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Con más de diez años de historia, el Xabarín
Club de la Televisión de Galicia ha pasado ya a la
historia del audiovisual gallego como uno de los programas
que trascienden a su función de entretenimiento para
crear un verdadero fenómeno social. En un contexto
en el que los espacios infantiles en televisión eran,
cuando menos, escasos y de una calidad dudosa, Xabarín
Club, dirigido por Suso Iglesias, ofreció en 1994
una alternativa en la que las series dirigidas a los más
pequeños de la casa llegadas de Japón o diversos
países de Europa eran conjugadas con gran maestría
con la producción propia, todo ello aliñado
con el que sin duda fue uno de los componentes fundamentales
para la receta del éxito de Xabarín, o Porco
Bravo más famoso de Galicia, las canciones compuestas
e interpretadas por los grupos más potentes del folk,
rock y pop gallego, además de eventuales colaboraciones
de formaciones portuguesas, brasileñas y africanas.
Sin
duda, el listón que el Xabarín Club ha dejado
en el panorama televisivo gallego se sitúa a una
gran altura. Es necesario tener en cuenta la gran dificultad
que supone crear un producto que aúne los intereses
de la Galicia rural y la Galicia urbana, de tal modo que
un niño de una aldea de A Costa da Morte y otro de
un barrio burgués de A Coruña, tarareen la
misma canción que un tercero del centro de Lugo,
todo ello en gallego y al son de los acordes de alguno de
los grupos punteros de la noche viguesa. Como ya hemos mencionado,
la componenda musical del Xabarín Club reforzó
el programa y le aportó señas de identidad
propias. Temas de Siniestro Total, Def Con Dos, Antón
Reixa, Aerolíneas Federales, Uxía, Heredeiros
da Crus, Na Lúa, Kussondulola y un largo etcétera
de formaciones acostumbraron el oído de los niños
y jóvenes gallegos al rock hecho en casa, al nuevo
folk, a los temas populares y a la innovación salida
de estudios de grabación que en muchos casos distaban
unos pocos kilómetros de su casa. Mientras en Madrid,
Valencia o Sevilla los niños veían por las
mañanas a una mujer rubia que no terminaba de asumir
que su infancia había terminado algunas décadas
atrás, en Galicia, más de la mitad de los
menores de 14 años tenían en el bolsillo un
carné verde y presumían de ser xabaríns.
Este
éxito no fue sólo avalado por la fidelidad
de la audiencia, sino también por el reconocimiento
de diversos organismos autonómicos e internacionales;
galardones como el Premio Galicia de Comunicación,
otorgado por la Xunta de Galicia, o otros provenientes de
la UNESCO llegaron a este proyecto que fue más allá
de la propia televisión, impulsando giras musicales
que durante más de dos años llevaron a las
ciudades y villas de Galicia una música diferente,
que les hablaba a los niños en su idioma, que les
recordaba cuál era su cultura, una cultura de la
que podían salir gaitas y fiestas gastronómicas
y también guitarras eléctricas y ordenadores.
Inexplicablemente, en la actualidad el Xabarín Club
conserva de su esencia apenas su denominación y horario,
perdiendo su componente musical y su potente penetración
social entre los más pequeños y no tan pequeños.
De cualquier forma, aquellos niños que ahora rondamos
los veinte años miramos con nostalgia los discos
A cantar con Xabarín o A bailar con Xabarín
y nos congratulamos de haber tenido una infancia distinta,
televisivamente hablando. Al fin y al cabo, a mí
Songoku o Doraemon siempre me han hablado -y cantado- en
gallego. Eu tamén son un Xabarín!
Más información: www.crtvg.es/xabarin
Artículo
por: David Lombao Rodríguez
(Fecha de publicación: 02/09/2004)
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