Creo que una de las mejores cosas que puede hacer una banda
en su carrera musical, es buscar siempre su propia identidad,
una personalidad propia que la haga única y a su
vez diferente. En unos tiempos en los que se dice que está
todo inventado, es bueno que de vez en cuando, los grupos
se olviden de lo que se escucha en la actualidad, de estilos
y de bandas para poder buscar su propio camino, lo que seguramente
les ayude al final a ser una banda con “Sello”
propio.
SPHINX ha sabido tomar buena nota de todas estas recomendaciones,
sin que nadie se lo haya tenido que decir, y por ello, con
el tiempo han sabido sacar jugo a ese espíritu innovador
que les ha hecho sin duda especiales. Al escucharles por
primera vez vi algo en ellos diferente a los demás,
un ingenio que con el paso del tiempo se adivinaba explotarían.
Sin
necesidad de empezar a escribir la historia reciente, SPHINX,
ya son un claro y reconocido referente dentro del panorama
del heavy metal ibérico. Tras dos álbumes
de estudio vuelven a la carga con su tercera larga duración
bajo el título “Paraíso en la eternidad”,
un disco que después de las primeras escuchas muestra
que está llamado a consagrarles sin duda entre los
grandes del heavy metal nacional.
Siguen
bailando acertadamente entre el heavy más clásico
y el metal europeo actual pero decantándose (acertadamente
bajo mi punto de vista) por el sonido más antiguo
antes que por los ritmos galopantes sin más. En “Paraíso
en la eternidad” navegan con buen tino entre melodías
preciosistas, ráfagas sonoras de aires clásicos
(citar las influencias Maiden son inevitables en este caso),
velocidad manifiesta e intensidad creciente-decreciente
según el tono de la canción que estén
atacando.
Se
nota que han madurado su sonido y se han decantado por una
propuesta más intensa, con guiños progresivos
en algún tema, gusto por la melodía (y no
sólo por la rapidez) y un notable trabajo compositivo
e instrumental. Esto junto con una acertada producción,
buenos temas en general, una atractiva portada, la ilusión
de un grupo nuevo pero aderezada por la seguridad del que
ya conoce el camino andado y un buen trabajo vocal e instrumental,
hacen de “Paraíso en la eternidad” un
trabajo muy interesante y atractivo para los tiempos que
corren.
En
cuanto a los 11 cortes que componen el disco, nos encontramos
con temas sociales y cercanos al público, desde la
guerra ("NO"), los malos tratos ("A las puertas
del infierno"), pasando por el ecologismo ("Paraíso
en la eternidad") sin olvidar letras algo más
etéreas como "Destino", o canciones reivindicativas
del mundo del heavy ("Héroes de un Sueño",
"Águilas de Cuero"). Mención especial
requiere el tema que cierra el disco, "Respóndeme",
una balada dedicada a las víctimas del 11-M, donde
los violines de Sophia Quarenghi (Saurom Lamderth) incrementa
la carga emotiva de la canción.
En
suma, un disco totalmente recomendable para los amantes
del heavy metal, además de, por supuesto, para quienes
ya conozcan a esta gran banda gaditana. Potente, agresivo,
lleno de fuerza... una pieza que muestra a un grupo que
ha alcanzado en este disco, la madurez plena, y que, como
ya he dicho, debe situar definitivamente a SPHINX en un
puesto de privilegio dentro de su género y de toda
la escena del Metal nacional.
En
general es un buen disco, con buenas canciones y buenas
ideas que mezclan los sentimientos más agresivos
con los más emotivos, como decía al principio,
un espíritu muy propio pero resuelto con otras influencias
musicales. Sin duda un trabajo con un resultado final que
sobresale de la media.
Comentario: Cristina Cuenca.
(Fecha de publicación: 2005/03/10)
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