AINA: "Bipartite" (CD, BCore, 2001)
Tercer disco de Aina... ¡Quién lo iba
a decir! Todavía recuerdo la primera vez que su Ep "Uptight"
resonó entre las paredes de mi habitación, allá
por finales del '95 o principios del '96, y la enorme sorpresa que me
produjo escuchar esas tres canciones, un sonido prácticamente
inédito en las bandas estatales de la época. Atesoré
aquel siete pulgadas consciente de que, dada la vida media de la mayoría
de los grupos relacionados con el HC autóctono, podría
ser su único legado, pero pronto apareció un compartido
con Rhythm Collision, y después un CD recopilando material de
los vinilos junto a temas inéditos... el resto es, como se dice
vulgarmente, historia. Aina han roto muchas maldiciones desde entonces,
entre ellas la de la longevidad, consiguiendo establecerse como un nombre
ineludible a la hora de hablar del Hardcore (en el sentido más
amplio) nacional, una banda de brillante futuro cuyo mayor logro hasta
la fecha era su disco del '98, el muy notable "Aina", o cómo
aunar el nervio y la disonancia DC en un retrato elegante y efectivo
con poco que envidiar a los más aventajados cachorros de Dischord.
Pues bien, han pasado tres años desde aquel deslumbrante álbum
y ahora nos damos cuenta, gracias a este "Bipartite", de lo
mucho que los cuatro de Barcelona se guardaban en la manga. ¿Madurez?
Puede que sí, aunque a mí es un concepto que me repele
particularmente a la hora de hablar de música. Digamos que nada
es tan sencillo como antes, y que ya no se dejan llevar tanto por lo
que se espera de ellos como por lo que realmente quieren hacer. Olvídense
de las etiquetas que les encasquetamos en el pasado, porque Aina han
conseguido por fin llegar a ser lo que siempre desearon: un grupo ya
no de Hardcore emocional o sonido DC, sino de Rock. Y lo han logrado
desprendiéndose del enorme lastre de tener que responder a unos
parámetros definidos, abriendo sus horizontes y concentrándose
en hacer canciones que, sin perder de vista los modelos armónicos
heredados de Washington, les llevan en una dirección tangente
a la del Hardcore emocional menos conformista, mucho más rockista
y, si se quiere, clásica, que es doblemente interesante por estar
planteada desde una perspectiva eminentemente personal. A la tentación
de facturar una cómoda continuación de "Aina"
han respondido con valentía, talento y, sobre todo, buenas, excelentes
canciones, dando forma a un disco que exige ser tomado en cuenta más
allá de las murallas del underground. Hay menos canciones que
responden a esquemas tipo y más en las que los modelos del pasado
evolucionan hacia formas de mayor complejidad, tanto rítmica
como armónica, que dejan bastante atrás lo expuesto en
su debut. Por supuesto, siguen sonando inequívocamente Aina,
pero unos Aina más versátiles e inteligentes, capaces
de sacar más partido a sus ideas. Es posible que la participación
de J. Robbins en el disco les haya ayudado a dar esta nueva dimensión
al grupo (de hecho su trabajo técnico, como viene siendo habitual,
es impecable: gran sonido, producción soberbia, mucha dinámica
aural...), pero poco se puede hacer por una banda si sus canciones no
tienen chispa. Precisamente lo que les sobra a estos chicos. Candidato
a disco nacional del año desde ya mismo.
Comentario: Jorge X.
(Fecha de la publicación: 21/02/2002)
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