Íñigo Pirfano: Amar la música

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Observaciones: Fotos por cortesía de Plataforma Editorial

Un reconocido director de orquesta y compositor que desarrolla una interesante labor como divulgador, para que todos descubramos el valor de la música de los grandes maestros.

Íñigo Pirfano es un compositor y director de orquesta bilbaíno, con una brillante carrera profesional y que también desarrolla una interesante labor como divulgador de la que él denomina “gran música”.

Es fundador y director titular de la Orquesta Académica de Madrid, por lo que recibió el premio Liderazgo Joven 2011 de la Fundación Rafael del Pino, ha dirigido espectáculos orquestales en las principales ciudades de España y también en países como Alemania, Austria, Polonia o Brasil.

Entre sus obras se puede destacar la composición de la banda sonora “El sudor de los ruiseñores” de Juan Manuel Cotelo, estrenada en 1998, y la sintonía oficial del IV Centenario Don Quijote de la Macha en el año 2005.

Tiene publicados tres libros: “Ebrietas. El Poder de la Belleza” (Encuentro, 2012), “Inteligencia Musical” (Plataforma Editorial, 2013) y “Música para leer” (Plataforma Editorial, 2015).

Con motivo de la publicación de este último libro, en el que propone conocer y disfrutar un puñado de obras maestras, le hemos entrevistado:

Íñigo PirfanoComparto con usted la pasión por la música y también estoy convencido de los beneficios que tendría incorporar su aprendizaje a los planes de estudio generales de la infancia, por su valor cultural y por su utilidad para desarrollar de forma lateral otras habilidades en los alumnos. ¿Qué tendría que cambiar en las autoridades educativas de nuestro país para que su estudio dejar de ser testimonial y cobrara más relevancia en los planes de estudio?

Tendrían que llevar a cabo una gestión menos frívola de las competencias educativas y culturales. La clase política –”cortoplacista” por definición- muchas veces no repara en la gravedad de las cuestiones que tienen entre manos. No son conscientes de que lo que nos estamos jugando es el modelo de ser humano que heredarán nuestros hijos y nuestros nietos.

En su libro “Inteligencia musical” defiende que cualquier momento en la vida es bueno para acercarse a la música y aprender a tocar un instrumento. ¿Qué beneficios puede tener para una persona adulta aprender un instrumento? ¿Le compensará el tiempo de estudio y la necesaria tenacidad que necesitará emplear?

Sin duda. Conozco a un buen número de músicos amateurs que comenzaron a estudiar un instrumento siendo ya adultos, y que bendicen el día en el que tomaron la decisión de arrancar. Aunque nunca lleguen a alcanzar el virtuosismo musical –ni falta que hace-, los ratos que dedican a tocar les proporcionan una satisfacción personal indescriptible. Y les ayudan a cambiar de ocupación, con el descanso para la mente que esto lleva consigo. Así pues, nunca es tarde para empezar.

En el libro “¿Hay música en el hombre?” del antropólogo y etnólogo John Blacking, se expone que en las sociedades más primitivas la música es parte natural de los sistemas de comunicación y expresión que utilizan las personas y es una experiencia compartida por la comunidad. En la cultura occidental, por la especialidad del trabajo, se perdió esa natural participación en el hecho musical y muchas personas piensan que no tienen actitudes musicales, pasando exclusivamente a ser oyentes pasivos. Por otra parte, esa especialización ha permitido que algunas personas hayan calzado cuotas excepcionales en el ámbito musical. ¿Piensa que es posible un futuro donde además de profesionales de la música, los que no lo son la incorporen a sus vidas de forma activa y natural?

Creo que no hay por qué irse al futuro. En los países anglosajones, por ejemplo, la música ocupa un lugar muy importante en las vidas de las personas normales y corrientes. Y eso sucede porque ellos tienen lo que a nosotros nos falta, a saber: tradición. Desde pequeños han sido educados con la seguridad de que no hace falta ser músico profesional para acceder al contenido profundo y transformador que encierran las grandes obras musicales de todos los tiempos.

En sus libros he percibido que se decanta por marcar diferencias entre la “gran música” y el resto de la música. ¿Cree que una vez que se descubren a los grandes compositores es inevitable apartar a las otras músicas?

Yo no suelo distinguir entre música “clásica” y “moderna”, sino entre buena y mala. Hay algunas canciones o temas actuales que, en su género, son magníficas. Y al contrario; hay obras de autores clásicos que carecen por completo de interés. Por eso es tan importante estar dotados de criterio y de gusto musical.

Íñigo Pirfano¿Qué papel cree que desempeña, o debería desempeñar, la música popular en la vida de la gente?

Al igual que sucede con el cine o la literatura, existe un género de música de entretenimiento que ha de jugar un papel en las vidas de las personas. El entretenimiento es muy importante para poder dotar a nuestras vidas de espacios de descanso y de recuperación; nos permite “rehacernos” por dentro, y volver a nuestras ocupaciones con energías renovadas. Ahora bien, tenemos que ser conscientes de que tenemos un problema si solamente consumimos este género de música, cine o literatura…

Miles Davis en su autobiografía relata que se sentía un músico muy diferente a los de música clásica. Él los veía como autómatas capaces de tocar música con una gran precisión, pero sin la capacidad de crear música única en cada instante, como él sí hacía. ¿Qué opina del jazz? ¿En que lugar situaría a las figuras más respetadas de este género frente a los compositores de “gran música”?

Supongo que ésta es la típica visión de quienes no han cultivado o conocido en profundidad el increíble mundo de la mal llamada música “clásica”… Les parece que es un mundo muy rígido, en el que apenas hay espacio para la creatividad. Y se equivocan completamente. Por supuesto, hay un buen número de figuras del jazz que se han ganado un lugar de excepción en el panorama de los grandes creadores musicales de todos los tiempos. Vuelvo a insistir en lo de la “buena” y la “mala” música…

Una parte muy interesante de su libro “Inteligencia musical” son los capítulos que tratan el liderazgo. Y me ha llamado mucho la atención la forma en que aborda los conceptos de “empatía”, habitual en otros libros sobre liderazgo o inteligencia emocional, y “simpatía”. ¿Cree que el liderazgo es algo innato en ciertas personas o que se puede desarrollar, bien por aprendizaje o bien por ciertas situaciones que empujar a desarrollarlo por pura necesidad?

El verdadero liderazgo es fruto de la autenticidad con la que una persona asume sus compromisos y lleva las riendas de su propia vida. Por medio del aprendizaje sólo nos pueden dar claves, ofrecer pistas… pero, al final, el liderazgo –ese brillo, esa irradiación- es consecuencia de la coherencia con la que se vive la propia vida, así como del atractivo de las propias propuestas. Esto despierta inmediatamente una respuesta de adhesión gozosa y de entusiasmo en las personas que se encuentran alrededor de alguien así.

¿Alguna vez ha tenido que trabajar con una orquesta inicialmente hostil? ¿En esos casos cuales son los factores más importantes para lograr transformar la situación?

En todos los equipos –también en las orquestas- siempre hay alguien menos dispuesto a colaborar. En esos casos, hay que intentar minimizar los daños al máximo. Como me gusta decir, los problemas de “egos” no hay que resolverlos, sino disolverlos. Lo ideal es que esas personas tóxicas caigan en la cuenta de que son las únicas responsables de que la vida les parezca insoportable. Éste es un primer paso muy importante para que puedan cambiar.

En ese libro incluye comentarios de ciertas obras musicales, con un enlace a un video de Internet, donde disfrutarla, algo que luego desarrolla con más extensión en “Música para leer”. ¿Cómo surgió la idea de aprovechar videos disponibles en Internet para acercar esas obras al lector, en lugar de citar grabaciones publicadas como se pueda haber hecho en otros libros anteriormente?

Me he apoyado en las nuevas tecnologías para facilitar al lector el acceso a los determinados pasajes que voy comentando en el libro. Se trata de un libro enormemente divulgativo, en el que he procurado facilitarle las cosas al lector, para que ni siquiera tenga que hacer el ejercicio de búsqueda.

Íñigo Pirfano¿Qué criterios siguió para elegir las obras recomendadas en uno y otro libro?

Por un lado, el meramente cronológico. Me interesaba que el gran público tuviera una idea general de la época y los estilos de toda la historia de la música occidental, desde el Barroco hasta el siglo XX. Por otro, he seleccionado a propósito distintos géneros musicales –sinfonía, concierto, oratorio, Lied, etc-, para que cualquier persona pueda conocerlos y distinguirlos sin problema.

¿La música se disfruta mejor si se conoce la historia que hay detrás de cada su autor y de cada obra?

Sí, aunque no es estrictamente imprescindible. Como recordaban los pensadores clásicos, se ama más lo que mejor se conoce. Esto también sirve para las personas.

Usted es director de orquesta. ¿Cómo ve la situación de las orquestas en España? ¿Deberían tener un apoyo especial desde las instituciones o deberían ser rentables por si mismas?

Es un mundo muy complejo, que requiere estudio, tiempo y dedicación. Las orquestas son realidades complejas y costosas, y no siempre se han gestionado con el talento y la creatividad debidos. Eso ha hecho que ahora algunas estén pasando por momentos muy malos, intentando dar con un modelo que las haga viables y sostenibles.

¿Cómo valora el nivel de los jóvenes de nuestro país que se inician como profesionales en el mundo de la “gran música”? ¿El nivel de nuestros conservatorios es equivalente al de instituciones educativas de otros países?

En España hay mucho talento musical pero falta tradición, como decía antes. Por desgracia, a veces el conservatorio es el lugar idóneo para que un chico o una chica pierdan el amor por la música. La enseñanza musical se centra con no poca frecuencia en cuestiones meramente técnicas, y se olvida lo que decía el gran Rostropovich: que la música “es un asunto del espíritu”.

Y una última pregunta, tras agradecerle su atención y desearle mucha suerte en su carrera.

Muchos de nuestros lectores son aficionados al rock, el Hip Hop, el reggae, la música electrónica… ¿Qué les diría para que se acercaran a lo que usted llama “gran música?”

Si son aficionados a la “buena” música –sea del género que sea-, entonces les animaría a que de vez en cuando le dedicaran un rato a escuchar a los más grandes. Creo que encontrarán muchas afinidades, y descubrirán que “lo mismo” que les fascina de un gran tema de rock es lo que van a encontrar en una sinfonía de Brahms (pero multiplicado por 10, por 100, por 1000…).

Enlaces de interés:

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Arco FM, Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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