas que nos están leyendo, que el
Libro de “Dando la Nota”, que muchos chavales
lo anelaban, lo ansiaban porque no lo tenían, lo
regalamos con el disco. Además en un formato como
CD que es muy rico para guadárselo en el bolsillo
y leerlo en el metro, en el autobús o en el tren.
Y además que sepan los chavales que éste disco
me lo he sufragado yo, con un socio, con un amigo mío,
que ha creído en el disco y nos hemos pagado la grabación,
la edición, el prensaje, yo me he hecho las fotos,
la portada del disco, la contraportada, la pintura de la
portada, el diseño lo ha hecho otro amigo. Osea que
ha sido una autogestión y que aquí ya no hay
multinacionales, ni leches. Y que el disco, junto con el
libro que se regala, está a un perfil muy asequible
en cualquier gran superficie y cualquier tienda de discos.
Eso que lo sepan los chavales, porque hemos hecho un gran
esfuerzo.
Entrevista
por: F-MHop
Fotos por cortesía de Fernando Bravo Marketing y
Comunicación
(Fecha de publicación: 19/08/2004)
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