Javier Alvarez

Javier Alvarez
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Cuando se habla de cantautores suele venir a la mente aquellas imágenes de la transición política en España, en que unos tipos con barba, sentados en una silla y sacando notas de una guitarra acústica cantaban a las injusticias del momento.

Cuando el cambio se consumó aquel público antes entregado y embelesado con canciones sencillas y muchas veces aburridísimas les dio la espalda. Atrás quedaron nombres como Hilario Camacho o Chicho Sánchez Ferlosio, otros se reconvirtieron por la vertiente rockera, Joaquín Sabina, otros por el lado de la canción adulta, Luis Eduardo Aute, Víctor Manuel, y otros siguieron por un camino totalmente personal y siendo disfrutados solo por minorías, Javier Krahe.

Cuando todo aquello de los cantautores parecía residuos de otra época, se dio la señal de alarma. La juventud de nuestros días , ésta a la que se la ha catalogado con “ingeniosos” calificativos, J.A.S.P., Kronen o la tan manida Generación X, también tiene sus propios cantautores.

Recuerdo que hablando con los amigos sobre esto, nuestra preguntas inmediatas fueron: ?Quién son estos “tíos”? ?De dónde han salido?.

Han partido del más puro anonimato, tocando por parques, bares y plazas y viviendo totalmente de espaldas a la industria discográfica, pero ahora aparecen en el centro de atención de los medios. Han pasado de que nadie supiera de la existencia de ningún cantautor joven a prodigarse como setas. Los 40 Principales, El Gran Musical, El País de las Tentaciones y demás oportunistas de la cultura les han dedicado extensos y entusiastas reportajes a la nueva “tribu” musical. ?A qué se debe esta pirueta?.

Los cantautores de ahora tienen poco que ver con los de hace años, les une las guitarras acústicas y la sencillez musical, pero les separa el haber vivido en la cultura del rock’n’roll, el haber conocido casi desde siempre la democracia y el tener unas preocupaciones alejadas del ansia de libertad. Ahora lo que importa a muchos jóvenes es encontrar piso, un sueldo y poder salir de marcha los fines de semana, de las reivindicaciones políticas no queda nada, o casi.

Pero, ante la desconfianza que estas circunstancias suscitan y como todas las generalizaciones son poco recomendables lo mejor es estar atento e ir uno a uno, por ello en este caso nos vamos a centrar en Javier Alvarez y su primer LP .

Javier es un tipo normal, como cualquiera de nuestro amigos “normales”. No es punky, ni heavy, ni bakaladero, ni b.boy, no viste raro ni llama la atención. Su pasión es la música y vertiginosamente ha pasado de tocar en el parque del Retiro a aparecer en todo tipo de revistas, incluso en suplementos televisivos dominicales, y a moverse por todo el país y salir en los 40 Principales.

Cuando nos enfrentamos a su disco, con todo tipo de cautelas, y dando por sentado que todo tipo de afirmaciones de “ser portavoz de la juventud” (no defendida por él sino por algunos medios) siempre son falsas, el contenido no defrauda e incluso sorprende.

Melodías sencillas, pero inspiradas, arreglos los justos y coros que ayudan a dar cuerpo a las canciones sin desviar la atención de la voz principal.

Las historias que cuenta son cotidianas, pequeños relatos o lamentos, e incluso reivindicaciones discretas. En la “Edad del Porvenir” expone las dificultades de la juventud para abrirse paso en una sociedad cada día más fría y competitiva. En “Un-dos-tres-cuatro” conecta con el sentimiento generalizado de inutilidad del servicio militar obligatorio. Realiza retratos de personajes en “Piel de Pantera”, “Amor en Vena” y “Miss Universo”. Relata la triste historia de una infancia malograda en “La Madre de Fabián” y la amargura de algunos matrimonios dominados por el tedio y la rutina en “En esta casa”. Y en otros temas deja ver su lado más poético en los que se entremezclan el amor y la soledad: “Fe Ciega”, “Credo”, “La Luna de Menta”.

En conjunto se trata de un disco para escuchar tranquilamente, agradable y donde su mayor atractivo es la sencillez.

De la producción se ha encargado Suso Saiz y ha contado con la colaboración de Víctor Manuel y Ana Belén en los coros de algunas canciones.

Por desgracia Javier Alvarez, junto a Pedro Guerra y alguna otra excepción, es uno de los pocos que se salva de la mediocridad de esta “nueva generación” de cantautores.

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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