The Missing Stompers: Amor Por La Música

The Missing Stompers: Amor Por La Música
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The Missing Stompers       Ciertamente peculiar es el concepto de este conjunto de músicos, todos bregados en mil batallas, que han decidido unirse para disfrutar y hacer disfrutar a los oyentes con las canciones y sonidos que se gestaron en Nueva Orleans en la época del jazz primigenio.

   Con un planteamiento que enlaza con las orquestas y bandas de aquella época con el gusto por los pasacalles incluidos, este grupo de andaluces hace disfrutar al público con la música, magníficamente interpretada, y le hace pasar un buen rato con un sentido del humor fresco e instantáneo.

   En la actualidad la banda está forma por Arturo Cid (Clarinete, saxofones, canto, flautas exóticas y miscelánea), Alejandro Pérez (Saxo Alto y Voz), Fernando Berruezo (Saxo Tenor y Voz), Julio Pérez (Batería y Percusión), Fernando Berruezo (saxo tenor y voz), Alejandro Pérez (saxo alto y voz), Marce Merino (Guitarra eléctrica, banjo, mandolina, Oud y otros instrumentos exóticos) y Vicente Pascual (tuba).

   Pudimos disfrutar de una de sus actuaciones el pasado verano en los Jardines de Piquío en Santander y desde ese momentos nos decidimos a entrevistarles y acercar a nuestros lectores su propuesta y de paso, la riqueza musical de los primeros años del jazz:

The Missing Stompers

¿Cuándo nació The Missing Stompers? ¿Cómo se gestó el nacimiento del grupo?

La primera vez que utilizamos ese nombre para un grupo fue en 1994, si no me equivoco. Pero lo curioso del caso es que lo primero que hicimos fue una versión de Thelonius Monk. Nuestra idea era hacer un grupo de jazz moderno con tuba en vez de contrabajo y eso es lo que grabamos para Jazz Internacional de Paco Montes en RNE, que mandó la cinta a la UER.

¿Cómo ha ido evolucionando la formación hasta su configuración actual?

   Ya te digo que al principio no pretendíamos ser un grupo de jazz tradicional. Empezamos con una formación un poco loca (trío de trompeta, clarinete / saxo y guitarra eléctrica) y le añadimos la tuba; después todos los demás instrumentos. Si nos decantamos por el jazz tradicional fue casi por casualidad, porque nos salía más trabajo haciendo esta música.

El concepto del grupo parece ser revivir el jazz primigenio de Nueva Orleáns en los primeros años de este movimiento musical. Es de suponer que esta idea surge de vuestra pasión por esta música, pero además. ¿hay un ánimo educativo para con el público o solamente un ánimo de disfrute?

   Creo que uno de los factores que nos han mantenido tantos años cultivando este género es la satisfacción de ver cómo la gente se divierte mientras uno toca jazz. ¡Es jazz y se lo pasan bien! Estoy exagerando, pero hay algo de eso. Aparte de todo, algunos componentes de la banda hemos dedicado gran parte de nuestros esfuerzos a la difusión del jazz y el grupo nos permite poner en práctica esa experiencia fuera de las aulas, llevarla a los escenarios. Es gratificante ver cómo la gente se acerca al espíritu de los años veinte y lo vive con el mismo entusiasmo y la misma ingenuidad que los europeos de esa época.

La elección de las piezas. ¿con qué criterio las hacéis?

   Ya hemos hablado de que The Missing Stompers ha sido un grupo en permanente evolución. Hace un año te habría dicho que escogíamos el repertorio entre los temas más rancios de Nueva Orleáns y la tradición, rehuyendo los standards de Broadway, aunque no somos los típicos integristas del dixieland. Pero la formación cambió con la incorporación de un segundo saxofón, lo que ya no es tan compatible con la primitiva improvisación contrapuntística del estilo antiguo. Para el disco decidimos seguir un criterio más ecléctico; y acabamos seleccionando un repertorio que comprende un siglo de música, desde el himno fúnebre “Free as Bird” (1834) a “Slow Boat to China” (1948). Como se puede observar, el estilo ya no es tan cercano al de Nueva Orleáns y sí más orientado hacia el sonido -más elaborado orquestalmente- de las bandas del período “clásico” de Chicago.

A la hora de seleccionar los instrumentos. ¿hasta qué punto sois fieles a la época de las obras? (Me refiero a si elegís las mismos instrumentos que se utilizaban entonces, o si llegáis al extremo de conseguir instrumentos de época)

   Nada de eso. Como se puede deducir de las respuestas anteriores, no somos tan fieles como parece (excepto con nuestras parejas). El único instrumento de época que utilizamos es una flauta de émbolo de los años veinte. No pasa como con la música barroca; en esa época algunos instrumentos estaban mucho menos evolucionados que los actuales y en cierto modo es “hacer trampa” utilizar los modernos. Pero en lo que respecta al jazz, los instrumentos eran en la práctica técnicamente iguales a los de la actualidad, sólo que lo de ahora son mejores. Otra cosa es que no utilicemos instrumentos ajenos a la sonoridad de la época.

Hace poco tiempo vi en directo a Bon Scott Band, una banda tributo a AC/DC, que en el micrófono defendieron su propuesta ante el ataque de quienes les tachaban de poco originales. ellos reclamaron que lo suyo es una celebración “del mejor grupo de rock del mundo”, que era “muy difícil ser originales haciendo versiones” y no pretendían otra cosa sino organizar una fiesta. ¿habéis sufrido vosotros algún tipo de crítica parecida? ¿os identificáis con el sentimiento que expresaron Bon Scott Band?

   Hay distintas maneras de enfrentarse a esta cuestión y, en mi opinión, todas son igualmente útiles y válidas. Por una parte en jazz existen lo que se dio en llamar “Repertoire Bands”. Estas orquestas intentan, a veces lo hace Wynton Marsalis con la big band del Lincoln Center, reproducir la música de época de un modo fidedigno, llegando al extremo de transcribir las improvisaciones de los discos y a tocarlas nota por nota. Esto tiene su interés desde el punto de vista “arqueológico” y su gracia desde la perspectiva del oyente moderno. Sin embargo, la mayoría de los creadores del jazz clásico se negaron sistemáticamente a este tipo de maniobras. Hubo un intento de “resucitar” el sonido de una de las mejores épocas de la orquesta de Count Basie y resultó un fracaso por la sencilla razón de que los músicos que habían tocado con Basie por aquel entonces, Lester Young entre ellos, se negaron a tocar del modo en que lo hacían antes. Incluso algunos de los “dinosaurios” de Nueva Orleáns reconocieron sin vergüenza haber seguido evolucionando musicalmente con el transcurso de los años, decepcionando a ciertos sectores del público y la crítica que los consideraban el paradigma de la pureza y de “lo auténtico”. Nosotros, tampoco estamos obsesionados con la pureza, aunque hay ciertos límites: no puedes ponerle unas llantas de aleación y un spoiler a un Ford “T” sin que deje de ser un Ford “T”.

The Missing Stompers

En los artículos que he leído sobre vosotros siempre se destaca vuestro sentido del humor. Pero al ver vuestro directo lo percibí como una guinda adicional, y así me pregunto, ¿las bromas que hacéis salen de forma natural de vuestra personalidad o son una ayuda para que el público escuche esa música tan “pasada de moda”?

   En cierto modo el humor sería una guinda innecesaria, porque casualmente esto que estamos llamando música pasada de moda no necesita de ningún aditivo que la haga digerible. El jazz tradicional, por sí solo, conserva una irresistible capacidad de llegar a todo el mundo. El humor en nuestros espectáculos surge, como sugieres en la pregunta, de nuestra forma de ser. Intentaríamos hacer reír al público aunque tocáramos música de Stockhausen. O con más razón si tocáramos música de Stockhausen, pobrecitos. De todos modos, reflexionando sobre tu pregunta, quizá el tocar jazz tradicional, una música que en sí se expresa de un modo bastante alegre, nos permita mezclar el humor con la música de una manera más unitaria.

Tras escucharos me supongo que todos sois músicos profesionales, ¿me equivoco? ¿en que otros trabajos, grupos o proyectos estáis involucrados?

   No te puedes hacer una idea. Aquí hay desde gente (no diré nombres) que toca con grupos de free jazz hasta alguno que ha acompañado a Los Pecos. Muchos de los componentes han tocado en musicales como “Hello Dolly” o “Chicago”. Grabaciones, conferencias, proyectos didácticos, big bands… hay de todo.

Tenéis editado un disco, que incluye un tema propio, y tiene una colección de temas habituales en vuestro repertorio en directo. Pero me gustaría saber si tenéis en mente la evolución del grupo. ¿abarcaréis otras épocas del jazz? ¿seguiréis centrados en esa época y lugar? ¿haréis temas propios?

   La verdad es que ahora estamos en el momento de decidirlo, teniendo en cuenta la variedad estilística que se empieza a dejar ver en nuestro primer disco. En principio no tenemos ningún prejuicio, aunque estamos investigando la música de las bandas que estuvieron a caballo entre el estilo de Nueva Orleáns y las primeras orquestas de swing, grupos más grandes que el típico sexteto pero que no alcanzaron el tamaño de una big band. Es un período muy interesante, poco conocido y al que creo que se puede adaptar bien nuestra formación. Los temas propios supongo que irán saliendo, aunque tampoco nos lo hemos planteado como algo perentorio.

También hacéis pasacalles, algo que también es muy propio de Nueva Orleáns y aquellos años. ¿Cómo disfrutáis más, en el escenario o con los pasacalles? ¿Cómo reacciona la gente ante ellos?

   Los pasacalles son algo, como dices, muy propio de esta música y, aunque esté feo que yo lo diga, el grupo siempre tiene muy buena respuesta a ese nivel. Nos gusta ver como disfruta la gente que pasa y a veces es realmente gratificante comprobar que estás descubriendo esta música a alguien que simplemente iba camino de comprar tomates; pero también es verdad que el tocar por la calle no siempre es lo más agradable. Es un trabajo cansado, en el que a menudo los propios organizadores caen en el error de tratar a las bandas jazz como “charangas”. Con el debido respeto a las charangas, The Missing Stompers tenemos algo más que ofrecer aparte de bullicio callejero y ruido. En general preferimos el escenario; ahí es donde pensamos que el grupo da realmente de sí.

El jazz nació como música del pueblo, siendo denostada por los “amantes de la música culta” de aquel entonces. ¿Qué opináis de los estilos juveniles y auténticamente populares (me refiero a música del pueblo, no a fenómenos comerciales tipo Operación Triunfo), tales como el punk, el hardcore, el heavy o el Hip Hop (donde priman las ganas de expresarse por encima de los conocimientos musicales)?

   La mayoría de nosotros hemos tocado algunos de los estilos de los que hablas. Ya te digo que somos gente abierta; hacemos jazz tradicional como proyecto de grupo, pero a nivel individual tenemos también interés por la música que se hace ahora. Personalmente te puedo contar que a principio de los ochenta estuve en un grupo punk -con el que grabé un disco para DRO-, y que casi todos los componentes de la banda, no sé si todos, han tocado rock. Marcelino Merino -el banjoísta de la banda- y yo hicimos versiones Hip Hop de temas de Thelonius Monk. Y no siempre los que hacen este tipo de música carecen de conocimientos musicales; primero porque ha habido grandes creadores en esos géneros que no necesitaron saber una sola palabra de teoría de música, y en segundo lugar porque hay cada vez más gente a la que le gusta profundizar en lo que hace y que estudia su instrumento a un nivel muy profesional, sobre todo en el ámbito del heavy.

The Missing Stompers

Nuestra revista es leída por gente joven, con muchos seguidores
de los estilos que he citado en pregunta anterior. ¿Cómo les convenceríais para que se aproximen al jazz? ¿Y para vayan a un concierto de The Missing Stompers?

   Si es que tienen algún tipo de prejuicio, les diría que se acercaran aunque sólo fuera por conocer los orígenes de su propia música. En el jazz están el ritmo, las escalas y estructuras del blues, que pasaron al rock prácticamente sin variación alguna. Y hay muchísimos otros factores. Muchos músicos de hip hop norteamericanos saben perfectamente qué relación tan estrecha hay entre su música y el jazz de los 60 y 70, incluso con los ritmos “second line ” de la música callejera de Nueva Orleáns. No es sólo una cuestión de cultura; el jazz se vive y se disfruta con la misma intensidad que cualquier otra música que tenga valor artístico y exprese sentimientos. Y The Missing Stompers ponemos todo nuestro empeño en demostrarlo.

El éxito de Operación Triunfo evidencia el poco valor que tiene la música para la gente. ¿debemos mantener la esperanza los amantes de la música de que ésta sea en algún momento considera un arte y un medio de comunicación y no solo un producto? ¿creéis que merece la pena seguir luchando, músicos como vosotros y aficionados como nosotros, por llevar la grandeza de la música a la gente o lo mejor es aislarse y disfrutarla nosotros?

   Es triste reconocerlo, pero el punto de partida de tu pregunta es bastante cierto. Los ciudadanos votamos a los partidos que nos imponen los comerciantes, aplaudimos y costeamos matanzas y toda clase de crímenes porque esto interesa a los comerciantes. Y la gran trampa es que algunos medios de comunicación -propiedad de esos mismos comerciantes- han conseguido hacernos creer que actuamos libremente. Así que sería una ingenuidad pensar que no iba a pasar algo así con la música. Nunca antes hemos vivido tan sometidos a la tiranía del mercado, a los índices de audiencia, a la manipulación. Los músicos, y los artistas en general tenemos que pelear contra eso. Y no nos sirven las protestas de las ajadas starlettes del pop comercial que reniegan del éxito OT cuando es eso mismo lo que han perseguido toda su vida. El arte tiene la facultad de mantenernos despiertos, lúcidos, dignos. Sería muy triste resignarse y dejar de luchar teniendo en las manos un arma tan poderosa.

Y nada más. ¿os gustaría añadir algo más?

   Ejem, ejem… Sí… ¿alguien tiene el teléfono de el manager de David Bisbal? A lo mejor le interesa un grupo de jazz, ¿no?

   Si quieres sabes más sobre este grupo puedes visitar su página web oficial:

www.missingstompers.com

Entrevista: F-MHop.
Foto del grupo posando y logotipo por cortesía de The Missing Stompers. Resto de fotos por F-MHop
(Fecha de la publicación: 23/01/2003)

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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