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Los que me habían hablado de ella tenían razón, la Cuenca Minera de Asturias es algo especial, diferente. Desde el principio puedes ver hasta qué punto puede ser el hombre hostil con el paraje, hasta que punto la gente necesita comer, sin poder largarse de los trescientos metros más contaminados de Europa (en La Felguera, la fábrica de Bayer) pero también es cierto que la gente de esta zona está echa de una pasta especial. Ya lo dice la canción: Cuenca Minera, borracha y dinamitera.
Nos dirigimos a Pola de Laviana, al lugar de ensayo con más feeling que he visto nunca. Fue una discoteca en los 70 que tuvo que cerrar con las nuevas leyes de seguridad y está en la parte de abajo de un bar. Puedes escuchar el ensayo desde sofas de sky (¿cómo se escribe "escai"?) o encender las luces desde una cabina con equipamiento para aquellas bobinas que precedieron a las cintas de cassette. ¡Aquí se enrollaron mis padres! me cuenta Pelayo, el clarinetista, ¡vaya, esto sí que es un local con buen clima!
Y de repente, el salto al presente, el grupo, mitad gijonés, mitad de la Cuenca, empieza a ensayar. Las notas comienzan a fluir y ¡esto no tiene nada que ver con los 70! sino más bien con el final de los 90. La conjunción de batería, guitarras y bajo, más saxo y clarinete no tiene nada que ver con las patillas y los pantalones campana. ¿Qué música hacen So What Band? Que sean ellos mismos quienes respondan.
Alberto: Yo quiero hacer una aclaración. Nosotros nunca hemos
tocado jazz, porque tú no puedes llegar al local y decir: vamos
a tocar jazz. El jazz es algo que sabes tocarlo o no sabes tocarlo. Entonces
lo que hacemos es un poco lo que nos gusta a todos y en función
de lo que somos.
D: Lo nuestro es un blues tramposo, vamos a cambiarnos el nombre por
"Los impostores"
(risas)
F: Es un poco raro que nos compenetremos tan bien, porque cada
uno tiene un gusto musical diferente. A Toraño le gusta Stevie Ray
Vaughn, a Santi, Ry Cooder, a mi Dream Theater, a Pelayo Duncan Dhu y esas
mariconadas...
P: ¡Mariconadas, no! Duncan Dhu, sí.
Santi: En realidad el acid-jazz no es la música de ninguno.
Toraño: Si te das cuenta, se nota, a la hora de hacer melodías
de qué pie cojea cada uno, en el saxo o en el bajo cada tiene sus
influencias. Cada uno tiene su límite, y cuando se acaba el de uno
llega el de otro, y poco a poco nuestra música se va abriendo.
F: El hecho de meter saxo y clarinete le da un rollo totalmente distinto.
Tocamos a rienda suelta siguiendo una línea y cada uno es libre
de tocar como quiera, entonces no tiene nada que ver el punteo de guitarra
con el de saxo.
P: Muy bien. Al principio la gente viene por vernos, por ver qué
tocamos, pero luego sale satisfecha.
A: Lo que hacemos es nuevo totalmente. Yo no conozco a ningún
grupo de por aquí que haga lo mismo que nosotros.
T: En Asturias el grupo que toca rock, toca rock, el que toca jazz,
toca sólo jazz, pero no hay ningún grupo que mezcle estilos
¡que pueden hacerla, eh! están capacitados para ello, pero
tenemos la suerte de que no la hacen.
F: Pero yo con lo que flipo es con la gente de los grupos de por aquí.
Las conozco desde hace tiempo y ni me saludaban, iban un poco en plan divos:
gente de Los Mancos y otros grupos consagrados. Pues ahora me ha pasado
el estar por la noche de colocón y venir el típico que antes
no te saludaba a decirte ¡tocáis muy bien! y a darte palique.
Claro, cómo ahora estamos en el mundillo, ahora muy bien todo ¿no?
Eso me jode muchísimo.
T: Vamos a dar una patada en el culo a un montón de grupos que
van de estrellas, tanto aquí como en Gijón. A mi me ha jodido
mucho todo esto del Xixón Sound, y no por el éxito, que me
parece muy bien si lo que tocas te gusta, sino por el ego que se les subió
a algunos. Hay gente que de la noche a la mañana se cree superior
a ti. Por eso es por lo que digo que ahora, por la puerta de atrás,
es cuando vamos a darles bien. Y no es envidia, pero es que yo llevo mucho
tiempo currando en esto y se me han cerrado muchas puertas por culpa de
todo eso.
S: No, porque somos diez personas y cada uno está tirando por
su parte.
P: Pero aquí en La Cuenca está jodido, porque había
dos bares para tocar, uno ya cerró y en el otro ya hemos tocado.
A: Yo lo que digo, y siempre dije, es que aquí se escucha mucha
mierda. Y hablo así de claro porque estoy cansado de escuchar lo
mismo en todas partes. Vosotros los de Gijón tenéis una idea
equivocado de La Cuenca porque hemos estado en los dos bares mejores de
por aquí, pero el resto es mierda.
F: Por cierto, lo curioso fue lo que nos pasó en "El límite".
A: Fuimos para hacer un primer contacto y lo primero que nos dijeron
era que no hacían conciertos, pero en cuanto les dijimos que habíamos
tocado en "La Abuela", cambiaron rápidamente de opinión y
nos dijeron que encantados, y tal. Nos quedamos flipados.
D: Pero que quede claro que So What ¡no hace raca-raca!.
A: Hay que agradecer a la madre de Tori (Toraño) el que nos deje
el coche, aunque a veces sea de extranjis.
D: Desde aquí queremos hacer un llamamiento al presidente del
Principado para que nos busque una furgona, porque estamos muy mal.
F: Siendo ocho es muy complicado. Tenemos que alquilar una furgoneta,
y si vamos lejos tenemos que quedarnos a dormir. El día que fuimos
a tocar a Valencia de Don Juan, El Chorbo (David) tuvo que hacer la ostia
de historias para llegar a currar el sábado por la mañana,
transbordos y tal, y toda la noche sin dormir.
A: Que quede claro, "fregoneta" alquilada y sin caprichitos, porque
si no, no hay manera de funcionar.
S: La suerte que tenemos es que los que nos hemos quedado en el grupo
tenemos claro que salvo que tengas algo ineludible, el grupo es lo primero,
y por eso estamos saliendo. Estamos convencidos de lo que hacemos, de echo
¡estamos empufados hasta las orejas¡
A: El 25% más o menos. Lo que pasa es que mucho de los temas
que tenemos son clásicos de jazz, por decirlo de algún modo,
pero a nuestra manera. Son temas originales pero muy versioneados.
S: La gente que puedes ver en Gijón, los que tocan con Mapi
(la cantante) por ejemplo, es gente que hacen versiones clavadas de los
temas. Son músicos de jazz y pueden hacerlo, nosotros como no lo
somos...
A: No somos músicos de jazz, pero tampoco creo que queramos
hacer jazz.
T: Yo lo que veo es que la gente se estudia las partituras y lo tocan,
y eso no es lo mismo que el original. Es como el que se compra un libro
de flamenco y no es gitano: vale, sabrás algo más que los
demás, pero nada más. Salvo cuatro elementos en Gijón,
que esos sí, esos son la ostia.
P: Gracias Tori!!
(risas)
S: El 100% si pudiera ser.
D: Pero hay versiones que a mi me gusta mucho tocar, que disfrutas
con ello. Yo creo que tocar versiones es entretenido y a la gente le presta
escucharlas.
A: Además es una forma de aprender mucho. Desarrollas el oído
y muchas cosas más.
D: De todos modos el objetivo es tener mitad y mitad en poco tiempo.
T. Ahí hay un problema con la cantante. No es por criticar a
nadie, pero ella viene del patrón de conservatorio, es decir, ellos
se ciñen a lo que está escrito. Pueden improvisar arriba
y abajo en lo que es la canción, pero no se atreven. La gente que
viene del rock es diferente, sacas cuatro acordes y se improvisa, la gente
de conservatorio parece que no se atreven, no se si tienen miedo a que
salga mal, o es que quieren hacerlo todo muy perfecto. Tenemos canciones
que con patrones ya definidos, y habría que meterle letra, pero
no se...
A: Yo lo que veo que la gente que está en los conservatorios
dando música tiene un concepto muy erróneo de lo que es la
música. Para ellos la música es sólo lo que escuchan
ellos, Mozart, Bach y tal...y no consideran a John Lee Hooker que puede
ser igual de bueno.
P: El problema es que en el conservatorio si tocas algo de Weber tienes
que tocar hasta la última nota, igual de larga que él la
escribió y no te permiten moverte nada. Si embargo si tú
tocas a John Lee Hooker puedes hacerlo como quieras, eso es lo que no te
enseñan.
F: Es que llega un momento en que oyes a algunos pianistas y son secuenciadores.
Ponen la partitura delante y pueden tocar lo que sea, que flipas con ellos,
pero les quitas la partitura de delante y el tío se queda en blanco.
T: Para mi la música es sentimiento, con una nota puedes describir
más cosas que con veinte.
F: Lo ideal sería ser una mezcla de ambas cosas. Tener una técnica
impresionante y además tener mucho feeling.
D: Bueno, nosotros somos buenos y encima tenemos sentimientos...
(risas)
D: Sí, claro, sentimientos internos...
A: Volviendo al tema, el problema es que Mapi ya está consagrada,
ya ha aprendido todo lo que tiene que aprender.
D: Viene porque le gusta las canciones que canta, por pasarlo bien.
A: A nosotros nos queda por aprender, pero cuando nosotros venimos
ella ya va.
P: Bueno, todavía no cuajamos un tema con letra, pero ya lo haremos.
S: El problema de las letras es que hay que saber lo que quieres decir
y cómo lo quieres decir.
T: Pero un concierto con sólo temas instrumentales aburre.
F: No se, a mi eso me jode, porque yo he tragado mucha música
instrumental en directo, Satriani, Vai... y quieras que no es un tío
tocando la guitarra desde el principio hasta el fin. Yo puedo pasarme ocho
horas viendo conciertos de ellos. Yo creo que no hay que ceñirse
a nada en función de si a la gente le va a gustar o no.
T: Pero si tú no quieres tocar para un público, entonces
sigues ensayando tú solo y ya está. Porque si tocas en un
bar, tocas para el público.
D: Pero tampoco vas a hacer canciones de un tipo premeditadamente.
T: Ya, pero a mi me importa la reacción de la gente.
F: Yo esa visión no la tengo.
T: Pero según vayas a un sitio o a otro tendrás que tocar
de una manera u otra. No es lo mismo tocar en un bar heavy que en una casa
de cultura.
F: Eso es porque estás empezando y no puedes tocar un rollo
de canción de 15 minutos, pero yo no tendría problemas en
tocarla, sin importarme si al tío que te está escuchando
le va a parecer un coñazo o no.
En este momento se enfrascaron en una animada polémica sobre este tema que este pobre cronista ha decidido no transcribir y dejarla en la intimidad del grupo.
P: Nada, lo de sexo "ye" un mito. Rock and roll lo tocamos...
D: Y las drogas las estamos dejando..
(risas)
S: La sección vegetariana del grupo ya nos está con nosotros,
los que no bebían y no fumaban y eso...
D: Hay el grupo una sección de tres que no hacen más
que fumar. Y no voy a decir nombres. Ah, y quiero aclarar que para mi la
droga es una forma de meterme en la música, pero que todavía
no me chuto.
(risas)
F: ¡Ya se descubrió uno de los tres!
S: En cuanto a drogas, desde luego ha habido mucho más. Lo del
rock and roll es un problema de pose. Yo recuerdo que un amigo me contaba
que había un grupo de León que se llamaban Fundición
Odessa, y él los ayudaba e iba y con ellos, pues bien, esta gente
iba en plan de punkis y tal, y él los ha visto estar en el camerino
bastante serenos, y antes de empezar el concierto, aguar una botella de
whisky y salir al escenario haciendo eses y dando trompicones, haciéndose
los borrachos. Por eso ya te digo que en el rock and roll hay bastante
pose también.
T: La imagen hace mucho. Puedes ver a los Rolling con sus harapos y
pensar en lo yonquis que son, pero si te viene un tío de traje con
una corbata negra no lo piensas y puede serlo tanto o más.
S: Además, donde más droga hay es en las orquestas de
pachanga. Eso lo tengo clarísimo. Drogas, putas....
T: Joder, pues ¡yo no vi nada! ¡vaya mierda de orquesta
en la que estuve!
(risas)
P: Pues ya que habláis de puterío, pero hablando de putadas,
en el conservatorio no se quedan atrás.
A: Hay más mal rollo en el mundo de la música clásica
que en el rock. Ese ambiente está lleno de envidias. Nunca puedes
subir de abajo arriba sin enchufes, sólo por tu calidad profesional.
Vas a un concierto, y le dices a uno que no te gusta, y este se lo
dice a otro... y al final se te cierran las puertas por cosas como estas.
Más información:
http://members.xoom.com/swhat
Entrevista por: Felix Vera.

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