AndrÉs Calamaro: Incontinencia creativa

AndrÉs Calamaro: Incontinencia creativa
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Este argentino asentado en España ha vivido una época de convulsión creativa, que ha dado como resultado un asombroso número de canciones, por encima del centenar.

AndrÉs Calamaro

Treinta y siete de las cuales han sido incluidas en un doble CD, “Honestidad Brutal”.

En ellas, Calamaro ha vampirizado el espíritu de Bob Dylan, Mick Jacker, Bob Marley y tantos otros para, con una sinceridad aplastante y un sonido espontaneo, que en ocasiones raya lo cutre-maquetero, ofrecer un disco para disfrutar del amor, el desamor, el ánimo, el desánimo, la amistad y otros muchos sentimientos, a ritmo de rock, reggae, funk, tango o milonga.

Pero para acercarse a este disco, lo mejor son las propias palabras que Calamaro incluye en la carpeta:

“Tratándose de una grabación, no tiene sentido diferenciar entre un prólogo y un epílogo. Ahora estoy frente al nacimiento y a la muerte de una grabación temeraria, que espero que pueda conformar a todos, incluyéndome.

AndrÉs CalamaroLa infelicidad se convierte en felicidad cuando es asumida, y después de un año de escribir y grabar: ni siquiera estoy seguro de tan ilustrísimas palabras.

Honestidad brutal, fue una cuestión más personal que pública, mi propio manantial que fluye, mi propio pulso que late. La noche de año nuevo escribí la primera letra del año (porque la terminé luego de las doce p.m.) y se la estrené, sin melodía, a Cacho Fontana en el Hotal Plaza (en plaza San Martín), me encontré con amigos y amor, y terminé comiendo hamburguesas y mirando las primeras luces del año nuevo.

Durante la gira, provocado por fuentes de inspiración encontradas, seguí escribiendo letras, método poco habitual para mí, ya que con una letra sin canción pueden confundirse sencillez con vulgaridad.

Volví a Buenos Aires con dos misiones-visiones: confirmar que el amor son 5 minutos de felicidad, y encontrar mi propio pulso creativo. Retomar el proyecto de grabar todo el año, y así valorizar el trabajo de los músicos de todos los días. (Javier Martínez me lo dijo alguna vez: Hay tiempo para todo y no hacemos nada.

Quería hacer una canción y grabarla (también cantarla) el mismo día, la misma sesión, (no me van a sacar ningún ‘droppin name’ de mis labios: todos los gigantes lo hicieron, de una manera u otra manera), lo conseguimos la primera semana, con Javier, Guido y Coti. Excitados fuimos a la sala de master y edición de Mario Breuer, mi intimo amigo, convencidos de haber grabado un disco en una semana.

Claro que hicimos más, y el disco del fin de semana, a los 5 días era un disco grabado y escrito en una semana, con sus matices, su poder manantial, y lograda la propuesta alternativa: no respetar nada, ni siquiera nuestros propios discursos.

AndrÉs CalamaroSin embargo cometí el pecado de optar (porque podía optar), por algo creativamente más interesante: seguir inventado y escribiendo, en mi propio estudio (ahora mismo en periodo sabático). Pués volví miserablemente a Madrid, y grabé cerca de 40 o 50 piezas musicales de las que seleccioné 20. Con el paquete Buenos Aires-Madrid, fuímos a NYC a grabar con algunos genios de ‘Alta Suciedad’, y recibir de Joe Blaney todas las bendiciones posibles: Algunas grabaciones eran valientes, otras temerarias.

Habíamos encontrado algo más importante que el sonido y queríamos el pulgar de JB. De vuelta a Madrid, giramos y grabamos según los criterios de Joe, pero tropecé dos veces con la misma piedra y quise seguir descubriendo música nueva, seguir encontrando sonido y palabras.

Cuando todo el daño parecía hecho, volví a Buenos Aires y cambié de planes: llamé a Joe para una larga temporada de Argentina en estudios amigos. En Circo Beat llegué a la canción número 100 (dedicada a Miguel), las cien primeras!!

Llegó JB, pero era imposible controlar un ciento de canciones, algunas raramente terminadas. Para colmo de inspiración y locura: las nuevas canciones eran profundas y valiosas, así lo veo yo.

Lo que hay es parte de lo que hay: cerca de 200 grabaciones, un repertorio posible de 100 canciones, y una selección de (no calculé), por lo menos sesenta, listas o casi listas. Espero seguir mostrando, lo que valga la pena, en el futuro… Que es ahora!!

Además, la honestidad no es una virtud, es una obligación. La brutalidad, en cambio, es un derecho que tienen algunos sistemas nerviosos frágiles.

Volar es solamente para los pájaros!!

Andrés Calamaro (marzo 1999)”

¿El resultado? Al menos por lo escuchado en “Honestidad Brutal”, muy bueno.  Un disco para escuchar con calma y disfrutar, mucho, pero que mucho tiempo… por su extensión y por el jugo de sus canciones.

Comentario: F-MHop

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Arco FM, Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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