Un proyecto que une la madurez creativa de dos guitarristas y compositores, en un primer trabajo en formato cuarteto, donde exploran nuevas texturas, códigos compartidos y un lenguaje propio dentro del jazz contemporáneo.
El encuentro entre Alein Steinbert y Alex Cobo parecía inevitable: dos guitarristas formados al calor de grandes figuras del jazz —de John Scofield a Peter Bernstein—, ambos con una profunda vocación por la composición y la improvisación, y con una afinidad estética que pronto trascendió lo casual. Su primera colaboración surgió en 2018, tras coincidir en el Seminario de Jazz y Música Moderna de Málaga, y pronto el dúo inicial se transformó en un cuarteto con identidad propia. Hace unos meses, ese recorrido cristalizó en el disco “Steinbert / Cobos Quartet”, un debut grabado en los Trafalgar Estudios (El Palmar, Vejer, Cádicez) bajo la mirada técnica de Curro Ureba.
El disco traza el mapa de un diálogo fluido entre dos guitarras que, lejos de competir, se retroalimentan en un lenguaje conjunto. Temas como “Simple Things” o “Pictures” revelan la complementariedad de sus universos, mientras la sección rítmica formada por Ander García y Nacho Megina aporta solidez, color y libertad. El repertorio recorre desde la calidez de “Overthinking” hasta la energía de “Relaxin’ at Casa Pueblo” o los espacios abiertos a la expontaneidad de “Nothing New” y “Winter’s Lullab”y. El cierre, es una versión de “Full House” de Wes Montgomery, pasado por el tamiz de Pat Martino, con nuevos arreglos realizados por ambos, el cual funciona como declaración de intenciones: respeto por la tradición y una curiosidad inagotable.
En conjunto, el álbum muestra a dos músicos que, pese a su extenso bagaje, conservan intacta la esencia lúdica del jazz: crear porque no pueden evitarlo.
En la siguiente entrevista conoceremos detalles de la carrera de estos dos grandes músicos y de este álbum tan aconsejable para quienes estén dispuestos a disfrutar de la música con calma y atención.
Lideráis a dúo un cuarteto de músicos, impulsando el proyecto y combinando vuestras composiciones. ¿Desde cuando os conocéis? ¿cómo surgió esa conexión especial para poner en marcha un grupo juntos?
Alex: Alein y yo nos conocimos en el Seminario de Jazz de Alhaurín de la Torre allá por 2018.
Dimos clase juntos con Jesse van Ruller y hubo buen rollo desde el primer momento. Teníamos las mismas referencias musicales por lo que existía una afinidad bastante clara entre nosotros desde un primer momento.
Fue labrándose una amistad que desembocó en la idea de querer formar un proyecto juntos.
Originalmente planteamos un proyecto a dúo inspirados por algunos de nuestros referentes como Peter Bernstein y Steve Cardenas pero poco a poco, a raíz de una serie de conciertos que realizamos en 2023, el proyecto pasó a convertirse en un cuarteto.
Los dos sois guitarristas. ¿Resulta más complicado componer piezas para dos guitarristas solistas que hacerlo para aquellas en las que solo hay un solista?
Alein: en realidad, nuestras composiciones, o al menos las que se pueden escuchar en este disco, no están compuestas expresamente para el formato en el que las hemos grabado. Tan solo “Bossa by the Breeze”, de Alex, ha sido compuesta para este formato. Habíamos tocado muchas de estas composiciones por separado con otros proyectos y también con el dúo de guitarras. Cuando la formación se convirtió en cuarteto con dos guitarras, contrabajo y batería, decidimos probar algunas de ellas y funcionaron. En mi caso, compuse una gran parte de estos temas para otro proyecto a trío con guitarra, contrabajo y batería.
Para completar el cuarteto fichasteis al contrabajista Ander García y al batería Nacho Medina. ¿Qué criterios manejasteis para seleccionar a los músicos que completarían la formación?
Alein: El primero y más importante de estos criterios fue la búsqueda de calidad humana. Cuando se lleva un proyecto, pasas muchas horas con la gente que lo integra. Eso está muy por delante del renombre o de la “fama” del músico en nuestro orden de prioridades. Ander y Nacho no solo son increíbles músicos con un gran dominio de sus instrumentos, también son dos personas con las que es un placer tratar, dentro y fuera del escenario; otro de los criterios que utilizamos para contar con ellos fue la enorme creatividad con la que ambos interpretan la música. Eso hace que puedan brindar un punto de vista y una espontaneidad que contribuyen al sonido final del disco.
Alex: Sí, para nosotros el criterio principal no es solo el nivel musical, sino también el factor humano. Creemos que una banda funciona de verdad cuando hay una buena conexión personal, un ambiente sano y una dinámica basada en el respeto y la confianza. Buscábamos músicos con los que pudiéramos sentirnos cómodos, que sumaran tanto a nivel artístico como a nivel personal.
En el caso de Ander y Nacho se dio todo eso: son músicos con un nivel altísimo, pero además son personas con una calidad humana enorme. Eso hace que el trabajo fluya mejor, que haya comunicación y que el proyecto crezca de una forma natural y colectiva.
¿Cómo describiríais la aportación a vuestro cuarteto de Ander y Nacho?
Alex: La aportación de Ander y Nacho ha sido clave para el proyecto. No solo suman muchísimo a nivel musical, sino que generan un empaste en el que es súper cómodo desarrollar ideas y crear. Con ellos todo fluye de forma muy natural, se genera una energía muy positiva en el grupo.
Son una fuerza creativa que impulsa al cuarteto hacia delante, pero además hacen que cada concierto sea un auténtico disfrute para nosotros. Eso es algo que tratamos de plasmar tanto en el disco como en directo con el público: que se note que lo estamos pasando bien, que hay conexión entre nosotros y que esa energía se comparte desde el escenario.
Alein: Ander y Nacho han sido el pegamento del grupo. Alex y yo tenemos conceptos musicales parecidos y a la vez muy diferentes, y tanto Ander como Nacho se encargan de moldear su forma de tocar para que el sonido de la banda se adapte a quién esté llevando el liderazgo musical en ese momento.
Para Alein… ¿cuál es tu método para componer? ¿prima la inspiración o el dominio técnico?
Alein: En mi caso, te diría que prima el dominio técnico. Soy mucho más un intérprete que un compositor, y mis composiciones suelen ir orientadas a la interpretación. Básicamente, me siento expresamente a componer los temas con el objetivo de improvisar sobre ellos, con lo que prima la técnica.
No obstante, necesito inspiración para componer, pero suelo dejar que los acontecimientos, emociones y sensaciones que causan esa inspiración maduren dentro de mi antes de proceder a la composición.
No compongo de forma visceral.
Para Alex… ¿tus composiciones nacen predestinadas a un proyecto? ¿tener a otro músico también componiendo para este cuarteto eleva tu nivel de autoexigencia?
Alex: Mis composiciones no nacen necesariamente predestinadas a un proyecto concreto, aunque muchas veces es el propio proyecto el que actúa como motor para empezar o terminar una pieza.
En cuanto a compartir la composición con Alein, lejos de generar una presión extra, me resulta muy estimulante.
Más que elevar mi autoexigencia, me motiva a buscar un diálogo creativo.
En este cuarteto mi enfoque está en intentar generar algo bello desde la complementariedad de nuestras visiones, haciendo que las ideas se encuentren y se enriquezcan mutuamente.
El disco se cierra con una versión del tema “Full House”, que es una pieza original de Wes Montgomery. ¿Qué tiene de especial este artista para vosotros? ¿Porqué elegisteis este tema?
Alein: Uno de los guitarristas que más influencia ha tenido sobre nosotros (y sobre muchísimos guitarristas, directa o indirectamente) es Wes Montgomery, a nivel de concepto guitarrístico, fraseo y enfoque sobre el instrumento.
Pero, además, otra gran influencia que ambos compartimos es Pat Martino, que es otra leyenda de la guitarra en quien se refleja la influencia de Wes de una forma muy clara, siendo uno de sus descendientes musicales más directos. Curiosamente, Pat Martino tiene una versión de “Full House” en un disco titulado “Remember – A Tribute to Wes Montgomery”. Nos pareció una forma idónea de homenajear a dos de nuestros guitarristas favoritos al mismo tiempo.
Alex: Wes Montgomery, junto con Charlie Parker, fue una de las razones por las que empecé a sentir curiosidad por el jazz. Él me abrió la mente a todo lo que se podía hacer con una guitarra eléctrica dentro de este lenguaje. Creo que para cualquier guitarrista, incluso más allá del jazz, es una figura de referencia casi obligada.
En concreto, “Full House” es uno de mis temas favoritos del propio Wes, del disco homónimo de 1962. Es un álbum que me ha inspirado muchísimo. Alein y yo queríamos rendirle un pequeño homenaje grabando una versión de un tema que llevamos tocando y disfrutando desde casi el inicio del proyecto, y que sentimos muy nuestro dentro del cuarteto.
Para la concepción de proyecto en su conjunto… ¿tenéis músicos o agrupaciones que sean un referente y que de alguna manera os estén inspirando el camino a seguir?
Alein: creo que somos más de músicos por separado que de formaciones. En mi caso, me he inspirado muchon en los conceptos musicales de Peter Bernstein, Pat Martino, George Benson y otros grandes guitarristas, pero también de Miles Davis, Benny Golson, Monk y los músicos que cambiaron el curso del jazz en el siglo XX.
Alex: Un cuarteto de dos guitarras eléctricas es una formación poco común, aunque sí existen algunas referencias que nos han servido de inspiración. Por ejemplo, el cuarteto de Peter Bernstein y Steve Cardenas, o el proyecto Electric Guitar Quartet de John Patitucci.
Sin embargo, nuestras influencias no están únicamente ligadas a la formación en sí, sino más bien a músicos de manera individual. En mi caso, desde el punto de vista guitarrístico, puedo mencionar a George Benson, Pat Martino, Kenny Burrell o el propio Wes Montgomery como algunas de mis mayores influencias.
Nuestra sociedad ha ido evolucionando hacia el consumo rápido de productos que producen un placer instantáneo, para olvidarse casi inmediatamente. Algo que también ha llegado a la música. ¿Cuál para vosotros la mejor actitud y ambiente para que una persona disfrute de vuestra música?
Alein: No pienso que la mejor actitud para escuchar nuestra música diste de la mejor actitud para disfrutar de cualquier otra música: olvidarse de todo lo demás, sacar un buen rato para escuchar sin preocuparse del mundo exterior y no estar haciendo otra cosa a la vez (muy importante esto último). También es una invitación a que quien escuche nuestra música le busque un sentido propio y personal.
Alex: Creo que la mejor manera de disfrutar nuestra música (y cualquier música) es desde la concentración plena en una actividad tan bella como escuchar. Sin distracciones, sin prisas, generando un espacio que invite de verdad a la inspiración.
Escuchar así permite no solo disfrutar del momento, sino también reflexionar después sobre lo que se ha sentido. Es una experiencia que enriquece la mente, abre preguntas, emociones e ideas, y convierte la música en algo más que un simple consumo: en un acto consciente y profundo.
La tecnología ha ido provocando pequeñas revoluciones en el mundo de la música, permitiendo que personas con cada vez menos preparación musical pudiera expresarse, propiciando el surgimiento de diversas tendencias musicales, con una parte de ellas que han logrado un gran éxito popular… techno, Hip Hop, trap, reggaetón… solo por citar algunos géneros… ¿qué opináis de todos esos artistas que logran conectar con el público aunque su preparación esté muy distante de la que tenéis los músicos de jazz o sinfónica?
Alex: Me gusta el Hip Hop, mientras que el techno no lo he explorado demasiado y el reguetón no es de mi particular agrado. Dicho ésto, no pretendo imponer una visión única sobre lo que debería gustar: cada persona conecta con la música de manera distinta y eso también tiene un gran valor.
Lo que sí me interesa es invitar a la curiosidad y al descubrimiento de nueva música (y ésto no va sólo por la gente que escucha música urbana). Muchas veces nuestros horizontes musicales se ven limitados por lo que llega a través de redes sociales o de las tendencias más populares, y abrirse a sonidos distintos puede ser una experiencia enriquecedora.
No se trata de comparar niveles de formación o técnica, sino de disfrutar de la creatividad, de explorar y dejarse sorprender.
La música, en cualquiera de sus formas, tiene el poder de ampliar nuestra percepción y nuestro disfrute del arte, y eso es algo que siempre merece la pena experimentar.
Alein: Estamos muy acostumbrados a generalizar sobre las características de un género y, de algún modo, la gente que trabaja en un género en concreto se vuelve muchas veces “abanderada” de ese género, clamando a los cielos que la gente que escucha otros géneros musicales y, en los casos más extremos, otras corrientes dentro del mismo género musical (lo hemos visto en el jazz cientos de veces) que la nueva vertiente estropea o destruye todo aquello que ellos han construido.
A mi, personalmente, rara vez me entusiasma escuchar una canción de reggaeton. Me repelen la mayoría de las letras, la estética, y me aburre el escaso contenido musical del que hace gala la mayoría de los temas, pero no puedo tratar de estúpido o de ignorante a todo aquel que conecta con eso. Creo que, como artista, tienes que tocar, cantar o producir la música que salga sinceramente de tu corazón. Por desgracia, esto no suele ser común en muchos de estos géneros, pero tampoco es tan común en el jazz o en los géneros “cultos” como muchas veces las personas que trabajamos en ellos queremos hacer creer.
Y ahora que ha llegado la Inteligencia Artificial, capaz de crear piezas a partir unas pocas frases escritas en un ordenador… ¿pensáis que supone un peligro para la creatividad humana? ¿el público aprenderá a apreciar el talento y esfuerzo que hay detrás de música creada por artistas como vosotros?
Alein: En mi opinión, la apreciación de la música es algo que está en peligro de extinción desde mucho antes de la aparición de la Inteligencia Artificial. La IA es una herramienta extraordinaria. No obstante, como siempre cuando aparece una nueva herramienta, las personas podemos no hacer buen uso de ellas, muchas veces porque no se nos ha informado de las posibilidades ni de los peligros que el mal uso de ella conlleva.
A día de hoy, cuando escuchas una canción o ves una imagen generada por IA, sigue faltando ese toque humano que convierte en arte lo que a priori es una simple sucesión de notas o un trazo en un papel, al menos en lo que yo he podido ver y escuchar. A lo mejor me estoy perdiendo una parte importante de todo esto, puesto que no soy un experto en la materia.
Alex: La IA puede ser una herramienta útil y probablemente tendrá un papel dentro de algunos procesos creativos en un futuro cercano (de hecho, ya empiezan a verse algunos ejemplos). Sin embargo, las aplicaciones de songwriting y composición, hoy por hoy, me parecen más un juguete tecnológico que algo con verdadero recorrido artístico: algo con lo que uno puede entretenerse una tarde, pero difícilmente comparable al valor de una obra nacida de la experiencia, el esfuerzo y la sensibilidad de una persona, que son el núcleo del interés en la creación artística. No creo que suponga una amenaza; conviviremos con ella y, en todo caso, descubriremos pronto de qué manera se integrará en nuestro mundo creativo.
El disco lo habéis publicado en formato físico, de la mano de Errabal Jazz, con una preciosa carpeta, obra de Rubén Suárez. ¿Qué nos podéis contar sobre él? ¿Os implicasteis en el diseño?
Alex: Alein y yo compartimos algunas ideas sobre lo que teníamos en mente con Xarra, de Errabal Jazz, y él se las transmitió a Rubén Suárez para el diseño. Nuestra intención era inspirarnos en portadas icónicas como “Cookin’ with the Miles Davis Quintet” de Miles Davis o “Vol. 2” de Kenny Burrell, diseñada por Andy Warhol.
La carpeta se completa con algunas fotografías de Gracia Gata, fotógrafa sevillana, que capturó imágenes de nuestros conciertos y aporta un reflejo visual de la energía y el espíritu del cuarteto.
El disco se grabó en Trafalgar estudios, en Vejer, provincia de Cádiz. Con Curro Urreba encargado de grabación, mezcla y mastering. ¿Qué peso tiene esta parte técnica en el resultado de un disco de jazz? ¿Es comparable a lo que influye en discos de otros géneros?
Alex: Tanto la grabación como la mezcla y el mastering son procesos fundamentales en la creación de un disco. Nosotros pusimos mucho cuidado en conseguir un sonido que refleja exactamente lo que teníamos en mente. Por ejemplo, yo quise experimentar grabando tanto mi señal acústica como eléctrica para poder combinarlas en la mezcla final.
Creo que, independientemente del género, estos detalles técnicos deben cuidarse con mimo; son los que permiten que el resultado final sea fiel a la intención artística y con el que uno realmente se sienta satisfecho.
Alein: Para mí, es tan importante como en un disco de cualquier otro género. Algunos músicos como Pat Metheny se toman el sonido muy en serio y cuidan este aspecto al milímetro. El resultado, independientemente de lo que pueda gustarte ese sonido, es indiscutible. También nos encantan músicos de otros géneros musicales que usan el sonido como parte esencial de su personalidad, y queríamos llevar esa filosofía nuestro trabajo.
¿Cómo valoráis el trabajo de Curro Urreba?
Alex: Curro es un gran profesional y trabajar con él ha sido un auténtico placer. Es una persona con la que todo fluye de manera natural, y su conocimiento del sonido nos ayudó a captar detalles que quizá a nosotros se nos escapaban. En todo momento nos sentimos arropados por su profesionalidad y su actitud cercana, y gracias a su trabajo hemos podido lograr un sonido del que realmente estamos satisfechos.
¿Tenéis próximas actuaciones programadas con este cuarteto?
Alein: De momento no muchas a la vista. Honestamente, mover un proyecto de estas características es difícil, especialmente cuando gran parte de los programadores de jazz en clubes y festivales en España se niegan a abrir las puertas a músicos que no sean los de siempre. Una lástima de situación que creo que no se señala lo suficiente. Pero bueno, dejando eso aparte, hemos presentado el disco en la mayoría de las asociaciones de jazz en Andalucía, además de en Madrid, y en mayo iremos al norte de España, a Gijón. Seguramente, saldrán nuevas fechas e informaremos de ello en cuanto las sepamos.
Dado que es habitual que los músicos de jazz repartáis vuestro tiempo entre varias formaciones y proyectos… ¿en qué otras aventuras musicales estáis trabajando ahora mismo?
Alex: Actualmente participo en varias formaciones dentro de la escena musical de Madrid ubicadas dentro del paraguas del jazz y el blues. Además, estoy componiendo música para mi propio proyecto, que espero poder presentar muy pronto.
Alein: En este momento estoy trabajando en un nuevo disco junto a Álvaro Gandúl y Thibault Benoit, dos increíbles músicos residentes en Sevilla. También estoy en proceso de composición con Alein Steinbert Trío, mi proyecto personal.
Y nada más, salvo dejaros espacio para si deseáis añadir algo más para nuestros lectores…
Alein: Agradecerles que estén dedicando algo de su tiempo a leer esta entrevista, y animarles a que escuchen música, da igual el estilo o la época (le he robado esto a Alex).
Más información:
Instagram de Alein Steinbert: https://www.instagram.com/aleinsteinbert
Instagram de Alex Cobo: https://www.instagram.com/alex.cobbos
Información sobre Steinbert / Cobos Quartet en Gaztelupeko Hotsak: https://hotsak.eus/es/artistas/steinbert-cobos-quartet
Steinbert / Cobos Quartet en Spotify: https://open.spotify.com/intl-es/artist/7gK78oQFo99O8QlU79eIgn
Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo Número 26 (sección: ).
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