Rafael García: La imaginación te hace ser mejor intérprete

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Observaciones: Fotos por cortesía de Ma Non Troppo y Playground Art Center

El poder de la mente es la mejor de las herramientas que posee el ser humano para desarrollar su potencial. Esto también sucede en el mundo de la música y muestra de ello son las técnicas que se proponen en el libro “Entrenamiento mental para músicos”.

Rafael García es músico y psicólogo.

Como músico, fue miembro de la Orquesta Mundial de Juventudes Musicales y profesor de violín en el Conservatorio de Música de Valencia. Se formó como profesor en la Escuela de Técnica Alexander de Friburgo y actualmente imparte esta técnica a los miembros de la Orquesta de Valencia. También es docente en el Conservatorio Superior de Música de Aragón.

Como psicólogo, es licenciado en esta materia, también doctor cum laude por la Universidad de Valencia, es tutor académico de los trabajos de Máster de Investigación Musical de la Universidad Internacional de Valencia y realiza trabajos de investigación en el campo de los procesos psicológicos relacionados con el estudio musical y la preparación de las actuaciones. Es asimismo profesor especialista de la asignatura “Preparación psicológica para las actuaciones” en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. 

Hace unos pocos meses publicó el libro “Entrenamiento mental para músicos”, en el que propone técnicas y ejercicios para ejercitarse mentalmente y para realizar visualizaciones, que permitan aumentar el rendimiento en el estudio de instrumentos musicales y en las posteriores interpretaciones en directo.

Previamente había publicado los libros “Técnica Alexander para músicos” y “Cómo preparar con éxito un concierto o una audición”.

Con motivo de su último libro, de planteamiento más que interesante para todas las personas que estén aprendiendo a tocar un instrumento, le hemos entrevistado:

Rafael GarcíaCombinas dos formaciones profesionales aparentemente muy diferentes: la musical y la psicología. ¿Qué nexos entre las dos disciplinas te han permitido distinguirte en ellas frente a otros músicos y otros psicólogos?

La experiencia del músico es muy particular y mi interés consiste en acercarme a él desde dentro, aproximarme a su forma de concebir aquellos aspectos más representativos de la actividad musical: qué significa interpretar, qué sentido tiene la práctica o estudio, qué le puede llevar a conectar más con la música o con el oyente. En ocasiones, fruto de una desmedida búsqueda de la perfección, la mentalidad del músico cristaliza en actitudes susceptibles de mejora. La autoexigencia tiene unos límites imperceptibles a partir de los cuales el disfrute por hacer música empieza a decrecer.

La psicología trata de la conducta, de los pensamientos y de las emociones, y considero que representa una valiosa herramienta capaz de aportar en el músico una visión y un marco desde el que plantear la música de una forma más saludable y eficaz.

En el libro propones técnicas y ejercicios para mejorar el dominio de los instrumentos, basadas en el pensamiento y la visualización mental… Es posible que haya gente escéptica sobre los posibles resultados que esto pueda dar. ¿Existen evidencias científicas sobre que ejercitarse mentalmente tenga resultados tangibles en el mundo real?

La respuesta es afirmativa. Una vez adquiridas ciertas habilidades motrices, ya sea en el deporte, la música, la danza o cualquier otra disciplina de estas características, los beneficios de practicar mentalmente están constatados en numerosas investigaciones. Nuestra mente es capaz de representarse mentalmente las acciones (una serie de acordes, un pasaje determinado, el carácter de una melodía) y practicar a partir de ellas. Los avances de los últimos años en neuroimagen muestran que las áreas del cerebro que se activan en la práctica real, son funcionalmente equivalentes a las que lo hacen en la práctica mental. El cerebro es capaz de ejercitar con eficacia los procesos de aprendizaje que subyacen a la práctica, y esta es la razón por la que un gran número de músicos hacen uso de ella. Como cito en el libro, uno de los pianistas españoles más representativos del momento, Josu de Solaun, dedica a la práctica mental en ocasiones más del 50 % del tiempo total de estudio de las obras que interpreta en sus recitales. Según él mismo comenta, su forma de pasar mentalmente las obras y generar una de mapa mental del recorrido musical, le aporta un plus de seguridad y profundidad que revierte positivamente en sus interpretaciones.

La experiencia de muchos de mis alumnos también es significativa. Ante la premura de tiempo, preparan parte de sus clases de cello, clarinete o cualquier instrumento en el autobús, o en un pasillo del conservatorio, cuando no disponen de una cabina de estudio libre.

Rafael García¿Has empleado este tipo de técnicas a lo largo de tu carrera musical?

Sí. Recuerdo una ocasión en la que utilicé la visualización de forma espontánea para preparar el “Concierto para violín, oboe y orquesta en do menor” de Bach, acompañado por la Orquesta del Conservatorio de Valencia, en unos conciertos que dimos en España y Francia cuando era estudiante de violín. El reto era considerable, porque por diversas circunstancias dispuse de muy poco tiempo para preparar el concierto. Lo que hice durante los días previos a la gira fue, además de estudiar el concierto de Bach como un loco con el violín, dedicar cada día unos minutos a visualizar, tanto la acción previa a salir al escenario, como el comienzo de la actuación. Esto me sirvió enormemente para familiarizarme con la presión de tocar en público y me permitió tener un mayor control en la situación real.

El estudio mental también me ha servido en muchas ocasiones para memorizar mejor las obras, o para encontrar una manera más natural de interpretar un pasaje.

¿Elaborar el contenido de este libro consistió en crear técnicas y ejercicios nuevos, o en recopilar técnicas que ya conocías o que habías ido creando a lo largo de los años?

Una parte de las herramientas que aparecen en el libro son utilizadas tradicionalmente por los músicos, porque suelen dar buenos resultados y están basadas en los estudios psicológicos que las abalan. Hay que reconocer que la psicología del deporte nos lleva una gran ventaja al respecto, tanto en el volumen de investigaciones realizadas en relación con la práctica mental, como sobre todo en su aplicación práctica. De ella hemos podido incorporar elementos útiles relacionados con la actividad motriz, el aprendizaje y el rendimiento en situaciones de presión. Muchas de las propuestas prácticas que aparecen en el libro son también consecuencia de numerosos años de práctica con mis alumnos del Conservatorio Superior de Música de Aragón. Con ellas he tratado de cubrir las áreas en las que he visto que el estudio mental y la visualización son más útiles para ellos: preparación de actuaciones (miedo escénico), estudio diario, mejorar aspectos corporales (más libertad y economía al tocar), resolución de pasajes difíciles, mejorar la memoria o aumentar la concentración. La parte que no obstante considero más original del libro, tiene que ver con la combinación de elementos corporales con el estudio mental. El hecho de llevar muchos años trabajando la técnica Alexander con músicos me ha llevado a comprobar la importancia de incluir en el estudio mental una base corporal, desde la que tiene más sentido realizar este tipo de práctica. Hay músicos que estudian mentalmente, pero lo hacen desde una posición corporal que nada tiene que ver con una buena disposición para la interpretación (con los hombros cerrados, tensado el cuello o la espalda …) La visualización y la práctica mental resultan mucho más provechosas si incorporamos una buena disposición corporal cuando la llevamos a cabo. La interacción cuerpo-mente mejora curiosamente el trabajo mental dirigido a la interpretación musical.

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? ¿Fue una idea tuya o de la editorial?

Pues este libro en particular fue idea mía, y tuvo una muy buena acogida por parte de Martí Pallàs, editor de Redbook, al que agradezco enormemente su confianza y acertada colaboración. Es un tema que me apasiona, la capacidad de generar en nuestra mente posibilidades que nos orienten hacia donde queremos llegar. La experiencia tan positiva con mis alumnos que he comentado anteriormente, también contribuyó a que me decidiera finalmente por este proyecto.

¿El libro está especialmente pensado para músicos profesionales o los aficionados también pueden sacarle partido?

Mi propósito con el libro ha sido acercar la práctica mental a cualquier tipo de músicos, y además hacerlo de la forma más sencilla. Todos somos capaces de representarnos mentalmente una melodía, una fórmula rítmica o unas digitaciones. Visualizar es algo natural para los niños, un juego de representación que contribuye a explorar un mundo de posibilidades. Con un instrumento musical sucede lo mismo. Si se hace de forma natural y progresiva, cualquiera puede disfrutar de estas potentes herramientas. El secreto de una buena práctica mental está en realizar sesiones breves, claras y sencillas. A partir de aquí, es posible estirar la práctica en función de las características personales de cada músico.

Rafael GarcíaDada tu doble condición de músico y psicólogo, me gustaría hacerte una pregunta relacionada con el talento musical. Entre infinidad de personas de mi entorno, sé que el pensamiento mayoritario es que para crear música o tocar un instrumento o cantar, hay que estar dotado de un “talento especial”, como algo que la naturaleza otorga o no. Sin embargo he leído libros de varios autores, como “La seducción de la música” de Christoph Dröser, en los que se defiende que todos los seres humanos tenemos cualidades musicales innatas, suficientes, salvo excepciones, para tocar, cantar o incluso componer… Otra cosa es que esas cualidades se desarrollen o no y también que se pretenda que cualquier persona pudiera llegar a niveles de genialidad musical. ¿Cuál es tu opinión?

Las habilidades musicales, como tantas otras habilidades, son desarrollables a través de la práctica, y sobre tomo mediante la motivación, que en definitiva supone el motor de la práctica. Las ganas de tocar nuevas piezas, de mejorar el sonido o el dominio del instrumento, despliegan poco a poco capacidades que uno pensaba que no tenía. Mi experiencia en un conservatorio superior es clara. La evolución de los estudiantes desde que acceden a estos estudios superiores con 18 ó 19 años hasta que acaban 4 años después, es enorme. En algunos casos me sorprendo de la mejora que se da en algunos estudiantes cuya calificación en la prueba de acceso fue más bien justa. Y lo mismo podría decir de los niños que estudian un instrumento musical en una escuela de música o en un conservatorio elemental. El asunto principal, en mi opinión, es hacer las cosas con sentido común. No se trata de forzar nada, sino de dedicarse a una afición maravillosa, e ir viendo qué es lo que da de sí. El gran violinista Jehudi Menuhin lo tenía claro y lo reflejo de forma inequívoca con estas palabras: “Odiaría pensar que no soy un aficionado. Un aficionado es alguien que ama lo que hace. Temo que muy a menudo el profesional odia lo que hace. Por lo tanto, prefiero ser un aficionado”.

Cada vez existen más evidencias mostrando que de alguna manera nacemos genéticamente preparados para la música, como de forma exhaustiva recoge Drösser en su libro. El tema es realmente interesante, porque la música ha estado presente prácticamente desde el principio de nuestra existencia como especie humana.

Por otro lado, es indudable que las personas poseemos habilidades, capacidades o “talento” para diversas áreas. Desde que el psicólogo de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, consiguiera convencer a la comunidad psicológica con argumentos científicos de que existen diversas inteligencias y no solo una, medida tradicionalmente por el C.I., se ve más clara la cuestión. Entre las inteligencias planteadas por este autor está la musical y la corporal-cinestésica, ambas muy relacionadas con las competencias del músico. Lo cierto es que hay personas que tienen más facilidad que otras para distinguir las alturas de los sonidos, para mantener el ritmo o para reproducir una melodía, al Igual que puede suceder con las habilidades requeridas para las artes plásticas. En todo caso, lo importante es que esas capacidades son desarrollables y si lo hacemos de una forma natural y con sentido común, nos darán a todos la posibilidad de disfrutar de la música también en primera persona.

Rafael GarcíaY crees que la gente sería más feliz si se tomara la música como el deporte… La gente es más feliz cuando hace deporte de manera moderada y nadie deja de hacer deporte porque no pueda ser campeón olímpico o jugador de fútbol de élite… ¿La gente sería más feliz si practicara la música de forma activa por puro placer?

Me alegro de que alguien plantee las cosas de esta manera. Soy un defensor de que niños, jóvenes y adultos se acerquen a la música de una forma lúdica y no desde la ambición desmedida o la obligación académica tradicional (especialmente en el ámbito de la música clásica). La música tiene mucho que aportar si disfrutamos del recorrido en sí mismo, del mero contacto con una pieza y de la evolución natural que se produce día a día con ella. Cuando disponemos de una mentalidad musical sana se abren los canales de los beneficios extraordinarios de tocar un instrumento. Entre estos beneficios incluiría las privilegiadas vivencias emocionales que nos produce ser capaces de generar e hilvanar con nuestras manos acordes, ritmo, y melodías.

¿Cómo valoras el tratamiento que se da a la música en la educación en España? ¿Crees que existiría una fórmula para que ganara más presencia?

En los últimos años hemos sido testigos de un verdadero retroceso al respecto. Es una pena porque considero que en paralelo, se está produciendo un verdadero incremento de profesores de música que aportan planteamientos pedagógicos mucho más creativos e interesantes que los que se daban anteriormente. Quizá deberíamos preguntarnos si merece la pena que nuestros hijos prescindan del contacto con una actividad que tantos beneficios aporta. Si tiene sentido que impere el silencio en una educación para la vida. Desde los primeros pasos de la escolarización, en educación primaria, la música representa un vehículo muy potente para integrar habilidades. A través de canciones, ritmos y movimiento los niños de 3, 4 y 5 años desarrollan muchas destrezas motrices, emocionales y sociales que los acercan de forma extraordinaria al mundo del lenguaje hablado y escrito. Una de las cosas que no me canso de observar año tras año en los festivales del colegio de mi hija, que tiene ahora 11 años, es la energía, vitalidad y disfrute natural de los niños y jóvenes cuando hacen música. La música despierta en ellos una energía vital envidiable que es una pena desperdiciar. Es un tema muy amplio, pero quiero comentar aunque sea una propuesta. Proyectos como “Link Up”, abanderado por el Carnegie Hall en Nueva York y secundado por más de 100 orquestas sinfónicas en todo el mundo, representan un interesante y exitosa fórmula de acercamiento de las clases de música de los colegios al mundo real de la interpretación musical.

Has tocado en orquestas y eres profesor en el Conservatorio Superior de Música de Aragón. ¿Qué opinas de la llamada música popular? ¿Consideras que hay alguna diferencia “de valor per se” entre la música popular y la denominada música culta?

Se trata de un eterno debate que en mi caso quedó resuelto hace tiempo. A pesar de haberme educado en un contexto musical clásico, mi padre fue violinista de la Orquesta de Valencia, mi pasión y admiración por la música es mayor que cualquier encasillamiento producido por las circunstancias. Dicho de otra manera, la música, sea cual sea su estilo, es un fenómeno apasionante que tiene que ver con la creación, la comunicación, la expresión y con infinidad de elementos sociales y culturales. Hace unos meses tuvo lugar en mi conservatorio, el CSMA, una colaboración de nuestra orquesta sinfónica con el grupo Amaral. Un concierto en el que Eva y Juan actuaban con varios de sus temas míticos acompañados por nuestra orquesta. Me impresionó comprobar la forma en la que el público, la mayoría seguidores del grupo, cantaba emocionado los temas y disfrutaba de la experiencia musical a un nivel verdaderamente asombroso. Cuando la música es buena y es capaz de suscitar colectivamente experiencias de esta naturaleza, ¡Chapeau! En estas ocasiones siento envidia sana de la música popular. La música clásica, en ocasiones se pone excesivamente seria y se intelectualiza de tal manera, que queda muy lejos de generar tales experiencias. En el libro que has citado anteriormente “La seducción de la música” de C. Drösser, aparece una reveladora cita de Tolstoi: La música es la taquigrafía de la emoción.

Rafael García¿Nos podría recomendar un artista de la llamada música culta y otro de la denominada música popular que te guste especialmente y que merezcan la pena descubrir?

El cellista Yo-Yo Ma me parece un músico brillante en muchos sentidos. Interpreta el repertorio clásico con maestría, gusto exquisito y gran capacidad comunicativa, y a su vez se interesa enormemente por otras músicas. Lleva un interesante proyecto que trata de aglutinar las corrientes artísticas de oriente y occidente, con un interesante fondo social.

No me atrevo a citar a nadie en especial de la música popular. Me gustan muchos.

Tienes publicados, que sepamos, otros dos libros anteriores: “Técnica Alexander para músicos” y “Cómo preparar con éxito un concierto u audición”. ¿Nos puedes hacer una breve sinopsis de ellos?

Con antelación a los títulos que has mencionado, escribí mi primer libro, “Optimiza tu actividad musical” publicado en 2011 por Impromptu Editores. Con él comencé esta aventura de escribir sobre asuntos relacionados con los músicos.

“Técnica Alexander para músicos” pretende ofrecer una guía práctica para que el músico encuentre mayor libertad corporal y personal al tocar. Los asuntos esenciales son la postura sana, que aporte ventajas mecánicas al intérprete y bienestar, y potenciar la relación entre lo corporal y lo psicológico. Después de describir las ideas operativas básicas de la técnica Alexander planteo su aplicación práctica por familias de instrumentos (polifónicos, cuerda, viento ..). El libro es el fruto de unos cuantos años de experiencia como profesor de la técnica Alexander. Realicé mi formación en Freiburg (Alemania) 1990-93, y desde entonces me he centrado en aportar mejoras corporales a músicos especialmente, pero también a bailarines y actores.

En cuanto a “Cómo preparar con éxito un concierto o audición”, decir que es la consecuencia de una búsqueda personal prolongada por optimizar tanto la práctica musical (estudio) como la relación con el escenario. La idea surgió tras la tesis doctoral que realicé en el contexto de la psicologóia cognitiva, en la que investigué los procesos de regulación del pensamiento (regulación metacognitiva) que llevan a cabo los músicos al estudiar, y su relación con el rendimiento musical. La primera parte del libro la dedico a plantear las claves que llevan a un estudio más eficaz del instrumento. Me he basado en evidencias de la psicología de la música y la experiencia de reconocidos profesionales. En la segunda parte se aborda la parte psicológica que tiene que ver con la preparación para las actuaciones. El músico, sea de clásico, jazz, moderno … practica sin descanso las obras que va a interpretar en público, pero descuida aspectos que son vitales para manejar la presión que implica subirse a un escenario. El último capítulo del libro lo titulé “El desarrollo personal” porque considero que vencer los efectos paralizantes de la ansiedad escénica, en los casos en los que sucede, supone la reafirmación de uno mismo en ciertos valores personales que quedan eclipsados por la tenaza del miedo al fracaso.

¿Tienes en proyecto algún otro nuevo libro?

Tengo un interesante proyecto en la cabeza … Pero de momento creo que voy a hacer una pequeña pausa para recobrar el aliento. Escribir, es apasionante pero absorbe mucha energía, que ahora necesito dirigir también a mis clases.

Y nada más, salvo dejarte espacio para si deseas añadir algo más para nuestros lectores…

Agradeceros enormemente la oportunidad de hablar de estos temas, y felicitar a “La factoría del ritmo” por expandir los límites y el interés por la música durante todo este tiempo que lleváis en marcha.

Enlaces de interés:

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Ha colaborado en diversas publicaciones musicales, entre las que se encuentran Rockdelux, Hip Hop Life, Hip Hop Nation, Serie B, Metali-k.o., Zona de Obras, Pulse! Latino o Astur Music. También ha hecho radio, colaborando con Onda Cero, Arco FM y Onda Verde Gijón. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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