La Factoría del Ritmo - Núm. 25
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MARK LANEGAN:  Concierto en Santiago D.C. (Sala Capitol), 18/05/10

Bastaron un par de estrofas con esa voz dolorosamente aguardentosa y un puñado de canciones que te llevan persiguiendo toda una vida, para que el pelo se me erizase como antaño. Tener en frente de nuevo a este hombre en un estado de forma admirable, fue un auténtico lujo.

Parece mentira pero han pasado ya diez años desde la primera vez que pude ver a este gran hombre en el Teatro Bretón de Salamanca, en el marco del tour de presentación de “Field Songs”. Se trataba de un concierto eléctrico con una banda de lujo entre la que se encontraba el fantástico guitarrista y compositor Brett Netson, que a su vez ejerció de telonero. Recuerdo haber salido de allí en una verdadera nube después de un set apabullante (con “Halo of Ashes” de Screaming Trees incluido), y  con la sensación de haber visto a alguien de los grandes, alguien distinto, alguien cubierto por una eterna sensación de misterio y tristeza que por aquel entonces me tenía verdaderamente obsesionado. Cosa que ahora con el paso del tiempo comprendo perfectamente si tenemos en cuenta que apenas unos años antes Mark, junto a los hermanos Van Cooner nos había dejado un irrepetible testamento musical con Screaming Trees llamado “Dust”, un álbum que nunca será lo suficientemente valorado, y eso sumado a que en mis manos cayeron sus primeras obras en solitario (“The Winding Sheet” y sobre todo “Whiskey for the Holy Ghost” y su disco de versiones “I’ll Take Care of You”), con ese regusto bluesy acústico, lograron que acabase rendido a los pies de este Crooner del existencialismo grunge.

 

Mark LaneganTambién he de decir que es cierto que sus álbumes posteriores como “Bubblegum” o “Here Comes That Weird Chill” de corte mucho más experimental, y las constantes idas y venidas de sus proyectos paralelos como Soulsavers, Gütter Twins o Queens of the Stone Age, hicieron que me separarse un  poco de su carrera, aunque en mi interior la admiración y el respeto hacia el de Ellensburg seguían intactos, eso sí, a la espera que decidiese regalarnos de nuevo la candidez y el minimalismo de los viejos tiempos. Pero  como decía Ruben Blades “la vida te da sorpresas…”, y tanto que nos la dio, cuando tuvimos constancia de que Lanegan nos iba a regalar una gira europea completamente acústica, con fecha en la sala Capitol de Santiago de Compostela, la cual estaba incluida en los conciertos conmemorativos del Xacobeo. En esta ocasión el formato elegido fue completamente austero, solamente contando con la voz de Mark acompañada por la guitarra del bueno de Dave Rosser. Lo cual provocó disparidad de opiniones (sobre todo entre los seguidores de su última y eléctrica etapa).

 

Mark LaneganY como de sorpresas iba la cosa, la primera nos la llevamos en las puertas de la propia sala, ya que todo parecía indicar que a pesar del incuestionable tirón del artista, al tratarse de un día de semana y a las 20.30 de la tarde, la taquilla se iba a resentir. Nada más lejos de la realidad, grandes colas en el exterior y un lleno de antología en un interior que pedía guardar silencio durante la actuación a través de carteles colgados por toda la sala, aspecto que no comparto, pero entiendo debido al carácter tan íntimo que impregnan sus composiciones. Después de anunciarnos la ausencia del artista invitado, y con el público llenando por completo el recinto, saltaban al escenario los dos viejos amigos, sin artificios, ni parafernalias de los que nunca han sido amigos.

 

Mark Lanegan

 

Mark LaneganTras un escueto “Good Night….” a regañadientes (es vox populi que la simpatía nunca ha sido una de las virtudes del viejo Mark, pero no puedo evitar que me resulte entrañable su tacañería) y una frase que ya había escuchado diez años atrás: ”please, the lights go out…”, las luces se apagaron literalmente y empezó a sonar “When your number isn’t up”, que sensación!!…, bastaron un par de estrofas con esa voz dolorosamente aguardentosa y un puñado de canciones que te llevan persiguiendo toda una vida, para que el pelo se me erizase como antaño. El repertorio elegido fue el soñado por muchos de nosotros centrándose sobre todo en “Field Songs”, del cual se marcaron de una sola tacada, “One Way Street”, “No Easy Action” y “Miracle”!!!, también “desnudo” para la ocasión temas de Bubblegum como ”One hundred Days”, con un resultado más que notable. La labor de Dave Rosser en la guitarra fue sencillamente fantástica, al igual que su actitud jamás invasiva hacia el protagonista, como un buen escudero. Lo cual agradeció una sala en un atento silencio, pero entregada cuando Lanegan pidió un aplauso para él.

 

Mark LaneganNuestro hombre sigue guardando su pose estática y es tan parco en palabras como siempre, pero qué más da, cuando de su garganta salen joyas como “Don’t Forget me”, “On Jesus Program” o la preciosa “Bell Black Ocean” (del injustamente olvidado “Scraps at Midnight”), su voz lo engulle todo, haciendo brotar el dolor, el amor y la pérdida como si fuese un chaman en pleno ritual purificador. Tener en frente de nuevo a este hombre en un estado de forma admirable (sus constantes escarceos con la heroína nos hicieron temer lo peor a todos), capaz de conmover de esa manera con interpretaciones sentidísimas, fue un auténtico lujo. Su presencia solemne y majestuosa le da sentido a sus letras y ver sus nudillos tatuados agarrando con rabia el pie de micro mientras nos apabullaba con “Resurrection Song”, “River Rise” y “Siloh Town” (en la que mucha gente ya no aguantó y empezó a dar palmas), quedara grabado para siempre en la memoria de los que lo admiramos.

 

Mark Lanegan

Mark LaneganA pesar de su enclaustrada actitud, se mostro muy cómodo ante la audiencia y agradeció el exquisito trato recibido con unos bises de infarto, nada más y nada menos que la versión de Pink Floyd “Julia Dream” y como guinda del pastel “Traveler” de Screaming Trees y “Hanging’ Tree” de su disco con Queens of the Stone Age, a la cual liberó del desquiciamiento original aunque no de intensidad. Con ella se ponía fin a una noche irreprochable que por lo menos a mi me vuelve a reconciliar con un artista al que echaba de menos. También he de decir que a nivel personal y como fan habría cambiado algunas de sus versiones de esta noche por otras magistrales adaptaciones de temas ajenos, como las magistrales “Carry Home” (The Gun Club) o “Where Did You Sleep Last Night” (Leadbelly) que posteriormente hicieron famosa otros amigos suyos como Cobain y compañía.

 

Solamente y para finalizar decir que pocas reuniones me parecen más excitantes hoy en día como la de Screaming Trees, y viendo las caras de la gente al finalizar el concierto creo que no soy el único.

 

Fotos por: J. Figueirido

Artículo por: Basi

Publicado el 21 June 2010

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