Rock The Coast 2019: Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]

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Un festival referente internacional desde el Sur oriental de Andalucía ya es una realidad continuista. Se celebró en el Marenostrum Music Castle Park de Fuengirola (Málaga). Culminamos este amplio reportaje con la visión de nuestros colaboradores en esta segunda entrega.

Continuamos relatando lo acontecido en la edición 2019 del festival Rock The Coast.

Si quieres leer la primera parte de este reportaje, puedes leerla en: “Rock The Coast 2019: Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [1ª Parte]“.

Viernes 14 de junio.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Resonaban las melodías y acordes atronadores de la noche anterior en nuestra memoria, aún sin dar crédito del gran poder de convocatoria del rock. Por la cantidad ingente de personas que acudieron como público a presenciar las descargas de la primera jornada oficial del festival Rock The Coast. A pesar, de siempre tener la sensación, de estar en el punto de mira o no gozar de la predilección por parte de los grandes medios, que sí suele plasmarse por contra en los controvertidos y en más de una ocasión focos de polémicas de diversa índole: reality shows de todos conocidos o música ligera más “convencional” o comercial en cuanto a sonido e imagen más “edulcorada”. Pues el rock a pesar de arrastrar esta “leyenda negra”, con sus crisis y altibajos, siempre ha mantenido un público fiel y la escena musical en España, concretamente, ha ido mejorando tanto cuantitativa como cualitativamente hablando a lo largo de los años. Y la provincia de Málaga, es ejemplo de ello, por la cantidad de salas, bares musicales, festivales, conciertos, artistas, medios y organizaciones e iniciativas populares que apoyan al rock en sus distintas vertientes de forma fiel. Fuengirola, no quiso estar a la zaga, y gracias al trabajo y esfuerzo de Madness Live! nos anuncian que habrá una continuidad más que merecida por tierras sureñas.

El día anterior había sido muy trepidante, por lo que decidimos repartirnos el trabajo de poder cubrir lo máximo que pudiéramos humanamente presenciar en vivo. Y es que los horarios se cumplieron a rajatabla, la expresión de “puntualidad inglesa” se quedaba corta y ya se sabe, que en este tipo de festivales, con más de dos escenarios, en concreto tres, si pestañeas, te puedes perder algo muy digno de ver, oír y disfrutar con los cinco sentidos (más cuando tienes que estar comiendo a la par, para repostar fuerzas, por cierto, se agradecieron muchos las gradas supletorias instaladas en este sentido).

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Para que no se quedase en el tintero empezaré esta segunda parte de mi crónica, con el recuerdo aún vívido de todas las sensaciones positivas que se generaron el día anterior y las expectativas con el grandísimo y esperadísimo aliciente de no perder de vista el gran “reclamo”, por otra parte histórico, del evento, que para la mayoría de los 15.000 asistentes aproximadamente, que nos pudiéramos citar por jornada, era sin duda el poder disfrutar de Ritchie Blackmore liderando una vez más Rainbow en un concierto exclusivo por tierras españolas. Tras una más que dilatada o larga espera, que muchos fans de la saga Purple, teníamos pendiente desde hacía años, varias décadas.

El día anterior, tras las sorprendentes actuaciones de los germanos Scorpions y la banda sueca Europe, sobre todo por copar las horas claves y finales cuando ya caía la noche, me resistía a no disfrutar al menos, aunque fueran unos minutos de las descargas que tenían lugar en el escenario del castillo o castle stage. Este fue el caso de las descargas por ejemplo de Aborted o Angel Witch. Y traté de combinar las actuaciones en un ir y venir incesante entre los escenarios: main stage 1, main stage 2 y castle stage, como pude y mereció muchísimo la pena, aunque tuve que sacrificar parcialmente algunas de las descargas interesantes detalladas aquí. También, apoyándome en la labor difusora que sabía y tenía en cuenta en esos mismos momentos realizaba mi compañera de marras por su mano. En el caso de Aborted, la sensación compartida por muchos “viajeros” en el extenuante ejercicio que a veces que significaba, sortear la costosa pendiente de acceso al castle stage. Fue como la de pasar del cielo de noche estrellada y con la luna muy presente, presidiendo un lugar de excepción con respecto al orbe, cada vez más protagonista y testigo mudo del mágico momento que sucedía a orillas del Mediterráneo. A un dulce y cálido infierno, pero infierno, al fin y al cabo, tanto de sensaciones, colores, sonidos y que alegremente disfrutamos como sólo los rockeros podemos hacer, como ya avisaron Barón Rojo desde el 82 con su famoso tema “Los Rockeros van al infierno” o inclusive sería más propio citar la canción “El baile de los malditos” del 85. Y es que cualquier esfuerzo mereció la pena, porque en líneas generales, hubo un nivel muy grande en cuanto a calidad, independientemente, del escenario que le tocara actuar a muchos grupos.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Quizás, el impulso que me llevó a presenciar una parte de la descarga de los históricos belgas del grindcore y brutal death, Aborted. Además, del eclecticismo musical que me caracteriza sin complejo alguno, fue sin duda el entrañable recuerdo, que muchas de estas bandas me evocan. Cuando, la escena brutal death, no era tan conocida o reconocida, por lo menos en España. Y gracias a distribuidoras con espíritu DIY, algunos con la actitud de siempre querer conocer y abrirte a sonidos y propuestas nuevas, pudimos saber de bandas interesantes, por ejemplo, provenientes de la escena estadounidense, conocida como NYDM o New York Death Metal como los precursores del género brutal death para muchos: Suffocation, junto a bandas fundamentales de estos ritmos más extremos como Immolation o Incantation. Aún conservo estas k7 y más significando algo tan importante como es la difusión, siempre por canales alternativos. Algo que el mundo del punk hizo muy bien y que luego en otros géneros, como el que nos ocupa, el brutal death y ramificaciones, supieron llevar de forma rigurosa y apasionadamente a buen término. Y por uno, que modestamente gestiona desde hace años y a duras penas, pero también con muchísimas alegrías, satisfacción y orgullo una distro no comercial y con espíritu DIY [Collector’s Series DIY], la verdad que es algo gratificante, como algo underground al final sin perder su esencia, se puede mantener en círculos más amplios y profesionales. Si la evolución implica mejora y expansión, en cuanto a mejoras de las condiciones de los músicos y la divulgación en sí, bienvenido sea y el que suscribe siempre se alegrará. Ya digo, entre esas cintas, que cayeron en mis manos al más puro espíritu “Hazlo Tú Mismo” [HTM] o “Do It Yourself” [DIY] entre los que se encontraban interesantísimos proyectos, muchos de ellos con origen en el último tramo de los 80 o que se desarrollarían sus primeros pasos a partir de principios de los 90, al menos la mayoría. Bandas inolvidables que muchas de ellas, siguen en activo, con los consabidos cambios en su line up o formación, salvo alguna excepción como la banda suiza, fugaz y extinta Sickening Gore o el grupo sueco también extinto Necrony. Sin olvidar, en este flashback mío personal de la música extrema, a la banda también sueca y muy camaleónica, por las de veces que cambiaron de nombre y ligeramente de estilo, Hetsheads (en el presente, Blackshine más orientados al Thrash metal). Tantísimos nombres se me vienen a la cabeza, tales como los también suecos Mercyless o por parte de la escena belga, el black y viking metal practicado por Ancient Rites y la contundencia extrema del death más brutal y sin artificios que valgan de Aborted. Volviendo al presente, del dulce infierno a base de la potencia extrema que ya habían dejado constancia en giras cercanas, como las del disco del año pasado “Terrorvision”. Fueron sucediéndose canción tras canción, entre las que pudimos desgranar algún tema del trabajo más reciente referido. Así en su tramo final sonó la canción con la que armaron el duro videoclip “Squalor opera” o la también contenida en su último disco publicado hasta la fecha “A whore D’oeuvre Macabre”. Otros temas en donde el fundador y carismático cantante Sven De Caluwe, lució como un auténtico ciclón sobre el escenario toda su potencia vocal sin dejar cuartel al reposo, acto tras acto, canción tras canción, vomitó fuego transformado en sonido, dejando los temas más cañeros del grupo de los últimos tiempos para el final, tales como: “Sanguine verses (…Of extirpation)”, “Threading on vermillion deception” o “The saw and the carnage done”. Los enfervorizados fans, la Aborted Army ataviados con sus ropajes de cirujanos sanguinolentos y gore, disfrutaron de lo lindo con tan maña actuación. Me consta, que inclusive había hasta algún que otro amigo sanitario entre el público, pero entre tanta multitud, por desgracia no pude coincidir con él. Otra vez, será… Eso espero Wen. Y es que no paré un solo instante, fue por momentos extenuante, pero eso sí, muy gratificante. Curiosamente, pude ser testigo de excepción, de cómo los sanitarios que andaban apostados cerca del castillo, miraban con extrañeza a estos otros singulares y excéntricos “compañeros”, al término de la actuación de Aborted. La verdad, que hubo momentos impagables. Fue muy simpático.

La otra banda con la que me tocó lidiar con las susodichas carreras improvisadas o podríamos denominar humorísticamente “extreme sprints”, fue Angel Witch (castle stage), que por desgracia coincidiría con la soberbia actuación, que estaban desarrollando en ese momento Europe (main stage 2). Al igual que había ocurrido anteriormente con Scorpions (main stage 1) y Aborted (castle stage). Pero este tipo de coincidencias y situaciones, en carteles tan amplios y variopintos en cuanto a propuestas musicales, dentro de los géneros y subgéneros del metal, es lo más normal en estos eventos. Y los más eclécticos en este sentido, deben a veces tomar decisiones drásticas para al menos poder disfrutar, aunque sea parcialmente de ciertas actuaciones.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]La histórica banda británica Angel Witch, venían con la vitola histórica de representar al movimiento conocido como New Wave British Of Heavy Metal [NWBOHM] que tantas alegrías nos dio y afortunadamente, muchos de sus pioneros e intrépidos representantes, siguen vigentes y en activo a día de hoy. Tales, como Def Leppard, Venom, Diamond Head, Praying Mantis o Iron Maiden, por citar algunos. Eso sí, quizás con distinta suerte, en cuanto a poder de convocatoria o relevancia mundial. Pero lo que es a un servidor, sí que le importa y pienso que precisamente, sin bandas como Angel Witch o los propios Venom, en lo que respecta a la rama más oscura y relacionada con el black metal, quizás el desarrollo o evolución del propio movimiento de la NWBOHM, no hubiese sido lo mismo. Y por tanto, su heroica y creativa pionera propuesta, merece su lugar de reconocimiento en la historia del rock. Con este tipo de formaciones, es como teletransportarse a otra época, a sonidos de la incipiente década de los 80, cuando acababan de publicar su gran disco de debut, conocido con el propio nombre de la banda “Angel Witch” (1980).  De hecho, es considerado un trabajo musical icónico dentro de la propia New Wave British Of Heavy Metal. De aquella etapa, el único miembro histórico y fundador del grupo es el cantante y guitarrista Kevin Heybourne. El último trabajo discográfico publicado por la banda fue el disco “As above, so belove” (2012). De aquel disco, tan sólo queda en el line up actual de la banda, junto a su líder y fundador, el bajista Will Palmer. Y en su bandcamp, pudimos descubrir que habían reeditado el año pasado, en vinilo de color rojo transparente y carpeta abierta, el LP de debut, en edición de coleccionista, publicado en su día en 1980. El peso de la actuación lo llevó sin duda los temas del emblemático debut, destacando su momento álgido el tramo final de la actuación, en donde tocaron además el tema “Baphomet”. Originario de su demo de 1978, se convertiría en parte del séquito de bandas y temas emblemáticos que conformarían el recopilatorio “Metal for muthas” (1980).  Dicho álbum llegaría al Top 12 de listas británicas y daría lugar a una gira legendaria, en donde Iron Maiden serían los cabezas de cartel. En dicho disco aparecieron también temas de otros grupos históricos que contribuyeron al crecimiento de la New Wave British Of Heavy Metal, tales como Samson o Praying Mantis. Por todo ello, sigo reiterando que era un viaje a un tiempo en el que todo fue posible y sin el cual, muchos aquella noche quizás estuviéramos haciendo cualquier otra cosa distinta. Pero si historia tenía “Baphomet”, con los temas que tenían reservados para el final de la actuación: “Angel of death” y especialmente “Angel Witch”, ya se rozó la locura, el éxtasis, pogo incluido, fue el colofón perfecto para la actuación de un grupazo mítico y de leyenda. Los londinenses se despidieron a lo grande, de sus fans que se sabían todas las canciones, además de bastante público sorprendido gratamente, que supo apreciar la suerte de haber presenciado una actuación única. En donde, la banda Angel Witch creó unas atmósferas muy acordes a las murallas del castillo que la acogía. Por momentos, los gemidos de sus guitarras recordaron algunas influencias de Black Sabbath. Fue una gran actuación, a pesar de ser los últimos compases del festival y los primeros síntomas de agotamiento comenzaban a aflorar, por muchas ganas e intensidad que le pusieran los grupos y el público asistente. Y aún quedaba otro plato fuerte: Carcass en el main stage 1.

Quien diría, que ya dejamos la hora de las brujas bastante atrás y que rondaban las 1:00 a.m. Carcass desplegó su gran arsenal, sin importarle que los watios de potencia pudieran perturbar la cercana morada del dios Neptuno. Que irrupción hicieron en el festival, lo raro es que no se produjera un maremoto, porque el recinto conocido como Mare Nostrum y que hace referencia al Mediterráneo, no dejó de vibrar al paso de la demoledora apisonadora sónica de Carcass.

Desde un primer momento sonaron temazos como: “316L grade surgical steel” o “Burried dreams” que sirvieron para abrir boca. La banda británica de death metal con tintes melódicos, dejó claro que no se había olvidado de sus orígenes más en onda grindcore, menuda tralla metieron. Precisamente, le seguirían dos temazos que abrirían aquel disco fundamental en la evolución del grupo “Symphonies of sickness” (1989): “Exhume to consume” y el archiconocido en el género “Reek of putrefaction”. Sonidos que ya hacían entrever su giro hacia el death metal, pero manteniendo la esencia goregrind en la última canción referida. De su disco debut “Reek of putrefaction” (1988) y por tanto la onda más rápida y grindcore, sonó “Genital grinder”. También, sonaría uno de los videoclips más populares del grupo: “Unfit for human consumption”. Para volver a dos temas provenientes de otro de los discos de cabecera de la banda de Liverpool, “Heartwork” (1993), por entonces en el emblemático sello de metal extremo Earache Records: “This mortal coil” y “Death certificate”. Acabarían por rematar su set con temas muy conocidos del grupo como: “Black star” y la irónica con guiño al título icónico compuesto por Neil Young: “Keep on rotting in the free world”. El acabose o armagedon lo anticiparía el repertorio de temas imprescindibles como: “Corporal jigsore quandary” y los himnos de la banda “Rupture in purulence” y “Heartwork”. Hubo un sismo en plena Costa del Sol y tan sólo nos enteramos los afortunados que asistimos absortos a tal descarga de sonido, y hablaban del muro de sonido. Carcass derribó el muro y volvió a construir uno más alto y resistente, que soportara sus propios envites sónicos colaterales.

 Sábado de 15 junio.

Pues con todo lo relatado hasta ahora y aun recorriendo nuestros tímpanos, con pocas horas de descanso nos disponíamos a repartirnos en los distintos escenarios para cubrir el máximo posible. Sin dudarlo me sitúe estratégicamente y aguantando el tipo desde las 18 h. aproximadamente, con Magnum, para luego poder disfrutar de la descarga de Opeth, pero con la vista puesta a la gran actuación que tendría lugar, no sólo el día sábado 15 de junio, sino para mí, personalmente, en todo el festival: Ritchie Blackmore’s Rainbow.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]La banda británica comandada por el vocalista Bob Catley y el guitarrista Tony Clarkin, desplegó una nueva lección de elegancia y sofisticación, que no tiene porqué, estar reñida precisamente con el buen rock. No todo iba a ser caña pura y dura; también, por momentos, se agradecía una estimulante descarga de buena música progresiva, con esos colores y armonías tan característicos del hard rock heredado de los 70 y la mística; al igual, que Angel Witch, de los que ya hablamos sobre su increíble concierto la noche anterior, de haberse dado a conocer más ampliamente por encuadrarse en su momento en el importantísimo movimiento NWOBHM.

La banda británica procedente de Birmingham, basó su repertorio en discos claves que los mantuvieron en el candelero especialmente en los 80, a pesar de que su propuesta más melódica y siempre un poco al margen de las modas imperantes, con respecto al rock duro o heavy metal más enérgico de dicha década. Por ejemplo, eligieron deleitarnos desde los primeros compases de la actuación, con canciones tan importantes en ese sentido como:  “Wild swan” del disco “Wings of heaven” de 1988. Más tarde, harían lo propio con el tema “Don’t Wake the Lion (Too Old to Die Young)” del mismo disco. Para continuar basando su set list en discos tan fundamentales en su carrera como: “On a Storytellers Night” de 1985 y canciones contenidas en el mismo que compartieron, con todos los asistentes a la calurosa tarde costasoleña, como: “How Far Jerusalem” o “All England’s Eyes”. En estas mismas tesituras, no podía faltar en los momentos claves de su actuación magistral temas como: “Vigilante” del 86 o “Sacred Hour” del 82. De sus trabajos más recientes, antes dejarían caer los temas del disco “Sacred Blood “Divine” Lies” (2016): “Crazy Old Mothers Blood” y el tema que dio título genérico al mismo álbum. Sin olvidar, que hicieron lo propio con el gran tema “Lost on the Road to Eternity” procedente del álbum de idéntico nombre, publicado el pasado año.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Tras una singularmente pausada y enérgica, por momentos, actuación de Opeth, acompañada de bromas y anécdotas apostilladas por el carismático y simpático frontman de la banda, Mikael Åkerfeldt. Tendría lugar, la gratísima y esperadísima actuación, tras 37 años inauditos y podríamos decir inéditos en un contexto, especialmente sensible a ciertas actitudes o manías. Como es el mundillo del rock, en donde ciertos comportamientos, casi siempre suelen terminar pasando factura. Y en cambio, a Ritchie Blackmore, no se le esperaba tal cual, en ese sentido, más bien se anhelaba su presencia. Y es que, a ciertos genios, como suele hacer referencia el refranero español en más de una ocasión, se le puede y se le deben “perdonar” ciertas excentricidades. A pesar de que muchas de ellas, nos dejara con la miel en los labios en repetidas ocasiones: diferencias internas, desplantes, accidentes domésticos o inoportunas enfermedades incluidas, como las del vocalista de Blackmore’s Night, que llevó a suspender, la última de tres ocasiones, en la que sus conciertos fueron programados en Granada, en la gira de 1997. Eso sí, para los fans más insistentes, tuvimos el premio y privilegio de asistir a un mini recital totalmente improvisado en el hotel en donde se alojó en esta última ocasión. Algo que recordaba de manera un tanto agridulce, pero que no dejó de ser un momento muy especial. En aquella ocasión, su música estaba más orientada al folk con aires del medievo y new age, como se “etiquetaba” a toda la música más ligera y relajante que copaba emisoras y hasta espacios televisivos a finales del siglo pasado, como los realizados por el “todoterreno” Ramón Trecet. También, dándose a conocer como locutor y presentador deportivo, especializado en basket y NBA ¡Qué tiempos!

El caso, que personalmente, al igual que muchísimos fans de la saga Purple, procedentes de distintas latitudes, especialmente los españoles, teníamos algo pendiente, y Ritchie lo sabía perfectamente, por lo que junto a su esposa Candice y Ronnie Romero, prepararon algo muy gordo, lo que sin duda fue el gran pelotazo de salida, en cuanto a grandes festivales en territorio hispano. Ya en su momento, debido a problemas distales en sus dedos de la mano o la referida enfermedad de su cantante anteriormente, algo más que una simple maldición y que por desgracia ha arrastrado casi de forma crónica hasta nuestros días: Y la verdad, para alguien que cuenta con 74 años, y es considerado junto con Tony Iommi de Black Sabbath y Jimmy Page de Led Zeppelin, uno de los páter que fundamentó las bases del hard rock con su evolución incluida, hacia el heavy metal, tal y como lo conocemos hoy día, incluidos tantos y variopintos subgéneros. Sin olvidarnos, por supuesto del dios Jimi Hendrix o el verdadero, único e irrepetible rey del rock and roll Chuck Berry y tantos y tantos otros guitarristas fundamentales, para el rock: Eric Clapton, Jeff Beck, Pete Townshend, … Podríamos estar así, varios párrafos más, porque el rock ha trascendido a tantísimas épocas y contextos sociales y culturales, que daría para varios libros. El caso, que es muy digno de alabanza y derroche de superación, que alguien con tantísima importancia para la cultura popular de los últimos tiempos y más concretamente el rock, siga al pie del cañón deleitándonos con su arte. Creo en mi humilde opinión, sin su aportación, nada hubiera sido lo mismo. Quizás hubiera venido otro gran talento en su lugar, eso no se sabe, porque entonces, cuando comenzó a gestar su leyenda, fue un tiempo que estaba todo por hacer y posiblemente, ni fuera consciente de ello y la importancia que tendrían sus riffs y composiciones, ya fuera con Jon Lord y Deep Purple, antes del cisma o Rainbow. Influirían e inspirarían a miles de músicos en los venideros años. Así que con o sin problemas o inclusive, habiendo dulcificado o simplemente adaptado a las exigencias del guion actual su forma de ejecutar el instrumento de seis cuerdas, fue un lujo y un hecho histórico e irrepetible que pocas veces sucederá al menos de la misma forma. La magia volvió a la tierra de Oz, para el caso Fuengirola y el arco iris se hizo dueño de la misma, hipnotizando a los presentes. Ya desde un comienzo, con la obertura: “Land of hope and glory”. El tema británico y de origen patriótico de Edward Elgar sirvió de enlace solemne para la archiconocida y fílmica balada “Over the rainbow” de Harold Arlen, popularizada por Rainbow en el mundo del rock. A partir de ahí, fue un cúmulo de emociones contenidas, había parejas que se besaban, viejos lobos solitarios con estigmas diversos y cientos, por no decir miles de batallas y lides rockeras a sus espaldas, como si fueran teenagers enfervorizados guardando el sitio de las primeras filas, cual tesoro le fueran a robar o vida arrebatar y hasta quien o quienes nos emocionamos, no me ruboriza reconocerlo. Fueron muchos años, y a algunas amistades les faltó tan poquito para estar junto a mí, celebrando aquel instante. Ojalá desde algún rincón del cielo, la galaxia o alguna dimensión desconocida y en forma de algún tipo de energía, percibiesen lo que yo estaba sintiendo allí. Metafísicamente, quien sabe, para estos casos me gusta pensar o sacar la vena más agnóstica. Para colmo, por si los nervios no estaban a flor de piel, el frontman, Ronald “Ronnie” Romero, cantante chileno español afincado en Madrid desde hace años, saltó a la palestra con una camiseta en honor a José Antonio Manzano, fallecido a finales de marzo. Otro duro golpe para el rockerío nacional. Que supo enfatizar y homenajear con orgullo, a un compañero de profesión, cuya sensibilidad y corazón conquistó a varias generaciones del heavy metal nacional. Al igual, que Ronnie, con su desparpajo, talento y tablas en proyectos artísticos como: José Rubio’s Nova Era o Lords of Black. Se ha currado a base esfuerzo y trabajo, además de unas cualidades innatas que lo sitúan en un lugar destacado, a día de hoy, abanderando y representando al rock nacional, junto a un mito y leyenda viviente internacional, como es Ritchie Blackmore y en una formación que por temas legales y de derecho, se tenga que denominar Ritchie Blackmore’s Rainbow o Rainbow (es lo de menos). Desde las picas que pusieron en Flandes, Barón Rojo y salvando todas las distancias y obvias comparaciones, ya era hora, tras muchos intentos y algunas excepciones (Niágara, Manzano, Fernando García y Victory…), se pusiera de nuevo en el concierto internacional a uno de los nuestros. Imaginaros, todas estas sensaciones y pensamientos, y acababa de empezar todo, una jornada histórica para la música en vivo en nuestro país. Del tema “Spotlight kid” se pasó al hit también de la época de Joe Lynn Turner, hecha disco “Difficult to cult” de 1981, basado en el tema compuesto por Russ Ballard, “I Surrender”. Y como mantuvo algo más que el tipo, Ronnie, ya que mencionamos a uno de los emblemáticos cantantes que pasaron por Rainbow y que era inevitable, para bien o para mal que surgieran las dichosas comparaciones. Daba igual que cantara alguna de la época de Graham Bonet o el mismísimo Dio. Los registros y tesituras que manejó Ronnie, sinceramente lo pusieron técnicamente en el nivel óptimo y escalafón necesario, que en su día permitió que aquellas gargantas legendarias tomaran el micro y se lo comieran con pie incluido, al igual que lo estaba consiguiendo el propio Ronnie Romero en el presente más inmediato.

Y de Russ Ballard serían las inmediatas canciones: “Minstread” rescatada de la época de Deep Purple en la que David Coverdale puso la voz original al tema registrado en el disco “Burn” (1974). El otro tema elegido para la ocasión, del cantautor y compositor británico de rock, Russ Barllard, sería “Since you been gone“, que cantaba Graham Bonet, con aspecto a lo James Dean.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Ritchie Blackmore, aunque le daba un punto más relajado al asunto, la técnica y el talento lo conserva a raudales, por lo que transmitió con el instrumento que es lo más importante. O es que vamos a confundir o querer comparar a estar alturas potencia sin control, con técnica y feeling. El aire que se le dé al tema o composición puede ser de lo más variado, pero lo importante en todos los casos, es que nos transmita algo, haya un feed-back y ese intercambio de energía entre los asistentes que abarrotaban el recinto del Mare Nostrum, era premiado de manera espontánea a Ritchie y Cía., con vítores, aplausos y mil gestos de alegría y agradecimiento.

Uno de los platos fuertes estaba por caer y no veas como se hizo sentir, “Man on the silver mountain”, por momentos uno cerraba los ojos y yo no voy a decir que Ronnie imitase o fuese lo mismo que Dio. Dio era un volcán que bramaba, la voz le salía desde lo más profundo y hacía temblar al escenario y todo lo que hubiera cerca de su epicentro, pero es que Ronnie lo hace realmente tan bien, muy dignamente, el resto vuelvo a insistir, las comparaciones son odiosas y con Dio no ha nacido el mortal que lo supere, aunque cierta publicación se empeñe en hacernos creer que hay otros cantantes mejores él. Pues eso, cerrabas los ojos y lo voy a decir, parecía el mismísimo Dio reencarnado, que potencia y escalas, que portento de voz.

Con Ronnie Romero cada vez más crecido sobre el escenario, interactuando en todo momento, con el resto de compañeros, especialmente con Ritchie Blackmore. A veces, gastándose bromas mutuas y de paso desmitificando ese carácter tan frío, calculador y porque no, algo egocéntrico de Ritchie. Sacándole algo más que unas palabras amables o sonrisa, sacándole el lado más humano y cercano. Algo harto complicado, cuando estás ante una audiencia tan exigente, cosmopolita y un recinto abarrotado hasta la bandera, la organización habló, en torno a 15.000 personas.

Era el momento “púrpura” y de nuevo se despacharon con sendos cover de la época de Deep Purple: “Perfect Stranger” y “Black night”.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Tras entre gran intermezzo purpeliano volvieron a descargar material histórico de Rainbow: “Difficult to cure”, seguidas de “All night long” que me hizo recordar cierta descarga de una banda histórica costasoleña, con fuertes raíces fuengiroleñas, que hizo su particular versión hace años, a finales de los 80 en la antigua feria, Nuevo Mundo.   Con “Stargazer” llegaría el delirio, la verdad, es que fue un concierto sin concesiones en ese sentido y si la formación actual de Rainbow de Ritchie y compañía lo bordó, ya con “Long live rock ‘n’ roll”, los cuernos y cánticos se elevaban por doquier y si había alguna duda, para ese momento, Ronnie tenía al público comiendo en su mano.

Aún quedaban los bises, y las bromas del grupo, encabezadas por Ronnie y Ritchie, que hasta hubo momentos en los que se atrevió a pronunciar algunas palabras en castellano. Mostraban carteles con los minutos que restaban para acabar su actuación y lo iban modificando, cambiando las cifras de orden, para retrasar el final todo lo posible. Porque además se les veía muy a gusto sobre el escenario.

Los temas con los que concluyeron esta inolvidable actuación, fueron “Burn” y como no, el tema cuyo riff y acordes son conocidos posiblemente hasta por los no rockeros, “Smoke on the wáter”. Ambos, por supuesto de la banda legendaria Deep Purple, más o menos, casi se puede decir que los temas estuvieron repartidos equitativamente entre Deep Purple y Rainbow. Y nos hicieron evocar tantos momentos de nuestras vidas, tantas anécdotas, por fin muchos de los asistentes, podíamos cerrar el círculo y yo al menos personalmente verlo actuar en eléctrico y sobre un gran escenario, aunque el otro mini concierto, lo recordaré aún más gratamente y menos agridulcemente, a partir del momento en el que ya pude disfrutar de una actuación plena y más amplia del gentleman Ritchie Blackmore.

Restaban grandes actuaciones, para cerrar esta jornada de clausura del gran festival en ciernes y tras la respuesta masiva por parte de público y medios, pedía a gritos continuidad y nuevas ediciones, que esperemos vuelvan a emocionarnos tanto o más, con artistas de la talla que concurrieron a lo largo de estos primeros compases de la primera edición. Estamos seguro que la organización, muy metódica a la hora de hacer las cosas, estarán trabajando desde ya para ofrecernos más espectáculos históricos e inolvidables como los aquí expuestos.

The Darkness era otra gran banda prevista para la noche del sábado 15 de junio. Los hermanos Hawkins, no dieron tregua, desde que se subieron al main stage 2 en torno a las 22:35 h. Rockeando, bailando y haciendo vibrar en suma al público, a base de pura energía y ese toque glam tan característico de la banda. Justin Hawkins se mostró bastante activo durante toda la actuación, interactuando continuamente sin descanso con el público. Que la verdad, se lo pasó de lo lindo con los ingleses. A pesar de la leyenda negra que arrastra la banda, tras haberse convertido desde primera hora en un grupo de los denominados “one hit”. Quizás, sea el afán de superación y ganas de demostrar que llevan mucho rock & roll por sus venas, los espectáculos tan completos que ofrecen. Y la verdad, siempre me gusta ver el lado positivo de las cosas y más si hay sustancia, como es el caso y no un simple montaje comercial. Aunque, por contra tener tan pocos trabajos publicados, a lo largo de estos 16 años, tan sólo seis álbumes de estudio y un directo que presentaron el año pasado, deberían plantearse dar a conocer sus otros trabajos menos exitosos en directo y sacar nuevo material compositivo. Porque la verdad, que la actuación se basó prácticamente en descargar temas del disco de debut en 2003. Sonaron temas como: “Growing on me”, “Black shuck”, “Love is only a feeling”, “Givin’ up” o “Get Your Hands Off My Woman”. Aunque, también nos obsequiarían con temas del disco “The last of our kind” de 2015: los que fueron singles o temas de adelanto en su momento, más concretamente “Open fire” y “Barbarian”. Otro tema que sería bien acogido por el respetable, fue el tema “One way ticket” de 2005 y de los más reciente dejaron caer sobre el ecuador de su descarga “Japanese prisioner of love” de 2017. Para el tramo final, reservaron los temas de alto calibre, precisamente de su hiper recurrente y laureado disco de debut “Permission to Land” (2003): “Stuck in a rut”, el archiconocido “I believe in a thing called love” con los peculiares cambios de octavas y falsetes de Justin, haciendo las delicias de los incondicionales que sacaron fuerzas, para estar botando sin parar y poder llegar enteros al apoteósico final, en el que incluyeron también “Love on the Rocks With No Ice”. La verdad, que las sensaciones fueron muy buenas desde cualquier ángulo que pudiéramos disfrutar del derroche de energía desplegado por la banda liderada por Justin y Dan Hawkins. Y como se suele decir, la fama de banda de directo antecedió a su gran puesta en escena, con lo cual la fiesta fue completa.

Sobre las 23:50, Michael Monroe, el legendario vocalista y multiinstrumentista de Hanoi Rocks, saltaría prácticamente a la hora de las brujas y es que es de esos incombustibles e histriónicos músicos eléctricos que no paran ni un instante, que daría que pensar, si realmente hizo algún pacto con el diablo. Por su estética sleazy muy al estilo californiano y sus estrechas colaboraciones con artistas tan diversos como Guns ‘n’ Roses o Steve Stevens, procedente de la prolífica cantera finesa, que tantos buenos y portentosos artistas de rock cañero han proporcionado a lo largo de décadas. Desplegó toda su actitud punk dando patadas al aire y brincando como poseído, con cada acorde de canciones que eligió pormenorizadamente a lo largo de su extensa carrera, incluso rescatando temas de la época en las que militó al frente de grupos como Demolition 23 y como no, Hanoi Rocks.

Abriría boca con el tema “One man gang” y a partir de entonces, la electricidad de alto voltaje se apoderaría de los presentes, pero cómo no se iba a vibrar con un personaje, que aúna tanto eclecticismo y es capaz de atraer a los aficionados al hard rock más roncarolero, a la par que a los punk rockers e incluso glammies. Eso mismo, debieron pensar los miles de aficionados, que a pesar de las horas, seguían la marcha en el main stage 1, tras la ya de por sí electrizante descarga anteriormente vivida por The Darkness.

El siguiente balazo sería el cover “Shake Some Action” del grupo de garage y blues rock, considerado protopunk, The Flamin’ Groovies. A partir de entonces caerían grandes canciones como: “Soul surrender”, “Old king’s road”, “’78” o “Trick of the wrist”. Sin respiro, comenzarían a sucederse viejos himnos de sus particulares aventuras en Demolition 23 y por supuesto, Hanoi Rocks, como habíamos adelantado. Entrelazados y de la primera banda mencionada con origen en New York, sonaron: “Nothin’ alright” y “Hammersmith Palais”. Mientras, de Hanoi Rocks, sonaron canciones tales como: “Taxi Driver”, “Don’t You Ever Leave Me” y ”Malibu Beach Nightmare” en donde no faltó su icónico saxo. Proclamando el rock más aguerrido, gamberro y guitarrero que sonó en todo el festival, en donde prevaleció más el metal. Aunque dicha acepción, en realidad es el compendio de la fusión, influencia e inspiración en multitud de géneros y subgéneros relativos al rock. Evolucionados, tamizados y actualizados hasta nuestros días. Con lo cual no entiendo a día de hoy ciertas actitudes o recelos “sectarios” o “fundamentalismos” varios. En realidad, nunca los entendí, ahora menos que nunca. Ojalá todos los festivales, dispusieran de una amplia y variada gama de estilos, es mucho más atrayente, divertido y sobre todo entretenido. Para el final, si aun había alguien ávido del rock and roll, Michael y sus chicos, muchos bebiendo de las fuentes mismas más “under” de bandas como New York Dolls o Danzig, se marcarían una versión de una de las bandas southern rock por excelencia de la historia, la Creedence Clearwater Revival y el tema elegido fue “Up Around the Bend”. Y tenía que despedirse con un temazo marca de la casa y sacar su armónica a relucir, no pudo ser mejor elección, que la machacona y rockera “Dead, Jail or Rock ‘n’ Roll”.

Si con The Darkness, hubo un subidón de corriente, con Michael Monroe hubo oscilaciones, derivaciones y hasta golpes de tensión, pero tranquilos, hay cuerda para rato y el rock and roll para nada está muerto, con incombustibles e inquietas figuras como la del finés, queda para bastante tiempo.

Aunque ya iba marchándose público, quedó bastante aforo cubierto, como para acompañar y dar calor a las dos bandas que les tocó cerrar el festival, por un lado, los noruegos Mayhem en el main stage 2 y por otro, la singular banda castellonense Dry River en el castle stage. Dos formas totalmente ambivalentes de entender el rock. Por un lado, la escena más oscura y black metal, precedida de la polémica, controversia y violenta fama que acompaña a la banda Mayhem desde prácticamente sus orígenes a mediados de los 80. Mientras, Dry River, destilan eclécticismo y buen “rollismo” a raudales. Dos formas, atípicas, pero muy respetables para despedir esta impresionante primera edición del Rock The Coast Fest 2019. Con la promesa realizada desde la organización de la continuidad del mismo, para el año 2020 y proyectada dicha misiva en las pantallas gigantes de los escenarios principales. Por cierto, dejaron caer, que habría gratas sorpresas y platos bastante fuertes, así que permanece atentxs. ¡Nos vemos el año que viene en Mare Nostrum, larga vida al Rock The Coast Fest!

Texto por: Ferri.

Fotos por: MB Neave y facilitadas por la organización de Irene Serrano.

Aportación de nuestra fotógrafa y redactora: MB Neave.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]En el castle stage descubrimos a la banda chilena Crisálida, formada en 1997 y liderada por la imponente Cinthia Santibáñez, a la que vimos actuar descalza y ataviada con una especie de túnica que le hacía parecer una princesa de alguna antigua civilización americana. Con una voz potente pero melodiosa, supieron captar la atención de quienes no les conocían. Esta agrupación ha teloneado a bandas como Deep Purple, Asia, Anathema o la propia Tarja Turunen, girando por América latina y Europa. Su estilo mezcla elementos del rock, el metal y la música progresiva, donde las letras tienen como contenido la historia de su tierra y sus antiguos pueblos indígenas, llegando a grabar seis discos entre 1998 y 2015. Tocaron principalmente temas de su último disco hasta la fecha, ‘Terra Ancestral’.

Era la hora de Opeth, que tuvieron una modesta entrada pero en seguida inundaron el recinto con el sonido elegante y oscuro que tanto les caracteriza. Y no era para menos, según las propias palabras del vocalista,  Mikael Åkerfeldt, el miembro más longevo en la banda, estaban algo nerviosos por la esperadísima actuación de Ritchie Blackmore y sus Rainbow, que tocaban justo a continuación. Aunque la peor parte se la llevó Tribulation por coincidir en horario, una lástima tratándose de la banda que es. Volviendo al tema, Opeth, a pesar de que muchos ya estaban guardando sitio en el stage 1, desde donde los veían tocar con cierta distancia, fueron poco a poco introduciendo a la peña en una intensa y emocional atmósfera donde la melancolía, la belleza y la oscuridad se mezclan con lo ambiental, lo progresivo y el death. Aún con un recién sacado ‘In Cauda Venenum’ grabado tanto en sueco como en inglés, los de Estocolmo prefirieron basar su repertorio en clásicos como “Sorceress” o “Deliverance”, de sus respectivos álbumes homónimos, “Cusp Of Eternity” (‘Pale Communion’, 2014), “Ghost of Perdition” de su octavo ‘Ghost Reveries’ o “The Drapery Falls” del sobresaliente ‘Blackwater Park’. Con una voz entre lo brutal y lo meláncolico y una técnica absoluta, el quinteto dio un concierto de 10.

Rock The Coast 2019 : Fuengirola (Málaga), 13, 14 y 15 de junio [2ª Parte]Tribulation era la banda más apropiada tras la descarga ofrecida por sus compatriotas, así que tocaba subir al castillo. Apenas empezaban un cuarto de hora antes que Rainbow pero merecía sobradamente la pena ver su actuación. Para quienes se pasaran por allí seguramente se quedaran hasta el final y con ganas de más, y es que una vez cruzado el umbral quedabas atrapado por semejante espectáculo. Tanto por el sonido como por la atmósfera creada era como hacer un viaje por el inframundo, la luz crepuscular del momento ayudaba también. Con una puesta en escena cuidada al detalle y un sonido elegante, oscuro y desgarrador, entre lo vampírico y lo fúnebre, con grandes dosis de goth que nos introduce en el cine de terror clásico, esta banda nacida en 2005 tiene cuatro trabajos publicados, donde han ido evolucionando desde el death y el black al gothic metal. Aunque no se parecen a nada, beben de fuentes tales como Immortal, Mercyful Fate, Opeth o, incluso, Sisters Of Mercy. Su setlist incluía, entre otras joyas, “Ultra Silvam” de su segundo disco ‘The Formulas of Death’, de ‘The Children of the Night’, el disco con el que se dan a conocer, “Strange Gateways Beckon”, “Melancholia” o “The Motherhood Of God” y de su último álbum, ‘Down Below’, no podían faltar títulos como “The Lament”, “Nightbound” o “The World”. La espectral figura, como si de la misma muerte se tratase, de un Jonathan Hultén danzando y un Adam Zaars sediento de sangre, ambos a las guitarras, junto con la siniestra voz y el bajo de Johannes Andersson y la batería de Oscar Leander hicieron las delicias de los presentes. Seguro que Tribulation reúne tanto a seguidores del metal como del rock gótico y el post-punk. Esperemos que vuelvan a traerlos pronto por estos lares porque, bajo mi punto de vista y el de algunas voces que me llegaron, fue de lo mejorcito que pisó el festival.

Tras ver a Rainbow, tocaba hacer un pequeño descanso e ir a cenar, pero se ve que a casi todo el mundo le dio por hacer lo mismo por las largas colas que se formaron y que nos impidió poder ver a The Darkness, aunque gracias a las grandes pantallas y a que fuimos a la zona del castillo, algo apreciamos desde arriba. La intención era ver también a los noruegos Conception, que allí mismo tocaban. Entre espera y espera llegó la hora de inicio y al llegar al recinto algo pasaba: el micro no iba, los técnicos no daban con la tecla, y así pasó al menos una media hora, lo que hizo que muchos abandonaran el lugar decepcionados… ¡con las ganas que había de verlos! Cuando por fin dan comienzo, lo hacen con “Grand Again”, del EP ‘Re:conception’, intentando dar lo mejor de sí. Le siguieron “Into The Wild”, “Gethsemane”, en las que fueron creando poco a poco ambientación o “A Million Gods”, con un público muy entregado. La banda de power metal progresivo formada en 1989 cuyo único miembro original es el guitarrista Tore Otsby, y que cuenta con la voz melódica del que fuera cantante de Kamelot, Roy Khan, donde iban todos vestidos de riguroso negro y largas faldas, sólo pudo dar un mini concierto a causa del retraso llevado. Sonó el esperado “Parallel Minds” y como broche final “My Dark Symphony”. A ver si próximamente se dejan caer de nuevo, como así han anunciado para mayo de 2020 en dos únicas fechas hasta el momento, y poder disfrutarlos como no pudimos.

Texto y fotos por: Mb Neave.

También puedes ver la galería fotográfica del festival: “Rock The Coast 2019: 13, 14 y 15 de junio, en Fuengirola (Málaga)”.

Más información:

Web oficial: https://www.rockthecoastfestival.es
Twitter oficial: https://twitter.com/rock_the_coast
Facebook oficial: https://www.facebook.com/RockTheCoastFest

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

Ferri
Músico y periodista. Es guitarrista en el grupo punk The Castro Zombies & The Mutant Phlemg, ha colaborado en diversos medios de comunicación, formando parte del equipo de redactores de La Factoría del Ritmo desde hace más de 15 años. También es el director del sello musical independiente Collector's Series, que ofrece cuidadas ediciones de grupos underground, parte de ellas en vinilo.

MB Neave
Fotógrafa y diseñadora gráfica inquieta, que lo mismo se mueve en circuitos musicales, que hace retratos, fotografía urbana, fotografía fetichista...

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