Nevermind Trio: Un momento nuevo, con música nueva

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Observaciones: Fotos de Pedro B. Mayor Saveedra, aparecen por cortesía de Nevermind Trio

Nacieron para hacer un tributo a Nirvana desde el jazz, pero han decido continuar adelante con su propio repertorio, ahora ya tienen su segundo álbum publicado.

Nervermind TrioUn grupo vasco de jazz, formado por Jorge Abadías a la guitarra, Aritz Luzuriaga al contrabajo y Hasier Oleada a la batería.

Inicialmente fue un trío ocasional y experimental, unido por su pasión por el grupo Nirvana y que en el año 2010 publicó un álbum “Deconstructing the songs of Nirvana” en el que traslada al lenguaje del jazz algunos de los temas más populares de la banda de Kurt Cobain.

Pero la unión entre los músicos fue fraguando y se convirtieron en una formación estable con su propio repertorio, de lo que es muestra su segundo álbum, “Be”, publicado en fechas próximas por el sello Errabal Jazz. Además han realizado un reciente cambio de nombre, pasando de Nervermind People o Nevermind Trio.

Con motivo del lanzamiento de “Be”, hemos entrevistado a la banda:

¿Cuándo nació Nevermind Trio? ¿Qué os impulsó a crear el proyecto?

El proyecto nace tras haber coincidido como estudiantes del conservatorio en San Sabastián. Que fue el punto de encuentro de muchos músico de diversa procedencia.

En aquel momento, comenzamos a funcionar como trio en un circuito local, llegando a trabajar en diferentes contextos como amenizaciones e incluso bodas.

Ante la perspectiva de unos meses de verano del 2009 cargadito de compromisos de este tipo, decidimos encarar el trabajo de manera que resultara un reto y una oportunidad para aprender. Qué mejor oportunidad para ello que, tomándose ese trabajo en serio, preparando diferentes repertorios, y aprovechando así esa oportunidad para estudiar.

En ese trayecto, además de lo que posteriormente se convirtiera en el primer álbum del trio, en el que nos atrevemos a interpretar la música de Kurt Cobain y de Nirvana, montamos la música del disco “Bright Size Life” de Pat Metheny.

Con mayor o menor éxito, ese camino realizado supuso una oportunidad para conocernos, así como una manera para estrechar nuestros caminos.

¿En qué grupos habéis participado antes de Nevermind Trio?

En un momento tan delicado como este, y en una profesión tan inestable como esta, para “sobrevivir mínimamente”, uno tiene que lanzarse de lleno a la “promiscuidad musical”.

Llenar el puchero, en este contexto, es una labor que no puede realizarse con un único proyecto. Por lo menos en este país. Y si fuera así, no sé si este sería mi sueño convertido en realidad. Dudo de ello. Además de acostumbrarse a “tener que realizar” todo tipo de trabajos, y tener la suerte de tocar en grupos o con gente tan dispar, uno le coge gustillo a “tener que cambiar de chaqueta” con tanta asiduidad.

Por lo que unos y otros nos encontramos ante la idea de tener que realizar otros trabajos o tocar con otros artistas.

Por ejemplo, y además de dedicar tiempo a la enseñanza, entre nuestras colaboraciones se encuentran las realizadas con músicos como Iñaki Salvador, Bob Sands, Mikel Andueza, Chris Kase, reparos como KaseO, Lírico, o cantantes o cantautores como Mikel Laboa, Ruper Ordorika, Gari o Mikel Urdangarin.

¿Actualmente participáis en otros proyectos musicales?

Sí, sin duda. Por lo anteriormente expuesto. Quisiéremos satisfacer nuestras necesidad materiales y espirituales.

Vuestro primer álbum hace una revisión del disco “Nevermind” de Nirvana en clave free jazz. Me gustaría que nos hablaseis sobre vuestro pasión por Nirvana y qué os llevó a afrontar ese proyecto tan original…

Por una parte me gustaría reseñar que ese disco de Nirvana forma parte de mi memoria musical y sonora. Yo nací en 1979, por lo que cuando fue publicado este disco, estaba inmerso en la adolescencia. Un momento muy importante en la vida de todo ser humano.

Con esta realidad entre las manos, siempre habia soñado con un momento así. Quiero decir que la suerte de poder deconstruir una música tan importante en mi vida, tenía un doble poder: por una parte, realizar este trabajo de análisis y creación sobre algo tan estrechamente ligado a lo personal, a mi vida, y los momentos que esa música acompañó, y por otra parte utiizar, desde la “madurez”, todos los conocimientos y herramientas adquiridas con el tiempo para semejante labor. Con ese componente emocional, tiene su impacto. Casi más a posteriori, cuando uno lo recuerda, o lo cuenta, adquiere otra dimensión. Otra relevancia. Porque en el momento puntual, uno tampoco tiene demasiada oportunidad para darse cuenta de nada a tiempo real.

Nervermind TrioAhora, ya con algo de distancia, ¿cómo veis aquel disco?

La verdad es que con el paso del tiempo veo aquel momento como algo muy bonito. Dicho así, suena un poco “rosa”, pero la verdad es que me resulta muy bonito, como digo, la idea que hay detrás de pretender hacer un disco de nada, o de tener la osadía de realizar lo que para alguien pueda resultar un sacrilegio.

Es algo maravilloso mirar atrás y darse cuenta del camino realizado. Mirar ese álbum de fotos en el que hay momento pasados, que parecen vividos por otra persona. Que están lejos, pero que forman parte de lo que uno es. Y que le han traído hasta aquí.

Escuchando vuestra música se perciben influencias del jazz y del rock… ¿Cuáles son vuestros artistas favoritos de uno y otro mundo?

Lo único que puedo decir es que nos gusta cualquier música realizada con el corazón. Y en este sentido diría que hay dos tipos de música, plagiando al erudito músico: La música “buena”, y la música “no buena”. Creo que la música (me refiero a la “buena”) sólo puede hacerse de una manera: con el corazón.

Por esto mismo, influencias muchas e infinitas. Cuantas más mejor, pero sólo si son de calidad. Músicos como los aquí mencionados, todos ellos: Nirvana, Pat Metheny…toda la música que forma parte de nuestra formación personal y musical, si es que existe diferencia entre ambas.

En este nuevo álbum las composiciones son vuestras… ¿Qué os ha supuesto el reto de crear los temas y dar forma al álbum con vuestras propias creaciones?

Es fruto del trabajo en común. Tanto en directo como en el local de ensayo, además de aprender los unos de los otros, tratando de ser consecuentes con nuestro momento y compartir lo vivido y lo digerido en todos lo sentidos.

Poder contar con todo esto, y más en los tiempos que corren, que todo parece que está en contra, es todo una aventura.

Vivimos un momento de instantaneidad vacua, de una inmediatez que va en contra de poder realizar una labor de este tipo. Que tres amigos se junten en el local de ensayo, sin ánimo de lucro y “por amor al arte”, e inviertan su tiempo y dinero en algo que hasta la fecha no les ha revertido más que satisfacción personal y autorealzación es una locura, visto desde fuera.

Por eso es un auténtico placer además de un gran lujo poder disponer de esta oportunidad. Yendo a los más concreto, el escribir canciones pensando en las personas que la van a ejecutar, es algo increible. Ese conocimiento mutuo convertido en una ventaja a la hora de “usar” de esas herramientas con las que uno sabe que dispone. Como se suele decir, “no hay con saber de las limitaciones de uno mismo”, pues esto llevado y compartido se puede convertir en algo genial.

En “Be”, además de temas orijinales, hemos querido tocar dos versiones. Una es el “Stabat Mater” de G. B. Pergolesi y la segunda es un número (“The Oxcart”) de la obra “Cuadros para una exposición” de M. Mussorgsky. Lo demás han sido composiciones, espejos de el momento en el que fueron registradas.

En la explicación que se incluye en el libreto sobre el tema “Azkenengo Waltza” se cita a Mikel Laboa, con el que tuvo la oportunidad de trabajar vuestro batería Hasier Oleaga… Laboa es toda una leyenda de la música. ¿Qué nos puedes contar de aquella experiencia? ¿Cómo era en las distancias cortas?

Fue un momento que tengo guardado en mi memoria como si guera una piedra preciosa. Uno de esos recuerdo que uno guarda en ese rincón en el que sólo guarda “lo sagrado”. Por decirlo de una manera. Fue algo tan especial…como pienso que Mikel lo era. Y cada momento compartido con él, era.

Una mezcla de magia, de misterio, y de una comicidad absoluta además de una comunicación directa no hablada. Que apela a lo sensorial, y no a lo evidentemente expresado, a lo puesto límites mediante palabras concretas, caracteriza el recuerdo que tengo de mi relación con Mikel.

En la información que ha difundido vuestro sello sobre el disco, se destacan las armonías que aporta Jorge Abadías con su guitarra, que permiten movimientos con mucha libertad para los otros dos músicos… ¿Qué nos podéis contar sobre el planteamiento armónico de vuestras piezas?

La armonía de cada tema es especifica. Acordes y líneas dispuestos para aportar el sabor concreto de cada tema. La cosa no va de poner un acorde menor aquí y otro allí, si no de utilizar estos en función de lo que significa cada parte de las canciones. Intentamos que cada tema tenga así su propio color y desde esa diversidad crear un único sonido, el que le corresponde tal y como nosotros lo escuchamos.

¿Qué tal están funcionando los conciertos de presentación de vuestro nuevo álbum?

Muy bien. Lo único es que en estos tiempos tan marcados por lo económico, resulta complicado conseguir actuaciones con unas condiciones mínimas.

Teniendo en cuenta este momento tan extraño, me gustaría decir que es ahora cuando la sociedad más necesita soñar, y “dejarse llevar” por un momento. Ver que otra realidad es posible, porque si no es así…¿qué nos queda?

…como decía Lorca, en una isla desierta, en vez de poner un bocadillo en la mano de ese hipotético hombre, “solo y hambriento”, pondría medio bocadillo en una mano, y un libro en la otra. La cultura es lo único que puede salvarnos de esta situación.

Nervermind TrioAhora que se ha publicado este disco… ¿Cuáles son los próximos planes para el grupo?

Después del trabajo realizado con este segundo trabajo, nos encontramos totalmente inmersos en la grabación de lo que será el tercer disco de la banda.

En este nueva etapa, además del trío, participa Julen Izarra con los saxos soprano y tenor.

Seguimos en el mismo camino, tratando de reflejar en la música nuestro momento personal, por lo que nuestro crecimiento personal queda reflejado claramente en nuestra música. En este sentido, solemos decir que lo registrado en los discos son fotos del momento vivido. Por eso escuchar una vieja grabación es como ver y observar un viejo álbum de fotos. Y verse a uno en el pasado.

Nos encontramos en un momento nuevo, con música nueva, todo ello compartido con un gran músico que además es un gran amigo. Todo esto es una gran suerte que deseamos cuidar como se merece.

¿Os gustaría añadir algo más para nuestros lectores?

Creo que eso es todo, por ahora…

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Arco FM, Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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