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La primera actividad musical conocida de Martirio (su verdadero
nombre es Maribel Quiñones) fue su participación
durante varios años en el grupo Jarcha, a principios
de los años 80. Después vendrían sus
primeras actuaciones en solitario y su incorporación
al legendario grupo Veneno para, ya en el año 1986,
iniciar su carrera como solista.
Desde
su primer disco, "Estoy Mala", la apuesta clara
de Martirio siempre ha sido modernizar la copla española,
mestizándola con diversos estilos musicales. Primero
con el pop y el rock, luego el blues (y tímidamente
el jazz), las nuevas músicas y así hasta llegar
al año 1997, en el que se unió al pianista
Chano Dominguez para bañar decididamente la copla
con la grandeza instrumental del jazz. De esa colaboración
se publicó como resultado el disco-libro "Coplas
de Madrugá", un trabajo grabado en formato cuarteto
(además de Chano y Martirio participaban Javier Colina
al contrabajo y Guillermo McGuill a la batería) y
que fue aclamado por la crítica, recibiendo además
una notable respuesta por parte del público.
A
principios del año 2004 Martirio se volvió
a unir a Chano Dominguez para un nuevo experimento de fusión
entre copla y jazz, aunque ahora con un planteamiento distinto.
El disco se registró en directo, en Enero de ese
año, en el Teatro Monumental de Madrid, y fue publicado
a lo largo de ese año, recibiendo hace unos meses
el premio al mejor álbum de canción española
por parte de la SGAE.
En
este álbum se contó con la participación
de la banda habitual de Chano Dominguez (Guillermo McGill
a la batería y George Mraz al bajo), una big band
formada por la ocasión (contando con, entre otros
muchos músicos, con el saxofonista Perico Sambeat)
y con la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión
Española dirigida por Adrian Leaper.
En
cuanto al repertorio se han vuelto a elegir coplas muy conocidas
de compositores legendarios del género, como León
y Quiroga (con y sin Quintero) que son los más versioneados,
aunque también hay otros autores.
El
resultado es un disco luminoso, donde la intimidad de su
precedente ("Coplas de Madrugá") se sustituye
por una mayor grandilocuencia. Las canciones sin duda son
buenas en origen y los arreglos realizados (en parte por
Chano Dominguez y en parte por varios músicos que
se han repartido el trabajo de los arreglos de la orquesta
y la big bang) transportan con credibilidad las coplas al
terreno jazzistico, aunque el resultado no superar la magia
del primer disco. Aquel formato instrumental más
reducido concentraba la intensidad y transmitía un
mayor sentimiento. Además en el nuevo álbum
la voz de Martirio en ocasiones se percibe como demasiado
afectada.
En
todo caso un disco notable, que actualiza las posibilidades
de la copla bañándola de jazz (anclada de
forma generalizada en artistas anacrónicos y de nulo
interés) y ofreciendo a las generaciones más
jóvenes una buena oportunidad para conocer magníficas
canciones creado por algunos de los mejores compositores
que jamás hemos tenido en nuestro país.
Comentario: F-MHop.
(Fecha de publicación: 2005/06/16)
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