En Internet desde febrero de 1995 / Número 25, desde julio 2011.
Lo mejor sería viajar al pasado
El quinto larga duración de este proyecto musical de enigmático nombre sumerge al oyente en un clima sonoro donde se dan cita la experimentación, la distorsión y la electrónica.
The Kiss That Took a Trip
Entrevista. Fecha de publicación: Sáb, 12/16/2017 - 12:16
Texto: 
Fotos por cortesía de The Kiss That Took a Trip

The Kiss That Took a TripThe Kiss That Took a Trip es el proyecto personal de M.D. Trello, un creador madrileño, que en él año 2016 decidió dar proyección pública a sus composiciones musicales, inspirándose en la filosofía "hazlo tu mismo" de algunos de sus referentes musicales: Godspeed You! Black Emperor, Trent Reznor o Steve Albini.

No se considera a si mismo un músico y en ningún momento se ha planteado forma una banda ni llevar su música al directo. Para él la creación musical es una labor de estudio, donde explora las posibilidades de los instrumentos y de la tecnología.

El resultado se mueve en un territorio intermedio entre el ambient, la new age, el post-rock y el rock progresivo.

En estos años han lanzado un buen número de publicaciones, incluyen 8 singles, 2 EPs ("Electroforest (by night)" (2015), "Dating aphrodite" (2008)), 3 mini-álbumes ("Always in the wrong mood vol 1: Music for funerals, als & the after life" (2007), "Happiness in the presence of sadness (10 years of the kiss)", "Evoke vastness" (2017)) y 5 álbumes ("Word Case Scenerios (2009)", "The Dummy Family" (2011), "How the mighty have fallen" (2012), "Electroforerst" (2014), "Punk Cathedral" (2017)).

El más reciente de sus trabajos, "Punk Cathedral", lo lanzó a principios del pasado verano. En él incluyó 14 canciones, donde a sus referencias habituales le añadió unas pinceladas de dance y optó por acentuar la espontaneidad durante las grabaciones.

The Kiss That Took a TripTu proyecto The Kiss That Took a Trip nació en el año 2006. ¿Antes habías formado parte de algún grupo musical?

En absoluto. La idea de compartir un espacio creativo con más personas la concibo como algo casi inviable, y esa noción por sí sola hace que le tenga admiración a cualquier banda que lo consigue. Hablo, por supuesto, de bandas con auténtica actitud creativa y no de las que simplemente se dejan llevar.

The Kiss That Took a Trip es un proyecto unipersonal, declaras tu ánimo de no tocar en directo y no te reconoces como músico. ¿Qué es para ti un músico?

Para mí un músico es alguien con instrucción musical profunda. Sé que esto no suena nada punk y ni siquiera nada rock. Pero es que creo que en el rock, y más en los tiempos que corren, cada vez es más necesario darle prioridad a la expresión y a la actitud, pero siempre sin quitarle espacio a los músicos de verdad, que es en un directo cuando brillan de verdad.

¿No te ha tentado nunca la idea de reunir a unos músicos y trasladar una selección de tus canciones al directo?

Solamente como fantasía o curiosidad, nunca ha llegado a ser una tentación real. La idea de ser el menos necesario de todos los involucrados en un directo no es muy alentadora. Aunque he de reconocer que tengo la convicción de que hay un conjunto muy nutrido de mis temas que, en el contexto del directo, permitiría ser entendido mucho mejor por el público.

¿Qué instrumentos y dispositivos de efectos, reales y virtuales, utilizas para crear las canciones de The Kiss That Took a Trip?

La inmensa mayoría de lo que se oye son instrumentos virtuales, y eso es algo que se percibe. Soy un adicto a los delays y a los pedales, y disfruto pasándolo absolutamente todo por ellos, experimentando con las texturas resultantes. El timbre me parece absolutamente fundamental. En lo que se refiere a sonidos reales, son la voz y alguna que otra guitarra de ambiente.

La mayoría de las influencias que he leído que reconoces pertenecen a los años 90. Si bien, la primera vez que escuché tu disco, me recordó a la primera etapa de Pink Floyd. ¿Te gustan Pink Floyd y te pueden haber influenciado o reconoces algún parecido con su música?

Es una referencia que no es la primera vez que me la dicen. Me gustan los Pink Floyd de "Ummagumma" y "Atom Heart Mother" que, paradójicamente, son álbumes de los que ellos mismos no hablan demasiado bien. Pero la verdad es que no considero que me hayan influido directamente o de una manera consciente, más allá de que han dado forma casi por completo (que no es poco) a muchos géneros a los que normalmente se asocia mi música.

Entre tus influencias destaca el grupo japonés Acid Mother Temple. De hecho una de sus canciones te sirvió para nombrar a tu proyecto... ¿Qué representa para ti esta banda?

Siendo sinceros, no soy un fan suyo en un amplio sentido de la palabra. Solo tengo un par de discos suyos (fundamentalmente porque suele ser un infierno encontrarlos) y los escucho muy de vez en cuando. Sin embargo, para mí representan una manera de entender la música muy próxima a la mía, en el sentido de que no se ponen ninguna restricción y que no les importa en absoluto quién les escuche. También me gusta de ellos que son prolíficos hasta el absurdo. Son una influencia más ideológica que musical, aunque su versión de la psicodelia me encanta, la verdad.

The Kiss That Took a TripTienes publicados dos EPs, un mini-LP y seis álbumes. Dentro de estos, el tercer álbum fue un punto de inflexión dentro de la trayectoria de The Kiss That Took a Trip. ¿Qué significó para ti ese trabajo?

Me autoimpuse un cambio en la manera en la que escribía canciones. Estaba en un momento en el que el proceso se me hacía aburrido y lo necesitaba. Me liberé de algunos vicios de los que ni era consciente. Ese cambio me hizo ver que muchos de mis métodos de trabajo estaban equivocados, y desde entonces tengo mucha más confianza en mí mismo. Para mí, "How the mighty have fallen" tiene algo de verdadero punto de partida en mi discografía. Lo de antes, en el fondo, no son más que demos.

Ahora tienes muy reciente el quinto larga duración, "Punk cathedral". El primero que se puede considerar una colección de canciones, en lugar de un álbum conceptual. ¿Qué diferencias destacarías de este trabajo frente a los anteriores?

Si tengo que resumirlo en una frase: que no me he comido la cabeza. Y es la razón fundamental por la que está siendo mejor entendido que ninguno de los anteriores. La gente lo escucha y está oyendo canciones. Eso no es ni mejor ni peor. Por otro lado, en discos anteriores siempre aparecían un par de temas que se salían del discurso musical general, y que solían acabar señalando el sonido de futuros discos. En este caso el catálogo de géneros es más heterogéneo que nunca, lo que significa que el futuro es incierto.

La portada del disco es muy llamativa. Y da la impresión de estar llena de significados simbólicos. E incluso ocultos. ¿Qué nos puedes contar de esa portada, su elaboración y su significado?

Tenía claro que quería reducir los recursos tipográficos en la portada, que todo remitiera a las ideas de collage o bodegón, que es lo que en el fondo es este álbum musicalmente. Lo que me costó determinar fue la temática unificadora. La solución fue decidir que no hubiera ninguna, y simplemente desparramar una serie de símbolos que me representaran lo mejor posible a día de hoy. Es un aluvión de referencias muy personales.

En la web de The Kiss That Took a Trip, se utiliza exclusivamente el inglés... ¿por qué has tomado esa decisión?

Creo que en el mundo actual, la procedencia del público es anecdótica. Sobre todo en mi caso, que no toco en directo, y que hago una música que se alimenta de aspectos muy personales que se dejan llevar solo mínimamente por mi entorno. Siendo así, recurro al idioma más universal. Pero no renuncio al español en la web... pero para cuando tenga más tiempo, eso sí.

Tienes un proyecto paralelo, llamado Victorian Bug. ¿Qué nos puedes contar sobre este proyecto?

Empezó como un capricho sin recorrido y ahora se ha convertido en la válvula de escape que le da longevidad a The Kiss That Took A Trip. Siempre me ha encantado la música industrial, el ruidismo, el feedback, el no wave... Nunca pensé que fuera a intentar hacer yo mismo algo en esa línea, pero el caso es que llegó un momento en el que me apeteció sacarme de dentro un par de cosas similares que había hecho. Me gustó tanto que ya es un proyecto que soy incapaz de abandonar. Cada vez que me desencanto con el tedio en el que a veces se convierte hacer un arreglo, me pongo a hacer el gamberro con Victorian Bug. Es francamente divertido pensar en cómo ofender desde la música.

The Kiss That Took a TripTu música se acoge a licencias Creative Commons. ¿Por qué has optado por hacerlo así? ¿Apostar por el copyleft es para ti una decisión personal o una muestra de compromiso político?

Ambas. De hecho, ni siquiera sé si una cosa se puede desligar de la otra. Y esto nos remite a mi respuesta sobre la pregunta de qué es un músico. Un músico puede tocar en directo y ganarse la vida, mejor o peor, de esa manera. Yo, que no lo soy, no debo culpar al público de ello. No puedo pretenderle rentabilidad económica a algo que se puede duplicar legalmente, así que no lo hago.

Y nada más, salvo desearte suerte con tu música y dejarte espacio para si deseas añadir algo más para nuestros lectores...

Soy pésimo autopromocionándome, así que simplemente les invito a descubrir música nueva, de cualquier tipo. Y no únicamente en el presente: en el pasado también. De hecho, diría que lo mejor sería viajar al pasado.

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