Oscuridad, pasión y fiestas desmesuradas marcaron la trayectoria de una banda imprescindible.
Borja Figuerola y El Toreh firman una novela gráfica que rehúye de los clichés para relatar el nacimiento y desarrollo de Black Sabath, una de las bandas seminales del Heavy Metal que surgió en el opresivo ambiente industrial del Birmingham (Reino Unido) de la década de los años 60 del siglo pasado.
La historia de Black Sabbath resulta ideal para ser narrada con imágenes. A su iconografía oscura se suma el peso del contexto en el que apareció: fábricas, cielos grises y juventud obrera. Una combinación que en manos de Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward alumbró un género musical que surgió casi por accidente, pero que creció de forma inusitada en las siguientes décadas.
Con estos mimbres trabajan el guionista Borja Figuerola —autor de referencia en la narrativa gráfica vinculada al rock— y el ilustrador argentino El Toreh, que unen texto y dibujo para relatar el origen de una banda trascedente para la evolución del rock, desde un enfoque más humano que épico. El resultado es una novela gráfica que entiende a Black Sabbath no como leyenda, sino como consecuencia directa de unas vidas marcadas por el entorno, el azar, los excesos y la necesidad de seguir adelante.
¿Cuáles son los puntos fuertes de la historia de Black Sabbath a la hora de plantear narrarla en el formato de novela gráfica?
Borja: La historia en sí ya es muy visual, apta para una road movie con ritmo sobre un grupo de estrellas del rock. Quiero decir, que tiene todos los clichés de la época: cuatro chavales británicos con futuro desigual que se dedican a hacer lo que más les gusta y esto les abre las puertas de una ciudad como Los Angeles y de un país como los EE.UU. y allí ya pierden la testa. Luego, los escenarios: fábricas, cielos grises, juventud obrera, música… Todo esto trasladado a novela gráfica funciona por sí solo. Hay contraste narrativo y visual, atmósfera, y personajes con aristas. No son solo una banda: son la mutación cultural representada por cuatro jóvenes en un momento concreto del Reino Unido, con un contexto muy definido (y gris, insisto). Y todo esto pide más viñeta que palabra.
Parte del relato transcurre en Birmingham y en otros lugares de Gran Bretaña en tiempos históricos. ¿Cómo abordasteis la investigación histórica para plasmar esos lugares y épocas?
Borja: Por mi parte, leer mucho sobre el Birmingham de la época en internet. Entender el momento como una textura, más que como un lugar. Con sus calles, fábricas, pubs y ese clima que tira para atrás si eres del Mediterráneo. No innovo mucho en esto: documentación clásica de la que encuentras en internet. Pero sobre todo intentar entender qué significaba crecer ahí, en ese ambiente, a finales de los 60. No se trata tanto de representar el escenario, sino el estado de ánimo.
En la etapa de documentación… ¿hubo algún momento o evento en la biografía de la banda que os sorprendiera especialmente?
Más que un momento concreto, sorprende la fragilidad detrás del mito. Hablo de Osbourne, que tiene mucho más de supervivencia, casi accidental, que de talento, trabajo, perseverancia, y todas esas cualidades ligadas al éxito. Y el accidente de Tony Iommi, que condiciona su forma de tocar. Esos giros parecen escritos por un guionista, pero son reales, de los que te da la vida sin avisar. De aquellos con los que un día te da por mirar atrás y sorprenderte… Al final, es entender que el sonido de Black Sabbath no es una cuestión estética o sonora, sino una consecuencia directa de sus vidas.
¿Cómo fue el proceso de coordinación entre guiones y dibujante? ¿Ambos participasteis en la etapa de documentación?
Toreh: Se podría decir que cada uno se documentó por su lado.
Borja me entregó el guion terminado, en donde ya estaba toda la información importante. Luego yo me documenté, en parte para comprender mejor el contexto, y principalmente para ilustrar algo lo más coherente posible, teniendo en cuenta la historia real de los lugares, la época y la banda.
Borja: Como dice el Toreh, yo le paso el guion separado por páginas y algún enlace de internet que pueda servirle como referencia, pero luego él se abre camino por sí mismo. Se podría decir que cada uno se documenta por separado. Yo, principalmente leyendo sobre la historia del grupo y él sobre la estética, imagen, etc., de cada personaje, escenario, etc., y en cada momento concreto de la historia.
Black Sabbath tiene una iconografía muy característica (imagen, atmósferas oscuras, riffs legendarios). ¿Esas referencias ayudan o dificultan el planteamiento estético de una novela gráfica como esta?
Toreh: Sin duda, ayuda mucho. Personalmente, no es algo que analicé demasiado de manera consciente, pero la realidad es que en mi cabeza se forma un imaginario muy concreto con los personajes, la música y su historia. A partir de ahí, me dejo llevar por lo que trama me pide.
Ahora, viendo el cómic terminado, creo que, efectivamente, tiene una atmosfera oscura que se relaciona muy bien con todo el concepto de Black Sabbath.
Borja: Ayudan y también son una trampa. Es fácil caer en el cliché de ir de oscuro, las cruces invertidas y todo eso. Se trata de convertir la iconografía en disfraces. La oscuridad de Black Sabbath no es decorativa: viene de lo industrial, lo cotidiano, lo real. Si respetas eso, las referencias suman. Si no se vuelven una caricatura.
¿Supone un reto especialmente complicado ilustrar a personajes tan conocidos como Ozzy Osbourne o Tony Lommi?
Toreh: Es muy diferente a crear personajes ficticios. Primero porque las personas reales suelen ser relativamente “normales”, entonces dista mucho de lo que se acostumbra a hacer en diseños de personajes, donde se busca una iconicidad y una diferenciación bastante marcada entre personajes.
Por otro lado, está el reto de que haya una semejanza con las personas reales. Yo pienso que si se opta por hacer algo muy cercano al realismo, se pierde en materia de expresividad y naturalidad. Por lo tanto, lo resuelvo creando una síntesis de los rostros adaptada a mi estilo de dibujo. El resultado es algo más caricaturesco, en donde puedo trabajar las expresiones de una manera algo más relajada.
Dicho esto, la respuesta es –sí, es un reto- jajaja
¿Hay pasajes en la novela gráfica que se han tenido que adaptar para que la historia funcionara aunque no se ajusten exactamente a cómo acontecieron los hechos en la realidad?
Borja: Sí, inevitablemente. Una novela gráfica necesita ritmo, elipsis y cierta síntesos. No se trata de traicionar la historia, los hechos, sino de ordenarlos para que cuenten algo con sentido. De seleccionar qué contar, qué no, quién aparece y por qué, quién no, etc. A veces comprimes eventos, otras fusionas momentos o intervinientes. Es el mismo pacto que hace cualquier relato basado en hechos reales: ser fiel al espíritu aunque ajustes la cronología. Modificar la forma para reflejar el fondo.
¿Qué equilibrio buscasteis entre narrar la historia de la banda y ofrecer momentos más introspectivos o simbólicos?
Toreh: Lo que más me gusta de este cómic es ver constantemente en qué estado de ánimo se encuentran los personajes y cómo impacta en ellos cada acontecimiento. Diría que hay un gran equilibrio en ese aspecto, que lo aleja de ser simplemente una lista de sucesos profesionales.
Borja: Interesaba que la historia fuera en una dirección: hacia adelante. Pero también que respire. Sabbath no se entiende solo desde lo que pasa fuera (giras, discos…) sino desde lo que pasa dentro: miedo, presión, juventud, identidad… Ahí entran los momentos más simbólicos. Son pausas que, bien colocadas, dicen más que una cronología exhaustiva y fidedigna.
La trayectoria de Black Sabbath está marcada por excesos, pérdidas, éxitos, frustracciones y grandes retornos. ¿Cómo se trabaja ese contraste narrativo en una novela gráfica sin caer en el sensacionalismo?
Toreh: Creo que la clave está en no exagerar demasiado, y enfocarse en transmitir algo real. También el humor está muy presente y permite generar un mejor ritmo.
Borja: ¡Cómo me gusta que el Toreh diga lo del humor! Me encanta meter dosis de humor.
Centrándonos en ese contraste, se trata de quitarle épica barato. Los excesos están, desde luego, pero no como espectáculo, sino como parte del desgaste. El contraste funciona mejor cuando lo tratas con distancia, sin enaltecer ni criticar. La vida de una banda como Black Sabbath ya es lo suficientemente intensa como para no tener que subrayarla.
Una novela gráfica, por su propio concepto, no puede plantearse abarcar de forma detallada la carrera tan extensa de una banda como Black Sabbath. ¿Qué criterios seguisteis para dejar fuera parte de las vivencias y experiencias del grupo?
Borja: Busco momento que expliquen el todo, que hagan continuar la historia. No una lista de hitos, sino momentos clave: decisiones, accidentes, cambios de rumbo, apariciones de personajes… lo que se queda fuera no es por no ser importante, pero no todo suma en términos narrativos. A veces contar menos también es la única forma de contar mejor.
Qué tipo de público creéis que disfrutará más de esta obra… ¿fans acérrimos o un público más generalista?
Toreh: Es una obra que puede ser disfrutada por cualquier persona. El público general puede descubrir la historia de la banda mientras disfruta de una buena lectura, y los fans tienen la oportunidad de visualizar esos eventos que ya conocen, dentro de una versión completamente nueva, reinterpretada en un formato tan interesante como lo es el cómic.
Borja: Idealmente ambos, pero por caminos distintos. Algún fan encontrará capas, guiños y lecturas entre líneas. Algún otro fan lo criticará porque no lo verá lo suficientemente digno. El lector generalista puede entrar sin necesidad de saber de discos o canciones. Si la historia funciona, debería sostenerse tanto para el fan como para el casual.
¿Qué esperáis que el lector se lleve consigo una vez leída la obra?
Toreh: Ojalá se contagie un poco la energía creativa que tenían estos chicos, pese a sus circunstancias.
Borja: Poco más que entretenimiento, y si le interesa la banda y le aporta algo que desconocía, más allá de pasar el rato, pues genial.
Y ya para finalizar… ¿Cuáles son los próximos proyectos, en equipo o por separado, en que estáis trabajando?
Toreh: Yo estoy trabajando como artista conceptual en Tenebris Somnia, un videojuego de terror que verá la luz este año, y en un comic más personal, como autor integral. Ya revelaré más en el futuro.
Borja: Hay varias cosas en marcha y en distintas fases. Proyectos que orbitan alrededor de la música y otros que se abren a nuevos territorios narrativos. Como en los viejos músicos, mejor dejar que el ruido llegue antes que el titular.
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Redbook Ediciones: https://redbookediciones.com/
Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo Número 26 (sección: ).
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