Alberto Buscató Vázquez: El rap como un arte mayor

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Un investigador de la lengua, que defiende que ha llegado la hora de que el rap hecho en español deje atrás cualquier tipo de prejuicio y se vea a si mismo como lo que es: un gran arte. Su libro “Las figuras retóricas en el rap español del siglo XX” así lo demuestra.

Un biotecnólogo publicando un libro sobre rap y demostrando un dominio de los entresijos de la lengua española que pasma al lector. ¿Cómo es posible?

Alberto Buscató Vázquez : El rap como un arte mayorAlberto Buscató Vázquez es un amante de la palabra y todo lo que la rodea. Tal vez por ello ha estudiado a fondo el fenómeno poético y los recursos que los escritores de este género emplean para construir sus versos y dotarlos de belleza.

Tal vez también esa sea la razón por la que su estilo musical favorito es el rap, esa parte de la música Hip Hop donde la palabra es la gran protagonista.

Estos dos elementos, el estudio de la lengua y la afición a la música rap, convergieron en la mente de Alberto Buscató, para tiempo después afrontar la escritura de un libro absolutamente singular: “Las figuras retóricas en el rap español del siglo XXI”.

Este libro fue publicado en el año 2016 por la editorial Adarve y supone todo un hito, pues analiza con una cuidada metodología todos los recursos de nuestra lengua que emplean los artistas de nuestro Hip Hop, en su vertiente vocal, para crear sus letras. Esos “recursos” se denominan “figuras retóricas” y el contenido del libro demuestra la grandeza de nuestros letristas de rap, pues las emplean con un ingenio y talento equivalentes al de las grandes poetas de nuestra literatura y, además, han sido capaces de inventar nuevas “figuras retóricas”.

Un obra de investigación tan especial como este libro, no nos podía pasar desapercibida en La Factoría del Ritmo y su autor bien merecía una de nuestras entrevistas a fondo:

Estudiaste Biotecnología, aunque te apasionan las letras y las humanidades… en estos tiempos de especialidades profesionales sorprende esa doble perspectiva. ¿Qué es para ti lo mejor de haber estudiado una carrera de ciencias, pero sentir pasión por las letras y humanidades?

En España hay poca cultura de la interdisciplinariedad, pero los países nórdicos están a la orden del día a este respecto (por eso vivo actualmente en Alemania). En ellos es normal estudiar dos carreras, una técnica o científica (que te dé de comer) y otra de humanidades (que te dé libertad), así como que haya varias asignaturas de humanidades en carreras de ciencias y viceversa.

Y esto es fundamental tanto para el individuo como para la sociedad del futuro. Actualmente todo se empieza a enfocar hacia la interdisciplinariedad: los laboratorios contratan expertos en distintos ámbitos científicos (químicos, matemáticos, informáticos), las empresas buscan perfiles muy variados llegando a contratar filósofos en sus plantillas para que les den un punto de vista diferente, las universidades crean cada vez más departamentos mixtos como los de “ciencia cognitiva”, “filosofía comparada”… ¡Incluso en la música! No es raro ver cada vez más fusiones de géneros con el rap (flamenco, rock, trap), incluso los autores suelen comentar que esto es un punto importante en sus discos. El círculo de Kase O. o Cicatrices, de Natos y Waor, son ejemplos de esto, así como el espectacular crecimiento de Dollar, Recycled J o Paul Paradox.

Personalmente, las letras son lo que me mueve y lo que me apasiona, pero la ciencia ha significado mucho en mi vida, especialmente a la hora de estructurar mi pensamiento. Entender cómo funciona la ciencia (y cómo no funciona) es entender una gran parte de nuestra sociedad, que tanto aboga por la ciencia y tanto peca de cientificismo. Me ha permitido entender el pensamiento riguroso, detallista y metódico, pero también he visto los problemas de su excesiva rigidez, el error que es convertir la ciencia en verdad absoluta y juzgar todo por parámetros científicos. Sería imposible entender una canción usando la ciencia, por ejemplo. Eso de que la música es matemáticas, es absolutamente mentira. Y ahí es donde mi pasión por la filosofía, la música, la literatura, las artes y, en general, las humanidades, cobra sentido y suple lo que al conocimiento científico le falta.

Alberto Buscató Vázquez : El rap como un arte mayorEn resumen, ambos elementos son importantes y han aportado mucho en mi vida, aunque mi pasión por las letras me haga decantarme por ellas.

En el libro demuestras un gran conocimiento de la lengua, desde un punto de vista técnico, equivalente al de un lingüista. ¿Valoraste en algún momento estudiar una carrera universidad centrada en esta materia?

Me alegro de que me hagas esa pregunta, porque la verdad es que me ha costado mucho darle cierta seriedad lingüística al libro, porque no es mi especialidad. Cuando tuve que elegir carrera universitaria, dudaba entre filosofía y biotecnología. Lo dudé muy seriamente y acabé decantándome por la última porque pensé que ahí estaban las respuestas últimas que yo buscaba (eso me transmitió siempre la sociedad). Pero la alternativa fue siempre filosofía, nunca me planteé otra carrera, no por falta de ganas e interés, sino por preferencia de la filosofía sobre la lengua o la política. De hecho, actualmente estudio filosofía en Alemania.

¿Cómo has conseguido tus conocimientos sobre la lengua y en concreto sobre las figuras retóricas?

Pues no ha sido fácil, jajaja. Como te comentaba en la pregunta anterior, la lingüística no es mi rama principal de estudio, por lo que tuve que profundizar mucho y hacer un estudio propedéutico (de preparación a) relativamente extenso.

Para ello lo primero que hice fue acotar el ámbito de estudio a las figuras retóricas, porque es una buena forma de estudiar un elemento artístico a nivel literario de cualquier texto pero con una perspectiva científica (es decir, buscando demostrar una idea, no solo reflexionar sobre ella). Las figuras retóricas recogen toda una serie de giros del lenguaje que muestran la capacidad del autor para escribir, transmitir ideas complejas y crear belleza. Si demuestro que en el rap se usan las mismas figuras retóricas y de la misma manera que en la poesía de, por ejemplo, el siglo de oro, estaré demostrando que el rap tiene un valor artístico y literario suficiente como para ser considerado por la academia (en parte, al menos).

Una vez que has limitado el campo de estudio es más fácil profundizar en él. Empecé a leer libros de figuras retóricas. De todo tipo… Desde libros divulgativos sencillos hasta manuales duros de gramática clásica y de teoría del ornato. Hubo un momento donde pensé: “tengo que parar de profundizar, porque esto nunca acaba”. Al final hay que cortar en algún sitio, sino es imposible sacar un proyecto concreto adelante. Recuerdo que los libros más importantes fueron los escritos por J. L. G. Barrientos y J. A. Mayoral. Ambos comentan alrededor de 250 figuras retóricas (número suficiente para recoger figuras en todos los niveles del lenguaje) y los estructuraban de forma parecida, por lo que decidí usar esta estructura (adaptada levemente) de las figuras retóricas para analizar el rap. La diferencia con estos trabajos no es tanta a nivel de figuras retóricas, sino en el objeto de estudio empleado: el rap.

También escribes poemas y relatos. ¿Qué nos puedes contar sobre esta faceta? ¿Has publicado algo?

La verdad es que escribo de todo. Me gusta. Prefiero el ensayo porque me permite expresar ideas. Y yo escribo para contar “cosas”. Es decir, la escritura no es mi pasión, mi pasión es descubrir la realidad y explicársela a la sociedad, y la escritura es una forma de explicar determinadas ideas.

Nunca he entendido esa gente que “quiere escribir un libro, pero no sabe de qué”. Si no sabes qué quieres contar… ¿para qué vas a escribir un libro? Hay ideas que requieren un libro, un manual, un ensayo… Otras requieren un verso, un poema o un aforismo… Son formatos, solo tenemos que aprender a usarlos para expresar lo que hemos aprendido. Por ejemplo, Facundo Cabral resume la actitud adecuada (en mi opinión) frente a los objetos materiales con una frase: “siempre llega primero el que va más descargado”. Se pueden escribir cientos de libros respecto al capitalismo, a la superficialidad, al consumismo… Pero esa frase ya dice todo lo importante. Por eso no restrinjo mi faceta de escritor a uno u otro formato.

Actualmente tengo un blog en el que subo reflexiones, diarios de viajes, alguna reseña… Escribo sobre lo que veo y pienso (sobre la sociedad y la política, sobre las series de actualidad, sobre mis viajes…) intentando que sea ameno pero serio.

https://albertobuscato.wordpress.com/

También escribo rap desde hace mucho tiempo. Empecé sobre los doce años pero a los diecinueve lo dejé, porque decidí darle prioridad a mis estudios y porque vi un cambio en el panorama hacia la superficialidad y el espectáculo que no me gustó (alrededor de 2012). Me arrepentí mucho de dejarlo, y hace aproximadamente un año he vuelto a escribir y grabar, dando lugar a mi primer disco (paganus) que está disponible en mi canal de YouTube “Sva musik”.

A los doce años descubres la cultura Hip Hop y dentro de ella, el rap. ¿Qué fue lo que te atrajo inicialmente de este movimiento cultural? ¿Qué es lo que te sigue atrayendo de él?

Comencé a hacer rap (a escribir e improvisar) a los doce años, pero mi primer contacto con el rap fue a los siete. Un amigo me dejó un disco de rap titulado “La sierra en pie de guerra”, que era un recopilatorio regional con autores como J.P. o Curricé. Lo primero que me llamó la atención fue la rima. Recuerdo haber leído algún poema años antes y alucinar con el efecto que producen varias rimas encadenadas. Recuerdo que mi prima me leía algún poema para niños que decía algo sobre “la araña de España que ni pica ni araña”… Tonterías pero… a esa edad me encantaban.

Entonces empecé a investigar como buenamente podía (todavía no teníamos internet en casa, y cuando llegó eran los tiempos del eMule y el Ares) y empecé a descubrir autores como Nach o Zenit de los cuales me atrajo muchísimo el mensaje (evidentemente). También comencé a seguir las batallas de gallos (soy de los que todavía nos sabemos de memoria batallas del 2005, bien sean de Zatu, de Bha o de Dano).

Unos años más tarde, con Charlie, Chaman o Crema (pura escuela madrileña), empecé a valorar el estilo, que es uno de los elementos que más me atraen de este género, y que creo que es su carácter distintivo respecto a las demás formas de expresión (de eso hablaré más extensamente en mi próximo libro).

Desde hace un par de años, a raíz de plantearme analizar el rap en profundidad, estoy descubriendo cada vez más y más facetas de él. Sus posibilidades humorísticas, conceptuales, de reivindicación cultural y social, estrambóticas… La importancia del espectáculo que se da sobre un escenario, la actitud, la fuerza, los audiovisuales, la escritura silábica… Últimamente escucho mucho rap latinoamericano (tan dispar como Canserbero, Dakillah, Zona infame…) y batallas escritas (especialmente las mexicanas –Gino, Bizor, Proof, Danger, Faruz Feet, Juan Zarate, Aczino y un largo etcétera–).

Ahora mismo estoy escuchando a Dano de fondo. Estoy obsesionado con él… Es un intelectual haciendo rap, puro concepto. Es un… arquitecto musical.

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? ¿Llevabas ya tiempo haciendo análisis detallados de las letras de rap antes de que hubiera surgido la posibilidad de hacer un libro?

Siempre he analizado lo que significan las cosas. En general. Soy de los que va por la calle y se pregunta el porqué del cambio de los adoquines de la acera en una zona determinada (que es muy útil para los ciegos) o que se pregunta qué significa el nombre de un autor, o de un disco… “Artesanía del hampa”, de Nasta, C. Tangana, Elio (y antes Acqua) Toffana… Todo tiene un sentido, esconde una idea, y a mí me gusta descubrirlas. Lo primero que hago siempre es buscarlo en la RAE (probad con “tangana”, es muy ilustrativo). Pero nunca me había detenido a escribir sobre el rap, a estructurar las ideas que tenía al respecto… Se iban gestando, han ido madurando poco a poco durante años, pero nunca me había parado a escribirlas.

Un día, saliendo del laboratorio donde trabajaba hace un par de años, me planteé escribir un libro sobre rap para demostrar el valor artístico de este. Entonces empecé a ver qué se había escrito antes al respecto. Leí 25 años de rimas de Chojin y Francisco Reyes (una historia del rap muy recomendable), varias tesis de máster y de final de grado de estudiantes apasionados por el rap, textos lingüísticos y pedagógicos sobre el rap… De todo un poco. Y, al final, vi que analizar las figuras retóricas tenía mucho sentido para empezar lo que quería demostrar: responder a la pregunta de ¿puede el rap compararse en calidad artística y profundidad con otros géneros literarios como la literatura o la poesía? Ha sido un inicio muy positivo y con un resultado muy claro, lo cual es importante tanto para el género como para la academia. Mi segundo libro va a profundizar al respecto, aunque con una perspectiva mucho más amplia.

Alberto Buscató Vázquez : El rap como un arte mayorMe sorprendió el enfoque del libro. Me esperaba algo más orientado a dar ideas a escritores de rap, para que descubrieran nuevas posibilidades al crear sus letras. Y aunque es un libro muy útil para esa finalidad, me encontré con un contenido de muy alto nivel técnico, que puede considerarse un tratado dirigido a estudiosos de la lengua. ¿Cuál es público objetivo para el que escribiste el libro? ¿Crees que esa seriedad y detalle en las explicaciones puede echar para atrás a los jóvenes escritores de rap?

Tienes toda la razón: es un libro técnico, aunque divulgativo. El libro se entiende aunque no se tengan conocimientos lingüísticos, pero es un libro serio, enciclopédico. Pero esa era la idea. No quería escribir un manual de rap, ya que creo que el rap se aprende mejor escuchándolo y practicándolo. El objetivo era demostrar que el rap usa tantas figuras retóricas, con tanta calidad y en tanta profundidad como un género similar (la poesía) donde estas son muy importantes. De esta forma se podía comparar el rap con otros géneros literarios para demostrar esa idea que todos los raperos tenemos, que todos los académicos rechazan, pero que ni uno ni otros se han parado a analizar de que el rap es un género literario serio, lejos de ser un movimiento marginal, carente de valor cultural o artístico e incluso violento.

El público para el que yo lo pensé son tanto raperos y amantes del rap que quieran profundizar en esta cultura como para académicos de la lengua que quieran ver en el rap un género digno de sus estudios académicos. Y me consta que ha llegado a ese público principalmente. Eso sí, el carácter enciclopédico del libro te exige leerlo de una manera determinada. No es un libro que se lea página tras página, figura tras figura, intentando retener todo lo leído (eso es una labor pesada si no dedicas tu vida a las figuras retóricas). Es un libro de consulta. Un día miras unas figuras de un nivel lingüístico, el otro lees otras tantas de otro nivel, un día escuchas algo que crees que es una figura retórica y puedes ir al libro a consultarlo… Es un libro para leer en pequeños ratos sueltos que tengamos en el trabajo, o mientras vamos en transporte público, o unos minutos antes de dormir… No es una novela que leas durante horas seguidas.

Y, aunque en ese sentido está funcionando bastante bien, también me he encontrado con la sorpresa de llegar a un público que no esperaba. Por un lado, profesores y alumnos de instituto están usando el libro para enseñar las figuras retóricas en sus clases, lo cual me parece una idea fantástica. Los jóvenes aprenden una parte del temario estudiando una realidad (el rap) que le es más cercana y conocida. Por otro lado, ha habido varias personas mayores (de más de sesenta años) que me han dicho que les gustan algunas canciones de rap y que gracias al libro las entienden mejor.

¿Has recibido impresiones o valoraciones del ámbito académico sobre tu libro?

Sí. Especialmente de profesores que quieren usar el libro con fines didácticos, aunque me consta que varios estudiantes universitarios (de filología o lingüística) que me comentan que han usado mi libro para sus tesis de grado o de máster, tanto como referencia como para inspirarse. Algunas de ellas están disponibles en internet. De ahí a que surjan doctorados y cátedras universitarias sobre el rap hay un paso, pero todavía cuesta que los máximos niveles académicos (como catedráticos o estudiosos de la RAE, entre otros) se fijen en el rap. Démosles unos años.

En el libro repasas un gran número de figuras retórica, muchas de ellas ya presentes en autores clásicos de poesía. Pero también explicas un buen número de nuevas figuras retóricas, propias del Hip Hop. ¿Esas nuevas figuras han sido detectadas y descritas por ti de forma pionera o había otros estudiosos que ya las habían identificado previamente?

Exacto, ese es un punto fundamental del libro. Figuras como la inversión textual, la pronunciación modificada o el tautograma cruzado, entre otras, no están descritas por los manuales de figuras retóricas clásicos, porque la poesía no ha desarrollado estas figuras. Lo han hecho raperos. La oralidad del rap le ha permitido desarrollar giros de lenguaje no vistos anteriormente. Yo simplemente los he recogido, explicado y he inventado un nombre para ellas (basándome en figuras similares y buscando darles un nombre intuitivo que te ayude a recordar el significado de una figura).

Era algo que no esperaba encontrar, pero que no me sorprendió. Simplemente, empecé a estudiar figuras retóricas y a buscarlas en rap y encontré casos de raperos que usaban figuras que no estaban recogidas en los manuales clásicos. Esto muestra que el rap no simplemente copia los esquemas lingüísticos y culturales anteriores, sino que construye nuevas ideas sobre ellos, los genera y expande. Pero… es lo que se espera de un género literario nuevo. Puede parecer sorprendente ver que el rap innove en ámbitos que ya llevan normalizados e institucionalizados varios siglos pero es completamente lógico. Es parte de la historia (de la literatura), que está ocurriendo ahora mismo. Es historia presente.

Los autores de rap que emplean estas técnicas retóricas… las específicas del Hip Hop y las que también se usaban tradicionalmente en la poesía… ¿Crees que son conscientes de ellas o las utilizan de manera espontánea y natural?

Con total seguridad, la grandísima mayoría no conocen la figura retórica, ni saben darle nombre, pero saben bien lo que quieren decir y usan un giro del lenguaje que bien han visto en algo que han leído, o que se usa a nivel coloquial, o que han escuchado a otro rapero. No conocer el nombre no te hace desconocer la figura ni ser ajeno a su valor lingüístico. En ese sentido si hay un componente de inconsciencia, espontaneidad y naturalidad. Y es bonito ver como personas diferentes, incluso ámbitos culturales distintos, recurren a esquemas lingüísticos muy parecidos.

Ahora bien, conocer las figuras retóricas implica conocer mejor el lenguaje que usamos y que usan los raperos que escuchamos. Nos permite entender los temas mucho mejor. Muchas veces no somos conscientes del sentido que hay detrás de una figura sintáctica o pragmática. Por ejemplo, cuando Nova Mejías dice: “veranos gélidos, inviernos cálidos”, te está transmitiendo una idea muy concreta mediante una figura retórica (un oxímoron doble). Lo que este autor quiere introducir, en mi opinión, es el caos que gobierna en su obra. Y lo hace mediante un oxímoron, que consiste en referirse a una determinada realidad con dos palabras que (al menos aparentemente) se contraponen. Por ejemplo: la paz armada, la lucha pacífica (de Gandhi) o los veranos gélidos. Que los inviernos sean cálidos es… caótico. Es contraintuitivo y desordenado. Es… Nova Mejías. Y ese mensaje (que se puede detallar mucho más), está detrás de una figura retórica bastante sencilla.

Otro ejemplo, la famosa frase de Armstrong: “esto es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso a la humanidad” transmite la idea de progreso y evolución mediante una figura retórica sintáctica, que usa elementos “pequeños” en su primera parte (pequeño, paso, hombre) y elementos “grandes” en su segunda parte (gran, salto, humanidad). Está diciendo: “esto es un momento histórico, un cambio en la historia”, mediante una figura retórica).

Es decir, que aunque los raperos las usen de manera espontánea, buscan transmitir con ellas un mensaje muy determinado que, para que el oyente lo descifre, requiere una capacidad de interpretación que necesita a su vez cierto conocimiento sobre las figuras retóricas.

Alberto Buscató Vázquez : El rap como un arte mayorEl Hip Hop ha evolucionado constantemente, hasta el punto de que han surgido tendencias muy próximas a él, pero muchos entienden que ya no forman parte de esta tendencia cultural, aunque haya nexos evidentes… el tripo, el reggaeton, el grime, el trap… ¿Has tenido la ocasión de analizar textos de estos otros estilos? ¿Te parece que tienen un interés y valor lingüístico similar al que has podido encontrar en las letras de rap de la cultura Hip Hop?

Qué gran pregunta… Es un tema muy candente y muy interesante. Sí le he dedicado mucho tiempo, especialmente al trap y ligeramente al reggaetón.

En primer lugar, creo que está bien que analicemos estos géneros actualmente, pero creo que no debemos precipitarnos. Tenemos que tener en cuenta el tiempo que el trap, por ejemplo, lleva en España (unos pocos años, al menos con la popularidad que tiene actualmente). No es justo juzgar un movimiento cultural por sus primeras manifestaciones, aunque es muy tentativo. Si analizásemos el rap en función a lo que hicieron en su momento CPV o VKR, no lo podríamos juzgar bien. Sin desmerecer esa época y esos autores (que tienen, sobre todo, el valor de ser pioneros y un romanticismo que les rodea por ello), el rap ha evolucionado mucho desde entonces. Estilísticamente, el rap actual está mucho más avanzado que aquel (a nivel de contenido es otro asunto…). Tenemos que darle tiempo al trap, dejar que evolucione y analizarlo en profundidad cuando lleve medio siglo de historia (como le ocurre al rap, que ya tenía unos tímidos antecedentes en los setenta e incluso en los sesenta).

Ahora bien, teniendo esto en cuenta, sí que tengo opiniones al respecto de lo que el trap es actualmente. Creo que es una música que suena muy bien. De hecho, creo que en muchos sentidos suena mejor que el rap. Es decir, las bases son más elaboradas, el uso de efectos musicales de todo tipo está mucho más desarrollado, es una música más diáfana, con silencios, repeticiones y coros muy trabajados… Se escucha más fácilmente. Temas de rap noventero o incluso de la primera década del 2000 pueden hacerse muy pesados. Por ejemplo, una obra maestra del rap y de la literatura española, Manifiesto, de Nach, es un tema… arduo. Son más de doscientos versos uno detrás de otro casi sin pausas y muy densos. Que no se me malinterprete, es uno de mis temas preferidos, pero creo que un neófito puede llegar a disfrutar más leyéndolo (como buena literatura que es) que escuchándolo. Entiendo que un adolescente que empieza ahora a escuchar rap y trap, le puede resultar pesado un tema de estas características. Sin embargo, el trap tiene un sonido muy bueno.

Ahora bien… Las letras del trap son horribles. Asquerosas, incluso. Son tremendamente machistas, superficiales, vacías además de, en muchos casos, sencillamente malas. El trap suele hablar de drogas, sexo y dinero. Kidd Keo (que tiene temazos, en mi opinión, como Okey) define el trap como “libertad” pero… ¿qué libertad se gana al pasar del rap al trap? ¿La libertad para hablar de la cocaína que consumes? ¿Libertad para tratar a una mujer como un objeto? ¿Qué ganancia es esa? Me recuerda a los versos de Lechowski que dicen más o menos: “¿de qué sirve […] que la expresión sea libre si la mente no lo es”.

Además, lo que más repulsivo me parece de todo esto, no es que se hable de cocaína (lo cual me parece incluso postureo, snobismo y falsedad, como dice Lopes: “están hablando de droga, felices/pregúntale a los yonquis de tu barrio, a ver qué dicen”), sino que es un discurso de élites. Creado por élites, fomentado por élites y orientado a perpetuar, favorecer y normalizar el discurso de unas élites que se alimentan de una desigualdad que oprime a la gran mayoría de la sociedad. Es un discurso capitalista: el que puede, porque tiene poder y dinero, aplasta al que no puede (al pobre) para mantener su puesto y su riqueza. Y esto me preocupa. Me preocupa porque nuestra generación (la que nació entre los setenta y los noventa) se crio escuchando un discurso que decía: levántate, lucha, cambia las cosas, que no te digan que no puedes, todos somos iguales, defiende tus derechos y los de tus semejantes… “Vengo de un lugar donde decían que triunfar era imposible”. Y me consta que mucha gente ha conseguido empoderarse en mayor o menor medida gracias a este discurso. Las generaciones actuales se están criando con un discurso que dice que hay que conseguir dinero a costa de lo que sea, para disfrutarlo con cocaína y prostitutas (único papel que se le da a la mujer en el trap). Desde el “háblame en cash”, de Xcese hasta “llorando en la limo” de C. Tangana (en ambos casos, la trayectoria musical de estos autores, al menos en sus inicios, me representa muchísimo, pero han decidido vender su mensaje para vivir bien. Legítimo, quizás, pero en contra de todo lo que el rap, en mi opinión, enseña).

Esto no quiere decir que no haya trap con buena letra. Cero cartel de Sony (El gordo S) es un gran ejemplo de esto. Como el propio autor dice: “esto es trap con letra real”. Algunos temas de Jado van por el mismo camino. Creo que esta es la solución más inteligente: aprovechar las innovaciones técnicas y estilísticas que tiene el trap (que son indiscutibles), pero mantener una letra comprometida, de reivindicación y concienciación o, simplemente, elaborada. Pero, claro, eso no da tanto dinero, y los artistas tienen que plantearse si quieren vivir como élites o como luchadores. En mi opinión, como dice Sony: “está la vida bastante jodida pa seguir arruinando guachos”.

Respecto al reggaetón, también me parece una música tremendamente machista, que normaliza comportamientos que acaban en maltratos, abusos y objetualizaciones hacia la mujer (ya que el reggaetón es un género musical donde predominan los hombres y cuando hay alguna mujer suele entrar en esa atmósfera de auto-objetualización). Ahora bien, no se vive igual en Europa que en Latinoamérica. Allí, el reggaetón es una música de calle, y los que triunfan con ella es gente que sale del “gueto” mediante la música, lo cual es un mensaje muy “rap”. Es música callejera, por eso encuentras autoras como Cazzu que hacen tanto temas de rap/trap como reggaetón. Eso es algo que en Europa no se entiende, porque esta música la consideramos más aburguesada.

El libro se ha publicado con la editorial Adarve. Dando que es un texto de unas características tan especiales, con un público potencial muy determinado. ¿Fue difícil conseguir que la editorial se interesara por el libro?

La verdad es que no… Lo mandé a varias editoriales y esta no tardó en contestarme. Vieron la capacidad de llegar a los jóvenes con una perspectiva didáctica y seria (ardua quizás, si se quiere leer este libro como una novela –que no lo es-) y de ser usado en institutos con fines didácticos. La relación con esta editorial siempre fue sencilla, rápida y profesional, además de honesta, lo cual me sorprendió muy gratamente. No sabía cómo funcionaban las editoriales y me temía que fueran a ser demasiado acaparadoras, pero me dieron una libertad absoluta a la hora de elaborar el texto y unas condiciones muy dignas a la hora de publicar con ellos.

Aun así, sí es cierto que la Editorial Adarve está centrada en nuevos autores, especialmente jóvenes, lo cual facilitó que se interesaran por el libro, que es mi primera publicación (aunque no será la última).

¿Has tenido la ocasión de observar si el punto de vista de los estudiosos de la lengua está cambiando respecto al rap en español?

Sí, pero no creo que sea por mi libro, que no es más que un granito de arena en una montaña que está creciendo sola. Hace unos años era muy extraño encontrar artículos sobre el rap (libros sigue habiendo poquísimos –en España hay solo tres libros sobre rap: Hip-hop, de Anki Toner; 25 años de rimas, de Chojin y Francisco Reyes; y Las figuras retóricas en el rap español, de mi autoría). Ahora es más habitual y lo lógico es que siga creciendo. Se ven más textos al respecto, con mayor calidad, a niveles cada vez más serios… Aunque todavía falta que las plataformas de difusión de la cultura hip-hop les presten un poco de atención (como es el caso de esta entrevista). Hay algunas plataformas que sólo te hacen promoción si ya eres famoso, porque no buscan promocionar el hiphop sino promocionarse a sí mismas a través del hiphop. Pero a medida que continuemos escribiendo y analizando el rap a nivel académico, se irá abriendo más esta veda.

Alberto Buscató Vázquez : El rap como un arte mayor¿Tienes algún nuevo proyecto artístico o cultural en marcha?

Sí, la verdad es que bastantes… Estoy escribiendo un libro sobre el rap hispano mucho más extenso, más ambicioso, más relevante y más didáctico. Se va a llamar La esencia del rap hispano, y en él voy a exponer las características básicas de este género (en mi opinión, pero que creo que es sobradamente compartida por los amantes de esta música, al menos en lo esencial). Voy a defender el rap como un movimiento cultural con un discurso propio centrado en tres pilares (la autenticidad, el compromiso social y la reivindicación cultural) así como con características formales propias (lo que se suele llamar “el estilo”).

He analizado el “discurso propio” del rap en base a estos pilares, explicándolos detalladamente y con una gran cantidad de ejemplos del panorama hispano (hay autores de España y casi todos los países de Latinoamérica). En la segunda parte del libro he analizado los distintos estilos de rap. Muchos son sobradamente conocidos, como el hardcore, el underground, el rap poético… pero otros he tenido que bautizarlos para poder referirme a ellos, como el rap etéreo, el oscuro o el conceptual. En cada uno de estos estilos analizo la obra de un autor que represente bien este género (Charlie para el underground, Lechowski para el poético, Nathy Peluso o Dano para el etéreo…). Así tengo la oportunidad de mostrar en profundidad análisis sobre distintos raperos.

Es importante definir el rap como 1) movimiento cultural 2) con un discurso propio y 3) cuestiones formales genuinas. Definir el rap como un movimiento cultural (1) significa que es una cultura propia, más allá de tener sus características estilísticas. El rap no es (solo) un movimiento artístico como podrían ser las vanguardias o el impresionismo. No solo es una forma distinta de decir las cosas, tiene una filosofía propia, una esencia cultural determinada, un mensaje y una misión. De ahí que sea importante definir dicho discurso propio (2), los elementos que lo constituyen. Si coges un poema del siglo XVIII y lo rapeas sobre una instrumental… puede quedar bien, pero eso no es rap al cien por cien. Hacer rap significa no solo cumplir con unos métodos determinados, sino defender una filosofía de vida. Pero esto no quita que sea un movimiento artístico con cuestiones formales propias (3). El rap no es (exactamente) música, ni es, propiamente dicho, literatura o poesía. No es filosofía, aunque pueda tener un carácter reflexivo, no es canto porque no se “canta”, no es teatro porque el MC no representa una obra… Pero está en el medio de todas estas manifestaciones culturales. Igual que la poesía se asemeja a la filosofía, pero no es lo mismo, pues el rap se sitúa a cierta distancia de estas artes, siendo independiente de ellas. Y el estilo es lo que la hace un arte propia.

Por otro lado sigo componiendo y grabando temas de rap. Tengo un par de maquetas que sacaré dentro de poco, una con mi hermano Meta, que se llamará Meseteños (con un rollo clásico), y otra en solitario, llamada Sa N´Guitá (algo más conceptual). Mientras, sigo con el blog, activo en redes sociales, terminando un máster en Alemania… No me sobra el tiempo, jajaja.

Y nada más, salvo desearte mucha suerte en tu trayectoria y dejarte espacio para recomendar a nuestros lectores la lectura de “Las figuras retóricas – En el rap español del siglo XXI”…

Muchas gracias. Pues creo que los amantes del rap encontrarán en este libro una forma de profundizar en su música preferida, entender sus letras e, incluso, la importancia histórica y cultural que tienen. Ya es hora de quitarnos los prejuicios que tenemos respecto al rap. Es un movimiento cultural tremendamente rico, comprometido socialmente, con un gran valor artístico… Y un análisis del lenguaje del rap nos permite entenderlo mejor y disfrutarlo más.

Además, se puede adquirir fácilmente en Amazon, Casa del Libro o en la propia Editorial Adarve 😉

Más información:

Twitter oficial de Alberto Buscató Vázquez: https://twitter.com/albertobuscato
Facebook oficial de Alberto Buscató Vázquez: https://www.facebook.com/alberto.buscatovazquez
Linkedin de Alberto Buscató Vázquez: https://www.linkedin.com/in/alberto-buscat%C3%B3-b026348a/
El libro en la web de editorial Adaver: https://editorial-adarve.com/editorial/libro/alberto-buscato-vazquez-las-figuras-retoricas-en-el-rap-espanol-del-siglo-xxi/
Twitter de Editorial Adarve: https://twitter.com/adarveeditorial
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Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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