|
Este artículo fue publicado
el pasado mes de Septiembre por la revista ROCK DE LUX en
su sección MANIFESTO! . Os ofrecemos el texto íntegro.
Como veréis se trata de una
reveladora descripción de la de visita que nuestros
músicos "más representativos y queridos"
hicieron a José Luis Rodríguez Zapatero, actual
presidente del Gobierno Español, a principìos
del pasado verano. ¿La música se muere? ¿O
la están matando ellos?
Coincidiendo
con el día internacional de la música, José
Luis Rodríguez Zapatero recibió en La Moncloa
a una representación de músicos españoles.
Entre ellos estaban JAVIER DÍEZ ENA y JAVIER ADÁN
NIETO, miembros del grupo Dead Capo y responsables del sello
Pueblo Records (contacto: info@pueblorecords.com)
En este Manifesto!, dan cuenta de los pormenores de una
reunión poco menos que surrealista donde la mayoría
de los músicos presentes (superventas bien recompensados
por la industria: de Alejandro Sanz a David Bisbal) repetían
en un alarde de cinismo la consigna dictada desde la cúpula
de la SGAE: “La música se muere, ayúdanos”.
¿A qué?
El viernes 18 de junio recibimos una
sorpresiva llamada de la Presidencia del Gobierno solicitando
que dos miembros de Dead Capo formasen parte de la comitiva
de músicos que el lunes 21 de junio se iba a reunir
con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa
con motivo del Día Internacional de la Música.
Tras digerir una propuesta tan surrealista y sopesar pros
y contras, aceptamos. Pero... ¿por qué nosotros?
Al parecer, algún/a asesor/a de Cultura había
asistido a un concierto nuestro y le había gustado
mucho; por otro lado, con nuestro supuesto estatus underground
se pretendía compensar la masiva afluencia de estrellones.
La cita previa era en la sede de la AFYVE
(Asociación Fonográfica y Videográfica
Española); mal empezamos. Al llegar comprobamos quién
compone la constelación anunciada: Alejandro Sanz,
La Oreja de Van Gogh, Café Quijano, Amaral, Alex
Ubago, Mago de Oz, Estopa, Andy o Lucas (nunca supimos quién
de los dos era), David Bisbal... Todos juntos, saludándose
y palmoteándose en la espalda. Tragamos saliva. Desde
ese momento y durante el resto del día, nuestras
tripas se debatirán entre la carcajada y la náusea.
Entran en escena Teddy Bautista y Luis
Cobos, enfrascándose en una especie de arenga pre-batalla.
Por lo visto, el lema del día es: “La música
se muere, ayúdanos”. Ruegan una y otra vez
que a nadie se le ocurra discrepar ni lanzar otros mensajes.
Para reforzar la uniformidad, reparten pegatinas y camisetas
con el lema de marras. Nos meten en un autobús. Alejandro
Sanz irrumpe al grito de “los buenos, atrás”;
le siguen algunos amigotes. Delante nos quedamos los malos,
los sin-pegatina, el zanfonista Germán Díaz,
una simpática chelista de la Joven Orquesta Nacional
de España y nosotros. Ya en marcha, la SGAE (Sociedad
General de Autores y Editores) y AFYVE vuelven a dar muestras
de su irrefrenable amor por el pensamiento único:
una mujer sin identificar ordena que cada uno saque su disco
y escriba la única dedicatoria permitida: “La
música se muere, ayúdanos”; precioso,
pero esa clase de poesía se la dejamos a los buenos.
Llegamos a La Moncloa. Tras la foto de
rigor, comienza la función. El presidente del Gobierno,
sentado en un sofá, con los chavalotes de Estopa
a un lado y Alejandro Sanz al otro, se dispone a escuchar
lo que los músicos de este país han venido
a decirle. A partir de este momento las cosas cobran un
cariz difícil de definir: vergonzoso, ridículo,
esperpéntico, patético... bufo incluso. Entre
constantes alusiones a la retirada de las tropas españolas
de Irak, siempre en clave humorística, se suceden
las descacharrantes intervenciones de los músicos
más exitosos del estado. Amaia, la pizpireta y nasal
cantante de La Oreja de Van Gogh, demanda una mayor contundencia
por parte de las fuerzas del orden en su actuación
contra la piratería. Solución policial (¿no
hemos oído esto mismo en otro contexto unas cuantas
veces?). Al hilo de lo cual, Alejandro Sanz se aventura
a asegurar que “en este país apuñalar
es gratis”, refiriéndose a la escasa penalización
de la piratería; luego va más allá
y deja claro que para él comprar un CD pirata y robar
en un banco es lo mismo... O no es lo mismo, ¿en
qué quedamos, Alejandro?
David Bisbal, seguramente siguiendo el
consejo de alguien que le quiere bien, apenas interviene.
Hace uso de la palabra para repetir miméticamente
una frase sugerida previamente por el señor Cobos
en su arenga: “Ojalá el año que viene
volvamos todos con una pegatina que ponga: ‘La música
ya se está recuperando, muchas gracias’”.
No queremos ni imaginar a través de qué medios
se podría lograr dicha recuperación de la
música. Bisbal también hace mención
a la piratería en internet y argumenta que “a
pesar de que en España no hay muchos ordenadores,
se piratea mucho”. Silencio absoluto. Lástima
que David no cerrara su intervención con una de sus
espectaculares piruetas. Aunque poco después nos
deleitó en el autobús con unos minutos de
impagable karaoke coreografiado mientras sonaba su último
single. Luis Cobos recuerda con añoranza aquella
gloriosa época en que las compañías
discográficas agasajaban a sus artistas con cenas
en los más exclusivos restaurantes y estancias en
los más lujosos hoteles... Vaya, esto sí que
es un problema.
Otro punto consensuado por todos es la
escasa presencia y dudosa calidad de los contenidos musicales
en televisión. Fabulosos ejercicio de cinismo, puesto
que la mayoría de los allí presentes han copado
vorazmente todos los espacios musicales televisivos desde
hace más de un lustro; alguno incluso ha sido directamente
creado por el tan denostado ente televisivo. Y a continuación...
el momento más sangrante del día: toma la
palabra el sumo sacerdote de la SGAE con sobrenombre de
osito de peluche, Eduardo “Teddy” Bautista.
Don Eduardo manifiesta su preocupación por la falta
de locales con música en vivo. Los ingentes ingresos
que genera su monopolio están en peligro. Menos mal
que el gran patriarca que gestiona nuestros derechos de
autor (en régimen de monopolio, insistimos) es previsor
y ha sabido buscar a tiempo fuentes de ingresos alternativas,
asegurándose de que todos paguemos religiosamente
su impuesto (nunca mejor dicho) cada vez que compramos un
CD-R. ¡Eduardo Bautista, autoproclamado defensor de
los autores de este país, el mismo que nos considera
a todos los españoles como potenciales delincuentes,
clama justicia en los aposentos del presidente del Gobierno!
Y lo hace sin el más leve atisbo de sonrojo. No desaprovecha
tampoco la ocasión para tildar de hipócritas
a aquéllos que creen que las descargas gratuitas
en internet sirven de promoción de los grupos pequeños.
Sí, por supuesto que nos damos por aludidos y...
a todo esto... ¿qué hicimos los malos? Intentar
abrir una brecha para la realidad, tarea difícil
puesto que la reunión se rige por una disciplina
tabernaria; es decir, tiene la palabra aquél que
habla más alto y en el momento justo.
Aun
así, conseguimos desviar momentáneamente la
atención del presidente hacia los problemas que acucian
a la mayor parte de los músicos y sellos independientes:
total falta de riesgo por parte de los programadores, la
inexistente sindicación y la necesaria cobertura
de los músicos como trabajadores, que podría
paliarse con una Ley de Protección a imagen de la
francesa, como propuso Germán Díaz. Como resultado
de todo ello, demasiados buenos músicos muertos de
hambre, demasiados músicos renunciando a la música
que querrían hacer para sobrevivir como mercenarios
de artistas-producto y la consecuencia final: the real shit,
esa que parece inodora para estos señores, a pesar
de tenerla delante de las narices.
La recepción llega a su fin. Algunos
de nosotros, atónitos aún por lo que acabamos
de presenciar, tratamos de salir de allí cuanto antes,
visto el parecido que aquello empieza a tener con una famosa
película de Buñuel. A la salida nos encontramos
un estrado con micrófonos y decenas de periodistas
ansiosos, pero una muralla de prohombres blinda cualquier
intentona de acceso al micro. Luis Cobos toma posición
rápidamente; muestra su plena satisfacción
respecto a lo conseguido en la reunión y señala
con el dedo a Estopa y Alejandro Sanz como los elegidos
para decir algo al resto de los españoles. Y después...
férreo cierre de filas para evitar posibles intromisiones
en la cruzada.
La música no se muere. Existía
mucho antes de que naciera la industria discográfica
y seguirá existiendo cuando ésta desaparezca,
si es que esto ocurre algún día. Es intolerable
que una serie de entidades privadas como SGAE, AFYVE y AIE
(Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes)
traten de capitalizar algo tan elevado como la música,
y emplearlo en beneficio propio, creando confusión
de manera interesada al identificar “música”
e “industria musical” (o discográfica).
Los problemas de la música, y de los músicos,
en este país son otros y es evidente que no afectan
en absoluto a la gran mayoría de los asistentes a
este evento. ¿”Ayúdanos”? ¿No
es absolutamente perverso que pidan ayuda auténticos
multimillonarios de la música, los verdaderos beneficiarios
del negocio?
Artículo
por: Javier Díez Ena y Javier Adán Nieto
Ilustración por: Pepo Díaz.
Este artículo, junto con
la ilustración, fueron publicados originalmente en
la revista Rock de Lux, en su número 221 de Septiembre
del año 2004. Ambos aparecen aquí por cortesía
de Rock de Lux.
(Fecha de publicación:
12/10/2004)
|