LA FACTORÍA DEL RITMO
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LA FACTORIA DEL RITMO Nº 9


ENTREVISTA A PAPADUKAS GANG: "Un poco de sol para el Cantábrico"



Llevan cuatro años contra viento y marea en su intento de sacar adelante su grupo Papadukas Gang, del cual ya hicimos una crítica en el número anterior. Hemos seguido después en contacto, así que quedé con José Luis, guitarra y productor, y Jorge, cantante y compositor, para una entrevista en una estupenda tarde-noche otoñal de este Gijón desconocido por su ausencia de lluvias.
Nos pusimos a charlar en un viejo bar, en estos de techos altos, sin música, y donde el tiempo parece haberse detenido ¡y vaya si hablamos! La verdad es que tienen ganas de decir al mundo lo que piensan, tienen sed de micro, y la cinta de 60 se quedó corta para recoger todo lo que al calor de unas cervezas comentamos.
Son músicos con experiencia, sobre todo José Luis, el cual merece un capítulo a parte: tocaba en las matinés de Mieres acompañando a Víctor Manuel cuando este tenía 12 años, pero al contrario que el cantautor asturiano, Jose Luís no se ha aburguesado y sigue en pie, luchando por salir adelante con este grupo de referencias reggae pero al que se niegan a etiquetar como tal.

  • ¿Qué tal está la cosa para salir adelante por Cantabria?

    José Luis: Mal, el problema es que como estamos situados por la zona de Comillas, es muy difícil. Al final no somos ni de Cantabria ni de Asturias. En Cantabria, a nivel de música: ¡cero! por lo tanto, actuaciones pocas, y venir a Gijón o Oviedo nos cuesta bastante, así lo que hacemos es aprovechar el tiempo para hacer temas nuevos, grabar...

    Jorge: Intentamos tocar, pero cada día cuesta más. Al principio, que estábamos muy verdes, antes de que José Luís estuviera con nosotros, tocábamos muchísimo.

    JL: Sabes lo que pasa, que había más sitios, y se potenciaba más la música en directo, ahora es al revés, cada vez hay menos sitios.

  • El nombre del grupo es bastante curioso ¿de dónde viene?

    J: Uff, te lo voy a explicar un poco. Yo nací en Francia. Mi madre es española y mi padre es griego y el nombre viene del apellido de mi abuela por parte de padre. La verdad es que el nombre fue idea del bajista, buscábamos nombre y se le ocurrió.  Por cierto, Papadukas no significa nada. Es que un día nos entrevistaron para un periódico local, y se me ocurrió decir que significaba "las sandalias del pescador"
    (risas)
    y ¡lo publicaron! así que aclaro que el nombre no quiere decir nada. Es el apellido de  mi abuela y punto.

    JL: Bueno, antes éramos Papadukas Band, pero lo cambiamos porque al fin y al cabo, "band" implica mucha gente, y la interpretación de literal "gang" también nos gusta.

    J: "Gang" viene de una canción de los "Specials", un grupo de ska inglés que tuvieron mucho éxito con una canción que se llamaba "gangster"
    (la tararea)
    J: ¡los "Specials" son un grupo cojonudo!

    JL: Tocamos algún tema suyo, pero a nosotros nos gusta cambiar los temas originales, tocarlos a nuestra manera. Porque hay grupos que versionean, sin aportar nada nuevo, y lo que hacen es una cagada, es copiar, y mal. Mira por ejemplo "el tren de largo recorrido", la canción del anuncio de Mahou. Pero hay otros que no: mira si se habrán hecho versiones del "Yesterday" de los Beatles, y hay muchas que son muy buenas.

  • Hemos hablado de lo mal que andan las cosas por Cantabria y Asturias para el reggae y similares, pero, sin embargo, en el País Vasco hay muchos grupos y parece que hay posibilidades ¿no?

    JL: Yo tengo mucha amistad con el cantante de Ke Rule, que por cierto, para mi son lo mejor que hay, y me decía Juán: es que lo vuestro es una cosa extraña, no es el reggae típico ni tampoco esos apaños que hicieron Danza Invisible o grupos así, que se hacen para vender. Yo le comenté a ver si nos podía introducir, pero salvo en algún festival en verano, tampoco. Y luego, a nivel discográfico, como ayuda seria para salir adelante, las casas de discos en el País Vasco están muy cerrados a cualquier grupo foráneo. Ellos tienen el mercado muy cogido, y además en el plano reggae tienen mogollón de grupos. Y respecto a tocar, en casi todos los sitios, les pides 40.000 pelas por tocar y se echan las manos a la cabeza, así que es difícil vivir de esto.
    Nosotros estamos buscando abrir, en Asturias, principalmente en Oviedo y Gijón, un canal, un circuito, donde poder tocar, pues sabemos que a la gente les gusta esta música. Eso es un hecho, lo hemos comprobado allá donde vamos, pero también nos faltan contactos.

  • Y el mundillo musical funciona a base de eso ¿no?

    JL: Exacto. Tu puedes pasarle el disco a un amiguete, o te pueden hacer críticas, como es el caso vuestro, y la gente podrá decir: "pues muy bien", pero claro, eso hay que verlo, porque no es lo mismo un directo que un disco. Y por otra parte, tengo un amigo que trabaja en C.B.S. y me comentaba que actualmente la ejecutiva de una casa de discos tienen que andarse con mucho ojo, porque si un grupo no vende les mandan a la calle. Ya no es como antes, que el ejecutivo arriesgaba: esto me gusta y lo grabo. Ahora no. Esto conlleva que prefieren pillar a chavaletes jóvenes que son más manejables a la hora de hacer un contrato y todas estas cosas que lleva el marketing. Luego, ya sabes, les sitúan, pagan a los 40 Principales... y claro, este no es nuestro caso.
    Y luego con las independientes, pues parecido. A la larga, todo es dinero, hay que rendir cuentas, y hay que buscar algo que reporte beneficio.

  • Pero ¿ya no hay nadie que trabaje por amor al arte?

    JL: No, son malos tiempos para la lírica, como decía el otro.

    J: Yo creo que hay demasiado producto que sale para la gente que puede comprar, así que ya nadie se arriesga, ni los pequeños ni los grandes, ¡y menos los pequeños!

    JL: Y luego hay otro fenómeno. En España gusta el reggae, pero ¡nadie compra reggae!

    J: Por eso yo no quiero que nos metan como etiqueta "reggae". Yo me identifico más con grupos como Police, The Clash... y es que la gente en cuanto ve la etiqueta reggae ¡no compra! ¡es increíble! y nosotros hacemos algo más que simple reggae, el llamado reggae-roots.

  • Alguien me comentó una vez: fíjate llega el verano y sale la canción reggae de turno, y luego, ¡nada! No escuchas reggae en ninguna parte. Y esto lleva así mucho tiempo. ¿Cómo os afecta eso a vosotros?

    JL: Bueno, partiendo de una base: somos un grupo que nos gusta tocar, pero no tocamos por hobby pues hay gente, como es el caso de Jorge, que tiene que comer de ello. Luego, si nuestra música se conoce, pues mucho mejor, pero los medios de comunicación están manipulados, y eso es un hecho. Yo pongo 3 millones encima de la mesa de los 40 y "Jamaica" es el año que viene número 1, seguro. Bien, pues a eso hay que añadir que la cultura musical de este país ha retrocedido de tal manera que, como decía Antonio Gala, "la cultura ya no vive en casa desvencijada y vieja sin apenas qué comer, ahora vive en la acera de enfrente esperando a ver qué le va a pasar a la pobrecita". En fin, prueba de ello es que, hace un verano o dos, ha sido número uno "El toro y la luna". Esto demuestra hasta dónde hemos retrocedido.
    Entonces, el poner en verano una canción de reggae o poner a Hevia en la vuelta ciclista no responde más que a parámetros comerciales, pero eso no favorece a que esa música pueda cuajar. La gente no conoce apenas nada del panorama musical. Le dices Bob Marley y tararean "No woman no cry" pero no les saques de ahí.

  • Cambiando un poco de tercio ¿tenéis representante?

    JL: El problema es que, en el norte, por lo menos la gente que yo conozco, está supeditada a lo que es orquesta de verano. Por otra parte, cuando te contrata una casa de discos se suelen encargar ellos de ese tema y las tocatas surgen por si solas.
    Es muy difícil encontrar a alguien que se involucre de verdad, y si lo encuentras, hay algunos que te dicen que: para ofertar por vosotros 50.000 pesetas no trabajo, yo me muevo por 2 millones, 3 millones....
    Mira, por experiencia, y yo estuve 20 años en activo, el manager, en general, es un tipo que va a sacarte las pelas, pero claro, si se molesta, si está bien relacionado y se lo trabaja, vale la pena. Pero a la larga te va a llevar al huerto, o dejarte tirado por otros a los que saque más dinero. Y es que estamos hablando de porcentajes. Toda la vida se ha trabajado al 15% como mucho y ahora están metidos en el 20% ¡e incluso en el 30%! entonces para un grupo consolidado, bueno, vale, pero para un grupo que empieza no merece la pena ¡para eso me lo hago yo solo!
     
     

  • Y ahora una pregunta para José Luis. Mucha gente, a tu edad y experiencia, tira la toalla ¿cómo es que sigues en esto?

    JL: Bueno, yo soy el clásico de los 60. Yo tuve la suerte de mamar música con los Beatles y los Rolling Stones. Yo hice mis pinitos y estuve cuatro años con Victor Manuel, pero luego lo dejé, me metí en Iberia y estuve 20 años de azafato. En ese tiempo me monté un estudio de grabación en Madrid y fui haciendo mis cosas. Nunca me desconecté, salvo del escenario. Siempre he hecho cosas, lo que pasa es que al conocer a esta gente, al gustarme lo que hacían, me uní a ellos. Yo podría dedicarme a orquestas de verano y ganar un montón de pasta en verano, pero paso, no me da la gana. Estoy con esta gente porque me gusta lo que hacen. Y si esto acabara, entonces lo más probable es que hasta que no apareciese algo me encandilara no me volvería a meter en nada.
    A parte de que, como decía Ríos, "los viejos rockeros nunca mueren". Y afortunadamente, yo no vivo de la música.

  • En la crítica que os hice, decía que quizá el raggamuffin era un camino interesante a explorar...

    J: A mi me gusta mucho el raggamuffin y el rap, pero al resto les costó mogollón aceptar esas influencias en nuestra música.  A mi me gustaría meter más ragga, menos melódico. Lo que pasa es que por eso mismo, en el primer disco metimos menos, pero este disco va a ser diferente. Para mi el rap es la música que lleva ahora la rebeldía de los 60-70, sobre todo en Francia y en los Estados Unidos. Es el camino a seguir, de eso estoy convencido.
    Mira, hace una semana estuve en París, y me reuní con los colegas de allí, gente africana y demás, y me contaron que en Jamaica el reggae puro ya no se escucha. En este momento se escucha rap. El reggae tipo Bob Marley la gente no lo toca.
    Ah, otro aspecto que tú comentabas es el de cantar en francés. Cuando empezamos yo cantaba mucho en francés, pero de escuchar a tanta gente decirme que tenía que cantar más en castellano, lo fui dejando.

    JL: Pero tenías razón en la crítica, en francés tiene una especie de calidez que no tiene en castellano.

  • Pero quizás a la gente le pueda echar para atrás.

    J: Nada, ¡olvídate! "Revival OK" está cantada en francés y a la gente le gusta mucho.
    JL: Mira, cantando en inglés la gente no entiende ni moco. Es más, cantando en español, poca gente está atenta a lo que cuentas. Además, por otra parte, el artista tiene que expresar lo que él siente. Jorge hizo un tema: "Cartas sobre la mesa" que lo hizo en francés, y luego lo tradujo al español y ¡es que no hay color! fonéticamente no suena igual.
    Y a la larga nos va a dar igual, pues si una discográfica se fija en nosotros, tiempo habrá para cambiar cosas, porque siempre te van a joder el trabajo. Ello te darán unos patrones y tendrás que amoldarte a ellos. Seguro que para empezar te impondrán de productor un tipo que no conoces, y si algo no te gusta te aguantas, que para eso has firmado un contrato. Y en un momento dado dirán, el de la coleta fuera, y meterán a un chaval de 18 años, más alto y más guapo.

  • Los grupos de reggae, principalmente los del País Vasco, son muy reivindicativos, cosa que no sucede con vosotros.

    J:  Es que yo siempre me negué a hacer política en lo que cuento. Siempre intenté hacer letras bastante alegres, simpáticas, sin mezclar la política en ello. Yo creo que la política es algo que divide a la gente, y la música es algo que tiene que unirla. La única cosa que yo reivindico es contra la xenofobia, pero eso no lo considero política.

    JL: Además, el reggae, de por si, es festivo. Es una música alegre, no tiene que por qué ser triste.

    Contacto: morostudio@ctv.es


    Entrevista por: Félix Vera.



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