Gung Go: Patti Smith

Gung Go: Patti Smith
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 Hablar de esta mujer es hablar de una leyenda viva del rock, de alguien que compartió el momento álgido de esta cultura en los finales de los 60, junto a talentos como Bob Dylan o John Lennon.

 Patti, desde siempre, ha sido una mujer de fuerte personalidad, convencida en su  rebeldía, la cual  se filtraba en sus canciones e incluso en la dureza de su rostro, visible en algunas legendarias fotografías de la historia del rock.

 La década de los ochenta le supusieron un retiro musical de cara al público, pero una época de fuerte aprendizaje junto a su marido Fred “Sonic” Smith (quien fue miembro del legendario grupo MC5) y su familia. En primer lugar, un aprendizaje emocional, en segundo, Fred le enseñó a tocar el clarinete.

Además aquellos años los aprovechó, con fruición, para dedicarse a la lectura y a la escritura, aficiones ambas que inició en su niñez. En estos años solo publicó un disco, “Dream of Life” (Arista, 88).

 Ya en los 90, su marido le enseño una nueva manera de abordar la guitarra. Si antes se concentraba en los efectos y el feedback, Fred le amplió la visión acercándole al mundo de la melodía y al conocimiento de los acordes.

 La última década del siglo XX le ha supuesto a Patti una dura prueba, al mostrarle el rostro de la muerte en la desaparición de su marido, su hermano, su mejor amigo y un pianista con el que había trabajado muy unida.

 Era la mitad de la década y tanto dolor fructiferó en “Gone Again” (Arista, 96) y “Peace And Noise” (Arista, 97).

 Y en el 99 otro golpe. Su padre también moría.

 Con tanta amargura acumulada entró en el año 2000, con un puñado de canciones donde la desesperanza, sorprendentemente, dejar ver atisbos de emoción que en ocasiones se concentran en la parte triste de la vida y en otras en cierta ilusión.

 Este mundo de sentimientos son los que se escuchan en “Gung Ho”, un disco presentado con la foto de su padre en portada, y grabado junto a Jay Dee Daugherty, batería, Tony Shanahan, bajo y teclados, Oliver Ray a las guitarras, y Lenny Kaye, también a las guitarras.

 En este disco se desgranan 13 canciones, donde los sentimientos tristes no eliminan el brillo, con unas melodías asequibles, más cercanas a los medios tiempos que a los lentos, y con tres temas especialmente brillantes: “Lo And Beholden”, “Strange Messenger”  y “Glitter in their eyes”.

Comentario: F-MHop

Este artículo fue publicado originalmente en La Factoría del Ritmo (sección: ).

Sobre los autores del artículo:

F-MHop
Jefe de redacción de La Factoría del Ritmo desde su fundación en 1995. Actualmente colabora en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life. Previamente ha colaborado con otros muchos medios, entre los que se encuentran Metali-k.o., Zona de Obras, Onda Cero, Pulse! Latino, Onda Verde Gijón, Astur Music, Serie B o Hip Hop Nation. También fue beatmaker en el grupo Soul Dealers, practicantes de un Hip Hop combativo y comprometido.

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