Con nuevos conciertos en el horizonte y material en camino, la banda barcelonesa atraviesa uno de los momentos más estimulantes de su trayectoria.
Cristales Rotos es un grupo formado por José Ortiz García (voz, guitarra rítmica y compositor), Amit Wurgaft (batería) y John Curry (bajo y compositor), que nació apenas hace dos años, con el objetivo concreto del llevar al directo las canciones de lo que actualmente están en su disco “Sube Sube”.
Sin embargo, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una banda con personalidad propia, nuevas composiciones y una clara voluntad de seguir avanzando.
En esta conversación, José Ortiz repasa la evolución del grupo, sus influencias musicales, el proceso creativo compartido con sus compañeros y la filosofía que atraviesa sus canciones: encontrar la emoción en los gestos cotidianos, contar historias humanas sin artificios y defender el valor de los discos y las buenas canciones en una época dominada por la inmediatez.
¿Cuándo se formó Cristales Rotos? ¿Qué propició el nacimiento del grupo?
Cristales Rotos nació hace unos dos años con una idea bastante sencilla: formar una banda para llevar al directo las canciones de Sube Sube. Al principio, nuestros conciertos eran sobre todo temas del disco, junto con algunas versiones de grupos que nos gustan y que sabíamos que iban a funcionar con el público.
Pero por el camino nos convertimos en algo más que una banda que tocaba esas canciones. Fuimos desarrollando nuestra propia identidad y empezamos a crear música nueva juntos. Ahora estamos incorporando nuevos temas, explorando otros sonidos e ideas y trabajando en el próximo disco. Cristales Rotos se ha convertido en mucho más que aquella idea inicial.
¿Habéis tocado previamente a la creación de Cristales Rotos, o tocáis actualmente, en otras bandas?
Sí. Llevamos años haciendo música en diferentes bandas y proyectos, así que todos llegamos a Cristales Rotos con experiencia. Ya sabíamos el compromiso que supone: ensayar, grabar, tocar en directo y hacer todo el trabajo que hay detrás. Eso nos permitió centrarnos desde el principio en la música y en descubrir hasta dónde podía llegar Cristales Rotos.
Actualmente ninguno de nosotros toca en otra banda. Cristales Rotos es donde estamos poniendo toda nuestra energía.
En vuestra página web afirmáis que la felicidad está en las cosas cotidianas. ¿Son una inspiración importante para la creación de vuestras canciones esos momentos, aparentemente insignificantes, que os hacen felices?
Totalmente. Con los años te das cuenta de que la felicidad no suele estar en los momentos extraordinarios ni en los grandes gestos. Está en las pequeñas cosas del día a día, esas que a veces pasan desapercibidas.
Esos momentos están muy presentes en nuestras canciones: una conversación, conocer a alguien, despedirse, volver a casa con la persona que quieres. La vida cotidiana está llena de momentos sobre los que escribir si sabes prestar atención.
En vuestras canciones se percibe cercanía y sinceridad en la expresión de vuestras emociones. ¿Cuál es vuestro método para relatar experiencias personales y que conecten con las vivencias propias de vuestros oyentes?
Solemos escribir sobre momentos concretos más que contar toda la historia de alguien. Una conversación, una despedida, un encuentro inesperado… a veces una sola escena es suficiente. Le damos al oyente ese momento y dejamos que imagine lo que pudo pasar antes y después.
Los detalles pueden partir de algo personal, pero las emociones casi nunca son solo nuestras. Ahí es donde otra persona puede reconocer algo de su propia vida y hacer que la canción también sea un poco suya.
En las canciones de álbum habláis de deseo, nostalgia, búsqueda personal y relaciones humanas. ¿Creéis que este disco refleja una etapa concreta de madurez emocional en vuestra vida?
Sin duda. No creo que hubiéramos hecho el mismo disco hace veinte años. Con los años ganas un poco de perspectiva. Ves el amor, la pérdida y las relaciones de otra manera porque has vivido un poco más.
Pero no creo que Sube Sube sea un disco que mire hacia atrás. También hay mucha esperanza y curiosidad en estas canciones. Es un disco hecho por gente que ya ha vivido un poco, pero que sigue teniendo ganas de descubrir qué viene después.
El tema que da título al álbum gira en torno a la atracción, la obsesión sentimental y la vulnerabilidad. ¿Cómo nació “Sube Sube” y en qué momento os disteis cuenta de que debía convertirse en la canción central del disco?
“Sube Sube” nació de esa sensación de atracción que va creciendo hasta que casi se apodera de ti. De ahí viene el título: sube la temperatura, sube la tensión, sube todo.
No la escribimos pensando que acabaría siendo el centro del disco. Eso vino después. La canción tenía la energía que queríamos para el disco y el título también reflejaba nuestra propia energía y ambición como banda. Cuando vimos ese doble sentido, Sube Sube nos pareció el título perfecto. Y John diseñó una portada muy gráfica y potente que también refleja esa idea.
Si se piensa en vuestras influencias, hay que estar atento a los estilos que se combinan en el álbum: indie clásico, rock melódico y pop de los años ochenta. ¿Cuáles son los artistas o discos que más han influido en Cristales Rotos y en el sonido de este álbum?
Nuestras influencias son bastante diversas, en parte porque somos una banda internacional. Yo soy español, John es estadounidense, Alexis es francés y Amit es israelí, así que no todos hemos crecido escuchando la misma música.
Hay mucha música de los 80 y los 90: grupos españoles como Nacha Pop, Héroes del Silencio o M-Clan, pero también algo de The Cure, Roxy Music y Dire Straits. John aporta más rock americano y power pop, mientras que Alexis es un gran fan del grunge y le encanta darle caña. Amit también tiene un bagaje musical muy amplio.
No creo que ninguna de esas influencias defina por sí sola a Cristales Rotos. Nos hacen escuchar una misma canción de maneras diferentes, y probablemente eso sea más importante.
José Ortiz y John Curry participáis en la composición de las canciones. ¿Cómo funciona vuestro proceso creativo y de qué manera terminan tomando forma los temas en el local de ensayo o en el estudio?
No tenemos un proceso fijo. A veces llevo una canción casi terminada, y ahora John también está trayendo canciones suyas que arreglamos juntos. Otras veces todo empieza con un riff que Alexis desarrolla hasta convertirlo en una canción.
Una vez que llevamos un tema a la banda, el proceso se vuelve colaborativo. Alexis es muy bueno reinterpretando las canciones y llevándolas a sitios interesantes, Amit tiene un gran instinto para las dinámicas y sabe cuándo empujar y cuándo dejar espacio, y John y yo trabajamos en lo que necesite cada tema. Cuando llegamos al estudio, normalmente la canción ya ha cambiado bastante. Empiece como empiece, cuando terminamos suena a Cristales Rotos.
Vuestras letras son directas y fáciles de comprender por el oyente. ¿Es una decisión consciente alejaros de las letras más crípticas o metafóricas que abundan en parte de la escena indie? ¿hasta que punto os sentís parte de esa escena?
Creo que nuestras letras son más cinematográficas que literarias y parten mucho de observar lo que pasa. Muchas canciones retratan a una persona, una conversación o un momento concreto, casi como una escena de una película. A veces esa escena ya te cuenta todo lo que necesitas saber.
Usamos metáforas, claro, pero no buscamos ser crípticos. Queremos que la gente entienda la canción, dejando espacio para que encuentre algo propio en ella. Y una canción también tiene que ser fácil de recordar y de cantar. Hay algo especial en un estribillo sencillo que se te queda y que la gente quiere cantar contigo.
Hay muchas bandas que se esfuerzan mucho por ser diferentes. Está bien, pero no es lo que nos mueve. Nosotros queremos escribir buenas canciones que conecten con la gente. Que sean otros quienes decidan a qué escena pertenecemos.
Canciones como “Dos niños”, “Lugar secreto” o “El Norte del Edén” muestran distintas facetas emocionales. ¿Hay alguna canción del disco que sintáis especialmente representativa de quiénes sois hoy como banda?
Es difícil, porque cada canción representa una faceta diferente de nosotros. Pero si tuviera que elegir una, probablemente diría “Cristales Rotos”. Tiene una melodía potente, guitarras con carácter, una base rítmica que empuja y una letra directa y esperanzadora. Para mí, es una buena imagen de lo que somos como banda.
Puede que los demás tengan otra opinión, y está bien. Como decís en la pregunta, son distintas facetas de una misma banda.
Habéis ofrecido numerosas actuaciones, en lugares como Barcelona, Zaragoza, Madrid, Valencia o Cambrils. ¿Qué papel desempeñan los conciertos en vuestra evolución artística y qué habéis aprendido del contacto directo con el público?
Nos encanta tocar en directo. No hay nada mejor que hacer música para la gente y ver esa conexión en sus caras: verlos sonreír, cantar, bailar y simplemente pasarlo bien. Esa respuesta inmediata es algo que no encuentras en ningún otro sitio.
El disco es el disco, pero en directo reinterpretamos la mayoría de las canciones. Subimos un poco la energía: tocamos un poco más fuerte, a veces un poco más rápido, alargamos las intros y los solos y dejamos más espacio para que la banda se suelte. Y también nos divertimos con los arreglos: una parte de reggae en “Dos Niños”, un guiño a Nirvana en “Te Busco” o un walking bass más rockero en “Noches de Calor”.
También aprendemos del público. Ves qué conecta y qué sorprende a la gente. Cada vez que ganas algunos seguidores nuevos y vuelven a otro concierto, estás haciendo crecer la banda. Así es como vas construyendo un público y una reputación, concierto a concierto.
En una época en la que muchas propuestas musicales buscan el impacto inmediato, vosotros apostáis por la emoción, los matices y las historias humanas. ¿Creéis que existe un público cada vez más interesado en esa forma de entender la música?
La música que hacemos es importante para nosotros y creemos que hay un público para ella. Por supuesto, también publicamos singles; hoy mucha gente descubre la música así. Pero seguimos creyendo en el disco. Para nosotros, Sube Sube no es simplemente una colección de canciones, sino un viaje, y las canciones tienen más sentido juntas que por separado.
Hacer un disco también supone un compromiso mayor, tanto para el artista como para quien lo escucha. Le estás pidiendo a alguien que dedique más tiempo a la música y descubra cosas que quizá no están ahí para causar un impacto inmediato. Las tendencias van y vienen, pero seguimos creyendo que la gente quiere buenas canciones que conecten con ella. Nosotros, desde luego, sí.
Y nada más, salvo felicitaros por el disco y dejaros espacio para si deseáis añadir algo más para nuestros lectores…
¡Gracias! Es un momento muy ilusionante para nosotros. Tenemos varios conciertos programados para la segunda mitad de 2026 y ya estamos cerrando fechas para 2027. Si tenéis la oportunidad, venid a vernos en directo y comprobadlo vosotros mismos.
También estamos de nuevo en el estudio trabajando en material nuevo que nos entusiasma mucho. Publicaremos algunos singles a finales de este año y tenemos previsto sacar un nuevo disco a principios de 2027. Están pasando muchas cosas y tenemos muchas ganas de compartirlas.
Más información:
Web oficial: https://cristalesrotos.com/
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Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo Número 26 (sección: ).
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