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Un
gran espectáculo vivimos esa noche todas las personas que
nos congregamos en la Sala Aqualung de Madrid para ver a una banda
que sigue avanzando día a día y dejándose
la piel allá por donde va. Aunque la sala tardó
un poco en llenarse, registró definitivamente buena entrada.
Unas dos mil personas nos dimos cita en el recinto madrileño
para mostrar nuestro apoyo al grupo que en tantas noches de juerga
nos ha acompañado. Una vez dentro del local, lo que más
me sorprendió fue la variedad de público de todas
las edades y condiciones, muchos venidos desde lejos de Madrid
para la ocasión.
A
las nueve en punto, como un reloj, comenzaron a sonar las primeras
notas de “Despacito”. Aquello me daba buenas vibraciones,
parecía una premonición de la descarga que iba a
venir después. Aplausos, gritos y manos en alto demostraban
el gran cariño que la gente siente por este grupo de rock
nacional. La acogida del público fue excepcional, se le
oía por encima de la música y de Rulo cantar los
temas de principio a fin. Pero era una respuesta mutua, pues La
Fuga también estaba allí dándolo todo, sin
parar de moverse por todo es escenario, saltando, haciendo jueguecitos
con las guitarras, y Edu, desde su trono, machacándonos
con las baquetas. Sonaban canciones como: “Pa volar”,
“mi canción”, “Pedazo de morón”,
“Miguel”, “Trampas al sol”, “Conversación,
habitación”, “A deshora”, “Hasta
nunca”, entre otras. La música era potente, veloz.
Nando no paró de moverse en todo el concierto. Me asombra
la energía que tiene. Da vueltas, salta, corre...la verdad,
es todo un espectáculo verle en directo. Mientras Fito,
tampoco se queda atrás, haciendo alarde de su maestría
y sus tablas en el escenario.
Era
ahora el turno de la potente y veloz “Nunca mais”,
seguida de “En Vela” y “Sueños de papel”,
con las que se pudo ver un público totalmente entregado
coreando al unísono desde la primera a la última
nota.
Empezaba
ahora uno de los momentos más emotivos de la noche: “Los
lunes de octubre”, que nos puso los pelos de punta a todos
los allí presentes. ¡¡Qué pedazo canción!!,
a la que le siguió la mítica “Por verte sonreir”
una de las canciones más melancólicas y tristes
de La Fuga. Realmente fue un momento monumental en la noche: garra,
fuerza, potencia, y apoyo del público.
Empezaba
la recta final: “Vientos del sur”, “Cuando Maurice
se va”, “Madrid”, la increible “P’aquí
p’allá” en la que Rulo se salió, para
finalmente acabar con “Buenas noches, amigo” y la
tan esperada “Primavera del 87”.
El
único punto negro que se apreció fue por parte del
público, ya que en más de una ocasión intentaron
entorpecer la buena marcha del concierto, subiéndose al
escenario, andando entre el grupo, saltando hacia el público
que se agolpaba en las primeras filas... en definitiva, molestando.
Respecto a esto también merece la pena mencionar el buen
hacer del grupo, su profesionalidad, que pese a estos inconvenientes
que tiene el directo, no dejaron de tocar en ningún momento
y de darlo todo en el escenario.
Un
concierto estupendo en todos los sentidos, desde el principio
hasta el final y que dejó a la audiencia más que
satisfecha. Sinceramente, y sin ningún interés de
por medio, creo que la calidad de la banda supera en valoración
al precio de la entrada. Parece mentira que la gente vaya unicamente
a ver a los artistas que vienen de fuera. Aquí en España
tenemos muy buenos grupos y La Fuga está aquí para
demostrarlo. Creerme, merece la pena, a ver si entre todos conseguimos
que la gente recoja el fruto de su trabajo a lo largo de tanto
tiempo. Finalizo la crónica como ya he hecho alguna que
otra vez hablando de ellos: ¡Enhorabuena amigos!
Artículo
y fotos: Cristina Cuenca
(Fecha de publicación: 06/11/2003)
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